30.11.17

Cuantificando la incidencia del acoso y el abuso sexual en Europa. Portugal, dónde menos; Suecia, dónde más... en Alemania no existen los feminicidios... acaban de descubrirlos

"En lo que respecta al acoso sexual, lo que querríamos es, o bien datos poblacionales de buena calidad, o bien una encuesta bien diseñada realizada a una muestra representativa de la población (a ser posible una muestra grande). 

Por suerte, en Europa ya existe una encuesta de este tipo. En 2012, en una encuesta centrada en la violencia contra las mujeres, se entrevistó a 42.000 mujeres de 18 a 74 años en los 28 países de la Unión Europea. Entre las muchas y detalladas preguntas, hay varias que se refieren a experiencias de acoso y violencia sexual.


Por ejemplo, se pregunta con qué frecuencia desde los 15 años la mujer ha sido objeto de tocamientos, abrazos o besos en contra de su voluntad, o de exhibicionismo (“exposición indecente”). En el conjunto de entrevistadas, el 26% decía haber sufrido el primer tipo de comportamientos, y un 33% al menos uno de los dos. En España, las cifras eran del 16 y el 28%, respectivamente.


También se incluyen preguntas que se refieren a casos de abuso sexual más grave, incluyendo la violación. Por ejemplo, se pregunta: “Desde los 15 años de edad hasta ahora, ¿con qué frecuencia le han obligado a mantener relaciones sexuales mientras la sujetaban o le hacían daño de alguna manera?”. 

En este caso, la incidencia era del 2.4% (1.4% en España). Sin embargo, si añadimos las respuestas positivas a la pregunta sobre haber sufrido algún intento de violación, y las que afirman que consintieron a mantener relaciones a pesar de que no querían, por miedo a lo que les podría pasar si se negaban, la incidencia sube a casi el 6% (3% en España).


Quizá los datos más escalofriantes son los que se refieren a las experiencias de acoso o abuso durante la infancia. El 9% de las encuestadas (el 11% en España) afirman haber sufrido, antes de los 15 años de edad y por parte de un adulto, episodios de exhibicionismo, tocamiento no consentido de genitales o pechos, o relaciones sexuales no consentidas.

La base de datos también permite comparar la incidencia de este tipo de experiencias entre países. (...)

La incidencia del acoso entre países varía entre el 11% de Portugal, y más del 60% en (adivinen) Suecia y Dinamarca (!). Llama la atención que los países con renta per cápita más baja (Bulgaria y Rumanía) se encuentren también entre aquellos con la incidencia de acoso más baja. 

Es evidente que existe una correlación positiva y fuerte entre la fracción de mujeres que afirma haber sufrido este tipo de acoso, y el nivel de renta per cápita del país. Esto hace pensar que quizá lo que varíe entre países sea la concienciación sobre este tipo de temas, o la aceptabilidad social de este tipo de comportamientos. (...)

Quizá esto sea menos pronunciado si nos centramos en comportamientos de abuso más inequívocos, como la violación o el intento de violación. (...)

La incidencia de abuso varía entre el 1 y el 13%, con Portugal y Suecia de nuevo en los extremos, y la correlación positiva con renta per cápita se mantiene. Esto sugiere que, o bien el acoso y abuso sexual son más frecuentes en países más ricos, o bien las mujeres lo reconocen más abiertamente en estos países.

 No está claro cómo podríamos distinguir entre estas dos posibilidades, o qué es lo que generaría la correlación entre el nivel de renta y la incidencia o la tendencia a reconocerla o denunciarla. 

Como conclusión tentativa, las correlaciones presentadas parecen sugerir que a la hora de medir comportamientos de acoso y abuso sexual, es muy posible que haya que preocuparse seriamente de que las mujeres no se sientan cómodas hablando de sus experiencias personales, en unos países más que en otros (un buen vídeo sobre el tema aquí). Esto dificulta la cuantificación de la magnitud del problema, y las comparaciones internacionales.  (...)

También sería interesante saber más sobre el otro lado, es decir, la incidencia de comportamientos de acoso en la población, desde el lado del perpetrador. No conozco ninguna encuesta grande y representativa en la que se pregunte a los entrevistados si alguna vez han besado a alguien sin su consentimiento, etc. 

