"(...) El intento de los franceses por entender lo que está ocurriendo en
España ha dado lugar a muchos bandazos. En pocas semanas la editorial de
Le Monde pasaba de recomendar a Rajoy que
siguiera el ejemplo de Cameron con Escocia, a condenar como “vendedor de
ilusiones” y “estratega de la tensión” a Puigdemont, que no consiguió
ser recibido por nadie en París.
La segunda editorial de Le Monde
causó crujir de dientes en Barcelona. En las redes sociales se intentó
explicar en, “el 15% que el grupo Prisa tiene en el diario francés”,
obviando que las editoriales que Le Figaro dedicó al independentismo (“Un desastre indecente”) no fueron a la zaga.
El diario conservador del grupo Dassault acusó a los
independentistas, en una tribuna del consejero de Estado Jean-Éric
Schoettl, de, “intolerantes y autoritarios” por, “querer extirpar la
parte hispánica” que los catalanes llevan dentro.
En el referido
coloquio del barrio latino, los tonos fueron mucho más sosegados. No
había ibéricos en el público, compuesto por gente predominantemente
madura y más bien inclinada a la izquierda, con lo que el ambiente se
benefició de la ausencia de pasión de quienes no están emocionalmente
implicados.
Los ponentes eran los profesores Cyril Trépier y Christian
Hoarau, que ofrecieron muchos elementos de historia, de sociología
electoral y demás, para intentar dilucidar el enigma que el asunto
plantea a los franceses: ¿por qué en uno de los países más
descentralizados de Europa, una de las regiones con mayor soberanía y
competencias autónomas quiere independizarse? Tanto Trépier como Hoarau
tienen libros publicados sobre Catalunya, uno de ellos con prólogo de
Artur Mas.
El segundo resumió la situación a la que se ha llegado en dos
elementos explicativos: 1- El Estado privilegió la inercia y cuando se
dio cuenta de que el asunto estallaba fue a la confrontación y 2-Los
independentistas apostaron por la ruptura con mediación de la UE, algo
poco realista, en defecto de un pacto.
Las preguntas del público en este amable coloquio
fueron las siguientes, por orden de aparición; ¿Cual es el papel de
Podemos en esta crisis? ¿Qué diferencias hay entre la autonomía vasca y
la catalana? ¿Cómo explicar la reacción fuerte del Estado al referéndum
ilegal? ¿De dónde sale esa ilusión hacia la mediación de la UE? ¿Recibe
o escucha alguien en Bruselas a los independentistas? ¿Hay peligro de
guerra civil? ¿Qué pinta el franquismo en todo esto? y, finalmente, ¿Qué
habría que hacer?
Los ponentes apenas mencionaron dos aspectos
fundamentales del gran contexto de la situación española: el enorme
sufrimiento que la crisis económica tiene sobre la población ibérica más
humilde, y la delicada situación que la crisis plantea para la
legitimidad de los dos gobiernos implicados, conectados por ese
fenomenal río de corrupción que une Madrid con Barcelona y que convierte
a los nacionalismos en enormes recursos políticos.
A partir de ahí, inocentes sorpresas
ante la falta de respuestas solidarias y comprensivas en Europa y ante
la reacción de fuerza del Estado y su amenaza de liquidar, simplemente,
la autonomía.
“El gobierno catalán asumió el riesgo de una
situación que no era impensable y de la que el 1-0 la primera víctima no
fueron las instituciones sino la población”, dijeron. Esperanzas en que
Rajoy no lleve demasiado lejos la “humillación” que la situación le
brinda en bandeja y cuya salida menos mala sería la electoral
En
resumen la conclusión: “una crisis que no ha sido gestionada con visión,
ni por una parte ni por la otra”. Eso y la certeza de que un coloquio
así, tranquilo y desapasionado, sería muy difícil en la España de hoy." (Rafael Poch , La Vanguardia, 28 Octubre, 2017)
No hay comentarios:
Publicar un comentario