"Quitémonos las caretas. Seamos claros. Tengamos la valentía de decir a
la gente la verdad, sin ambages. Dejemos de una puñetera vez de engañar a
la ciudadanía. La austeridad mata, y aquellos políticos y economistas
que la justifican son responsables directos o indirectos de sus efectos.
Bien por mentir, o bien por ser ignorantes. No sé lo que es peor. Y por
favor, absténganse los defensores de la austeridad de contarnos trolas,
bla, bla, bla…. ¿Qué no hay recursos? ¿De verdad me ven cara de idiota?
Porque no se trata de austeridad.
El tema es mayor. Se trata de cambiar
el modelo social, de privatizar, de ganar pasta. La superclase hace
tiempo que nos declaró la guerra y la estamos perdiendo, por goleada.
Aún estamos a tiempo.
Pero vayamos a la ciencia. Se acaba de publicar en Reino Unido un nuevo
artículo de investigación académica bajo el título “Effects of health
and social care spending constraints on mortality in England: a time
trend analysis” de autoría múltiple (10 coautores). El objetivo del
artículo es claro.
Desde 2010, Inglaterra ha experimentado restricciones
relativas al gasto público en salud y al gasto en asistencia social.
Los autores intentan determinar si estas restricciones han afectado a
las tasas de mortalidad.
Para ello se recolectan datos sobre los recursos públicos destinados a
asistencia social y salud en Inglaterra y Gales de 2001 a 2014. Se
realizaron análisis de tendencias temporales para comparar las tasas de
mortalidad reales en el período 2011-2014 con las tasas contrafactuales
esperadas, es decir, aquellas que podían haber ocurrido, basadas en las
tendencias existentes antes de las restricciones de gastos.
Se
realizaron análisis de regresión de efectos fijos utilizando datos
anuales de recursos públicos destinados a asistencia social y salud, con
la mortalidad como resultado o variable explicativa, teniendo en cuenta
además ajustes adicionales según factores y recursos macroeconómicos,
es decir, corrigiendo por dichos factores.
Los análisis se
estratificaron por grupo de edad, lugar de fallecimiento y distrito. Las
tasas de mortalidad hasta 2020 se proyectaron en base a las tendencias
recientes.
Los resultados, descorazonadores. Las restricciones de gasto entre 2010 y
2014 se asociaron con un número de muertes estimado promedio más alto
de lo esperado en 45.368 personas, en comparación con las tendencias
anteriores a 2010.
Las muertes de ancianos mayores de 60 años y por
cuidados a domicilio (asistencia a dependientes) recogen la mayor parte
de este incremento. Los recortes en el gasto de asistencia social se
correlacionaron más fuertemente con la mortalidad domiciliaria que los
recortes en salud.
Concretamente cada disminución de 10 libras
esterlinas per cápita, en términos reales, del gasto en asistencia
social se tradujo en promedio en un aumento en 5,10 muertes por cada
100.000 hogares de atención. Estas relaciones persistieron, una vez
corregidos distintos factores macroeconómicos.
Además, encontraron que
los cambios en el gasto en asistencia social per cápita real están
relacionados con la mortalidad, principalmente a través de cambios en el
número de enfermeras. Las proyecciones para 2020 basadas en la
tendencia 2009-2014 se vincularon de manera acumulativa con un estimado
de 152.141 muertes adicionales. ¿Me imagino que se les habrá quedado la
sangre helada, verdad?
Los resultados son plenamente consistentes con otros. La evidencia se
acumula. Por primera vez en más de un siglo, la salud de las personas en
Inglaterra y Gales, medida por la característica más básica, la vida,
ha dejado de mejorar.
Ello es consecuencia de la política de austeridad,
que se ha cebado con los más pobres y con los mayores.
Ello es
consecuencia de la retirada de la asistencia médica a medio millón de
personas mayores que se había realizado antes de 2013.
Ello es
consecuencia de un millón menos de visitas de atención social que se
llevan a cabo cada año.
Ello es consecuencia de los recortes en los
presupuestos del Sistema Nacional de Salud.
Ello es consecuencia del
aumento de la pobreza energética entre los más desfavorecidos.
Ello es
consecuencia de los recortes o eliminación de beneficios por
discapacidad. ¿Queda claro, verdad?
El estancamiento de la esperanza de vida, en definitiva,
ha sido el resultado de una elección y opción política. Lo tremendo es
que haya gente que vote por opciones políticas que defiendan la
austeridad aquí y allá. Al menos que asuman sus consecuencias. ¿Se han
preguntado ustedes qué está pasando en nuestro país? El día que se hagan
unos estudios académicos similares a los de Inglaterra y Gales se nos
helará la sangre.
Permítanme para terminar recordarles
donde estamos. España es un país que desde el momento en el que alguien
tiene la osadía de desafiar el privilegio de los de arriba y/o entrar a
argumentar sin ser políticamente correcto, ya no hay una confrontación
de ideas sosegada y razonada.
Porque desde ese momento se les echarán
encima unos medios de comunicación aduladores y genuflexos con el poder.
Sí, esos mismos medios que publican cada día noticias sobre cómo las
élites extractivas patrias devoran sin miramientos rentas conseguidas
por el mero hecho de disponer o acceder a información cuasi-privilegiada
(pelotazos).
Y ya lo asumen como algo normal. Por eso, contra el
disidente aplicarán el manual: chistes, anécdotas, chascarrillos,
cortinas de humo, descrédito. El objetivo es desviar la atención. Pan y
circo." (Juan Laborda , Vox Populi, 26/11/17)
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