3.11.17

Sólo 30 bancos tienen más de 47 billones de dólares en activos y más de un tercio del total de activos y préstamos de miles de bancos a nivel mundial... Bancos demasiado grandes para caer... otra vez

"(...) Zhou se refería a las ideas de Hyman Minsky, el economista keynesiano de izquierdas de la década de 1980, que una vez dijo: “La estabilidad conduce a la inestabilidad. Cuanto más estables son las cosas y durante más tiempo, más inestable serán cuando se produzca la crisis”. 

El director del Banco Central de China se refería al enorme aumento de la deuda en China, sobre todo en el sector empresarial. Como seguidor del keynesiano Minsky, cree que demasiada deuda provocará una crisis financiera y una recesión económica.
Mis lectores saben que no considero el ‘momento Minsky’ como la causa última o principal de la crisis - y eso incluye la crisis financiera mundial de 2008, que fue seguido de la Gran Recesión, que muchos han argumentado fue un ‘momento Minsky’.
De hecho, como G Carchedi ha demostrado en un nuevo documento recientemente presentado en la conferencia Capital.150 en Londres, cuando tanto los beneficios en el sector financiero como en el sector productivo a caen, se produce una depresión económica. Esa es la evidencia que se desprende de las depresiones post-guerra en los EEUU. Sin embargo, una crisis financiera por si misma (caída de los beneficios en el sector financiero) no conduce a una crisis si los beneficios del sector productivo siguen aumentando.

Sin embargo, una crisis del sector financiero en alguna forma (del mercado de valores, los bancos, o la propiedad inmobiliaria) suele ser el desencadenante de las crisis , si no la causa subyacente. Por lo que el nivel de endeudamiento y la capacidad de servicio de la deuda y del cumplimiento de las obligaciones en el circuito del crédito es importante.
Esto me lleva a los datos del último informe del FMI sobre la estabilidad financiera mundial. Obligan a repensar seriamente las cosas.
La economía mundial ha mostrado signos de una leve recuperación en el último año, empujado por un valor creciente de los activos financieros, con nuevos máximos del precios de las acciones. El presidente Trump planea reducir los impuestos a las empresas en los EEUU; las economías de la zona euro están saliendo de la crisis, Japón también está experimentando una recuperación modesta y China todavía hace de motor. Así que todo parece ir bien, comparativamente al menos. La Larga Depresión puede haber acabado.
Sin embargo, el informe del FMI apunta algunas debilidades graves en esta visión de color rosa de la economía mundial. La enorme expansión del crédito, alimentada por la ‘impresión’ de dinero de los bancos centrales, ha dado lugar a una burbuja de activos financieros que podrían estallar en los próximos años y descarrilar la recuperación mundial.  (...)

Lo que preocupa sobre todo a los economistas del FMI es que el boom financiero ha llevado a una mayor concentración de los activos financieros en tan sólo unos pocos ‘bancos sistémicos'. Sólo 30 bancos tienen más de 47 billones de dólares en activos y más de un tercio del total de activos y préstamos de miles de bancos a nivel mundial. Y comprenden el 70 por ciento o más de los mercados de crédito internacionales. La crisis mundial del crédito y la crisis financiera fue la peor conocida porque la deuda tóxica se concentró en unos pocos grandes bancos. Ahora, diez años después, la concentración es aún mayor.
Luego está la enorme burbuja que los bancos centrales han creado en los últimos diez años con sus políticas monetarias 'no convencionales' (flexibilización cuantitativa, las tasas de interés negativas y las enormes compras de activos financieros como bonos gubernamentales y corporativos e incluso acciones de empresas). Los principales bancos centrales aumentaron su tenencia de títulos públicos hasta un 37 por ciento del PIB, frente al 10 por ciento antes de la crisis financiera global. 
Unos 260 mil millones en inversiones de cartera en las economías emergentes desde 2010 pueden atribuirse al impulso de las políticas no convencionales de la Reserva Federal. Las tasas de interés han caído y los bancos y otras instituciones han estado buscando desesperadamente una mayor rentabilidad de sus activos mediante la inversión global en acciones, bonos, bienes inmuebles e incluso bitcoins.
Pero los bancos centrales están poniendo fin a sus programas de compra y tratan de elevar las tasas de interés. Esto supone un riesgo para la economía mundial, cebada con crédito barato hasta ahora. Como dice el FMI: “Un ajuste demasiado rápido podría causar turbulencias no deseadas en los mercados financieros y tener repercusiones internacionales ...  (...)

Sí, los bancos están en mejor forma que en 2007, pero todavía están en riesgo. Sí, los bancos centrales están dispuestos a reducir las tasas de interés si es necesario, pero ya son cercanas a cero de todos modos y hay poco “margen de estímulo monetario. De hecho, la normalización de la política monetaria se bloquearía y se revertiría en algunos casos“.
El FMI plantea un escenario desagradable para la economía mundial en el año 2020. La fase actual de 'boom' puede continuar. Los precios de las acciones y de la vivienda seguir aumentando en unos mercados sobrecalentados. Esto empuja a los inversores más allá de sus límites de riesgo tradicionales en la medida en que la búsqueda de rentabilidad se intensifica a pesar de los aumentos de las tasas políticas de los bancos centrales.
Así que se produciría un momento Minsky. Habría un pinchazo de las burbujas, con descensos de hasta el 15 y 9 por ciento del mercado de valores y de los precios de la vivienda, respectivamente, a partir del comienzo de 2020. Las tasas de interés subirían y la presión del servicio de la deuda se pondría de manifiesto en la medida que las altas tasas de deuda/ingresos harían a los prestatarios más vulnerables a los choques. “Las vulnerabilidades subyacentes serían visibles y la recuperación global se interrumpiría.”
El FMI estima que la economía mundial podría sufrir una caída muy grave, equivalente a un tercio de la crisis financiera global de 2008-9, con una caída de la producción mundial del 1,7 por ciento desde 2020 hasta 2022, en relación con la tendencia de crecimiento. Los flujos de capital a las economías emergentes se hundirían alrededor de 65 mil millones de euros en un año.  (...)

Por supuesto, este no es el ‘escenario base' del FMI: es sólo un riesgo. Pero es un riesgo cuya posibilidad ha aumentando en la medida que los mercados bursátiles y de bonos se disparan, impulsados por el dinero barato y la especulación. Si seguimos la tesis de Carchedi, el motor del estallido de la crisis sería la caída de las ganancias de los sectores productivos de la economía. 
Si caen junto con los beneficios del sector financiero, harían más difícil para muchas empresas el servicio de unas deudas crecientes, especialmente si los bancos centrales hacen subir las tasas de interés al mismo tiempo. Cualquier recesión golpearía las economías emergentes severamente si los flujos de capital se secan. La contracción Carchedi se produjo brevemente en los EEUU a principios de 2016, pero hubo una recuperación posterior.  (...)
 Zhou se equivoca probablemente cuando afirma que China atraviesa por un momento Minsky, pero las economías capitalistas avanzadas puede tener una crisis Carchedi en 2020, si el informe del FMI da en el clavo."              (Michael Roberts   , Sin Permiso, 29/10/2017)

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