"Inseguridad, sensación de vulnerabilidad y miedo. Casi diez años
después del estallido de la crisis económica, la desigualdad –disparada
durante los últimos años en algunos países como España– sigue causando
estragos en el bienestar de las sociedades europeas. Este fenómeno no
solo impacta en los niveles económicos de la sociedad: la salud mental,
el descontento social o la participación política y cultural son otras
de sus consecuencias. En marzo de este año, un estudio de la publicación European Journal of Criminology profundizaba en el deterioro subjetivo que provoca la desigualdad en las sociedades.
De
esta forma, la inequidad económica, vinculada a los ingresos de la
población, genera también una importante sensación de vulnerabilidad
ante el crimen y la delincuencia en las distintas capas sociales de los
países.
El estudio, que se basa en datos del consistorio de investigación
European Social Survey, asegura que los ciudadanos de sociedades con
importantes desigualdades monetarias son más temerosos ante este
fenómeno social, y que esta inseguridad se reproduce de forma destaca
entre algunos grupos vulnerables, como las personas mayores o
discapacitadas.
Según la investigación, llevada a cabo por los académicos
Christin-Melanie Vauclair y Boyka Bratanova, si bien hasta el momento
las investigaciones partían de variables socio-demográficas individuales
para explicar cómo el miedo a la delincuencia tiene importantes
consecuencias en los aspectos físicos, psicológicos, de conducta y
sociales de las personas, incorporar otros factores estructurales
confirma que el bienestar subjetivo, aquel relativo a los intangibles
que perciben los ciudadanos en sus sociedades, es inversamente
proporcional al nivel de desigualdad de ingresos en sus países.
Partiendo de la relación que existe entre la desigualdad y la
violencia –es decir, de la teoría que apunta a la desigualdad como forma
de violencia estructural–, los autores señalan que la sensación de
inseguridad y el miedo no están necesariamente asociados a un incremento
en la tasas de criminalidad. Más bien, son las percepciones que genera
el clima inestable de desigualdad las que terminan por construir los
prejuicios y miedos de la población.
Entre las conclusiones, los académicos señalan que la relación entre la
desigualdad de ingresos y el miedo y la inseguridad ante el crimen sigue
siendo muy significativa indiferentemente de las tasas de delincuencia o
las características socioeconómicas, estructurales y sociales concretas
de los países.
Solo tres países, Grecia, Bulgaria y Eslovaquia,
proyectan en los resultados un desajuste importante entre su percepción
de inseguridad y su índice de desigualdad. La correlación también se
mantiene si se tienen en cuenta las variables individuales, como pueden
ser experiencias personales con la delincuencia y el crimen. (...)
Entre las conclusiones, los académicos señalan que la relación entre la
desigualdad de ingresos y el miedo y la inseguridad ante el crimen sigue
siendo muy significativa indiferentemente de las tasas de delincuencia o
las características socioeconómicas, estructurales y sociales concretas
de los países. Solo tres países, Grecia, Bulgaria y Eslovaquia,
proyectan en los resultados un desajuste importante entre su percepción
de inseguridad y su índice de desigualdad
. La correlación también se
mantiene si se tienen en cuenta las variables individuales, como pueden
ser experiencias personales con la delincuencia y el crimen.
Pese a ello, el estudio también confirma que algunos grupos sociales,
incluidos los más vulnerables, demuestran mayor miedo ante la
delincuencia. Es el caso de ancianos y personas con discapacidad.
También se mantienen algunas variables sociodemográficas, como el sexo,
con una mayor predisposición a este temor entre las mujeres.
Sin embargo, este fenómeno no es recurrente entre minorías étnicas.
Sorprendentemente, señala el estudio, son precisamente los grupos
étnicamente mayoritarios los que demuestran mayor sensación de
inseguridad en sociedades con índices de desigualdad altos.
El miedo a
la delincuencia, por lo tanto, también puede esconder perjuicios
raciales y estereotipos en contra de los extranjeros. Esto, según los
académicos, confirma la hipótesis de que el sentimiento de amenaza en
contextos de desigualdad no se corresponde con la existencia de una
amenaza real.
La jerarquización en sociedades desiguales genera, por lo tanto,
identificadores negativos en los grupos de bajo estatus, alimentando la
superstición y la marginación." (CTXT, 15/10/17)
No hay comentarios:
Publicar un comentario