"(...) Sí, mucha decepción, por la deriva de la UE y de la moneda única:
- Por el trato que están recibiendo los refugiados, que mueren a millares, ahogados; y los que sobreviven se enfrentan al frio, la desnutrición y la enfermedad, al desdén de los responsables comunitarios y a un sinfín de humillaciones. Europa ha echado el candado; o, mejor dicho, pretende hacerlo, pues los muros y las policías no contendrán la desesperación de los que huyen de la guerra y del hambre. (...).
- Porque Europa ha renunciado a llevar a cabo políticas destinadas a la convergencia productiva y social, agravando de esta manera los desequilibrios que están en el origen de la crisis. Porque emerge de la misma una Europa fracturada, entre el centro y la periferia, entre el capital y el trabajo, entre las oligarquías y la mayoría social, entre las regiones pobres y las ricas.
- Porque los equilibrios con los que se construyó el denominado proyecto europeo entre instituciones y mercados, entre Alemania y Francia, entre las economías más prósperas y las más rezagadas han saltado en mil pedazos. Ni rastro de esa Europa que pretendía reconocerse en los consensos y en la redistribución.
- Por comprometerse con políticas –represión salarial, ajustes presupuestarios sobre el gasto social y productivo y desregulación de los mercados laborales- que han empobrecido a la mayoría social, enriqueciendo a las elites y las oligarquías, llevando la desigualdad y la fractura social a umbrales históricos e insoportables. Al mismo tiempo, se han relegar al olvido políticas que son necesarias para la sostenibilidad del planeta y de nuestra vida, como la transición ecoenergética y la igualdad de género.
- Porque la agenda política y económica de Bruselas la fijan las grandes corporaciones y los lobbies que articulan y defienden sus intereses. Clama al cielo que, con el dinero de todos, especialmente de los grupos más desfavorecidos, se hayan llevado a cabo planes de rescate de los grandes bancos, principales responsables de la crisis económica. Dinero a manos llenas, a un tipo de interés muy favorable, sin ninguna contrapartida en cuanto al destino de esos fondos o al límite de las extravagantes retribuciones recibidas por los ejecutivos y grandes accionistas.
- Porque las instituciones comunitarias, lejos de representar al conjunto de la ciudadanía europea, se han convertido en un actor político al servicio de los poderosos y privilegiados. No han dudado en utilizar el Banco Central Europeo con el único objetivo de destruir a Syriza y el El Pacto Fiscal para debilitar a los partidos y los movimientos del cambio que han brotado con fuerza en la periferia meridional.
Sí, decepción y mucha. Por esta Europa desnortada y capturada por las
elites productivas, comerciales y financieras. Una Europa que necesita
con urgencia una nueva agenda, una profunda reforma de sus instituciones
y nuevas políticas (y políticos) que sostengan y alimenten un proyecto
renovado e ilusionante." (
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