"El 61,1% del crecimiento del PIB en 2016 (2,2% respecto del 3,6% final)
se debió a los denominados “factores transitorios” según el propio Banco
de España, es decir, a elementos de política económica interna o
externa coyunturales implementados como estímulo a la economía:
relajación de la austeridad fiscal, política monetaria laxa (QE), caída
del precio del petróleo y otras materias primas.
Sin estos factores, el crecimiento se hubiera reducido al 1,4%, es
decir, apenas un tercio del real. Cuando se habla de “falsa
recuperación”, es por ésto. Sencillamente, dos tercios del crecimiento
generado, ese que supuestamente nos sitúa a la cabeza de Europa -otra
falsedad- responde a factores artificiales implementados ad hoc cuya
desaparición ya ha sido anunciada.
Traducido al mercado de trabajo, dado que la demanda de trabajo es una
derivada de la demanda agregada, puede estimarse que ello vendría a
suponer lo siguiente:
(...) la reducción de la tasa de paro, que cayó del 22,05% al 19,63%, lo
hubiera hecho tan sólo en un punto, al 21,05%. Dicho desde la
perspectiva del total de desempleados, éstos, en vez de reducirse en
574.800 personas, lo hubiera hecho en 251.500.
No sólo es injusta (bajos salarios, mayor precariedad, etc), ineficiente
(servicios de bajo valor añadido, inhumación de la construcción,
parálisis de la productividad, etc.), sino que también es esencialmente
irreal. Y así, la ceguera de la izquierda, que sólo se centra en la
inequidad, es abrumadora." (
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