Si los problemas de medición son importantes en el lado de las víctimas, en este caso es evidente que sería aún más complicado obtener información fiable (en la literatura de crimen esto prácticamente se da por hecho). No cabe duda de que se trata de un fenómeno difícil de cuantificar (no sólo en encuestas, también en otras fuentes de datos oficiales, de denuncias, etc).  (...)"            (Libertad González, Nada es gratis, 22/11/17)


"En Alemania 'no existen' los feminicidios.

 En Alemania, cada 26 horas se produce un intento de asesinato a mujeres por parte de sus parejas o exparejas, según la Fundación Rosa Luxemburgo. Hace unos días se hizo público un informe de la Oficina Federal de Investigación Criminal en el que se contabilizaban 149 asesinatos de este tipo durante 2016. El año anterior hubo un total de 131 mujeres asesinadas en el seno de la pareja.

La falta de estadísticas nacionales anteriores a 2015 dice mucho sobre el bajo nivel de preocupación del Estado alemán ante esta problemática. Es ahora cuando la tendencia está empezando a cambiar: Manuela Schwesig, la hasta hace poco ministra de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud ha declarado que “las cifras son escandalosas”.

Las estadísticas mienten

Sin embargo, los datos de la policía no registran víctimas de la violencia de género como tal. “No se habla de cuando no existe una relación entre la víctima y el agresor”, apuntan desde la organización Ni Una Menos Berlín, una agrupación de inmigrantes latinoamericanas contra la violencia machista.

Jehieli Fernández, Máster en Género y Diversidad por la Universidad Libre de Berlín y docente en la UNAM, México, nos habla de la Ley de Protección contra la Violencia de 2001: “Ahí se incluyen términos como acoso o violencia doméstica, pero es absolutamente neutral, no tiene una perspectiva de género

Constantemente hace hincapié en la "igualdad" de sanciones para hombres y mujeres.” Además, observa, en Alemania no se ha acuñado aún el término ‘feminicidio’. “El feminicidio, entendido como el asesinato de mujeres sólo por su género, es un fenómeno que no existe en Alemania”, podemos leer en este anexo de un informe de la Organización de Naciones Unidas. La condena para homicidios en general (entre 5 y 15 años de cárcel) es “suficiente”, según el documento, para casos de feminicidio.

Por otro lado, una mujer que pone varias denuncias sólo es contabilizada una vez, provocando que los datos sean parciales. Y sectores donde la violencia contra la mujer es sistemática, como la prostitución, quedan excluidos del estudio oficial. Este tipo de abusos quedan registrados como otros delitos, por ejemplo "Mord im Zusammenhang mit Sexualdelikten" (homicidio en relación con delitos sexuales).

Los extranjeros asesinan, los alemanes cometen “crímenes pasionales”

La prensa alemana destaca por su opacidad y falta de rigor al aproximarse a este tipo de asesinatos, que no suelen contar con mucha resonancia mediática.

Según la Fundación Rosa Luxemburgo, se califica a estos sucesos de “tragedia familiar”, “drama de celos”, pero nunca “feminicidio” o “asesinato de mujeres”. La nomenclatura cambia cuando se trata de un caso entre extranjeros. Desde Ni Una Menos comentan: “Del 'trágico final de una vida' en los feminicidios cometidos por un alemán pasamos al 'crimen de honor' si el asesino es turco o árabe”.

“Me parece que la política minimiza los casos de violencia de género relacionándolos directamente con la migración”, afirma Jehieli Fernández. “Es decir, para la política alemana, es un problema de migrantes viviendo en el país. Un problema de culturas no alemanas.” El error lo señalan, esta vez, las estadísticas mencionadas: 3427 hombres sospechosos de asesinato en 2016 son alemanes y 1814, extranjeros. (...)

 “Las nuevas generaciones alemanas que están volviendo a traer a la mesa temas feministas, creo que no perciben aún la importancia del tema de la violencia de género y una buena parte no lo ve como una prioridad, sólo se recuerda para el 25N”, apunta Fernández. Cree necesaria la articulación del feminismo alemán desde una perspectiva crítica y decolonial, y que se preste más atención a las estadísticas. (...)"         (Desbandada, Sara Jiménez Murillo y M. Almaraz, 27/11/17)

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