"(...) En su opinión, ¿cuál es el problema principal que enfrentamos hoy en día?
El cambio climático. Puede representar el fin de la
raza humana. Los cambios que se están produciendo en la naturaleza
pueden ser definitivos.
Usted vivió la Gran Guerra, muy ligada al crash económico de 1929, ¿qué
le diría a la juventud que se ha topado con la crisis global actual?
(...) Los jóvenes no han conocido ningún periodo en su
propia vida fuera del neoliberailsmo y quizás piensesn que es el único
sistema posible, pero eso es algo antinatural, podríamos encontrar
formas de gobierno en las que el poder y el dinero estuvieran mejor
distribuidos, en el que la riqueza no vaya automáticamente a lo más alto
de la pirámide, al 1%, como sucede hoy.
Hay otros sistemas en los que
existe redistribución y esa es la clave: cuanta menos redistribución y
más desigualdad, más crecen los problemas que aquejan hoy en día a la
sociedad. Lo demuestran infinidad de estudios.
Si crece la desigualdad,
aumentan la criminalidad, las enfermedades físicas y mentales, aunque
esta última esté infravalorada; crece la población carcelaria, el
absentismo escolar, etcétera. Las cifras muestran cómo todo esto se está
incrementando en economías desarrolladas.
Fíjate en la obesidad y cómo
crece en Europa. En Estados Unidos el 35% de la población ya es obesa:
más desigualdad, más obesidad.
¿Qué relación ve entre el aumento de la desigualdad y la evasión fiscal?
Esa es una relación totalmente evidente. Si nuestros
gobiernos dicen ‘sí, vamos a hacer algo contra el cambio climático’ pero
no tienen dinero, la respuesta debería ser clara: organícense para
poner fin a los paraísos fiscales y tendrán todo el dinero que necesiten
para poner en marcha la transición verde. Los paraísos fiscales
favorecen el enriquecimiento de los más ricos y las consecuencias son
las mismas que expuse en la respuesta anterior.
¿Cómo interpreta el auge de la extrema derecha?
El éxito de la ultraderecha me parece, tristemente,
algo normal en estas condiciones económicas. Mucha gente siente que los
políticos no se preocupan por ellos, que les da igual su situación y que
solo se preocupan por sí mismos.
Ahí aparece la extrema derecha con un
discurso nacionalista, populista… Mira el Brexit, mira a Trump en la
presidencia de EEUU, incluso fenómenos como el separatismo en España o
el norte de Italia… (...)
¿Cuánto tiempo va a durar la incompatibilidad del capitalismo con la democracia?
Creo que la socialdemocracia, si se cumple realmente,
es perfectamente aceptable. Siempre habrá una economía de mercado, el
mercado ha estado presente desde hace miles de años, en todos los
periodos de la vida humana. Mercado y capitalismo no son lo mismo.
Se
puede tener mercado sin fenómenos como la desigualdad o un sistema donde
la redistribución no es respetada y los ciudadanos, tampoco. Creo que
la socialdemocracia está en proceso de desaparición ahora, fíjate en
Alemania, Francia… Eso muestra que la gente no cree en los
socialdemócratas, y yo lo entiendo, porque ellos se han entregado por
completo al neoliberalismo.
La gente no ha conocido el sistema de
economía keinesiana, siempre ha vivido bajo una economía de derechas,
neoliberal, donde impera la idea de que el mercado puede decidirlo todo
porque lo sabe todo y es mejor que la política, por lo que hay que
dejarlo actuar.
El objetivo de Trump es dejar claro que los ricos no le
deben nada a los pobres. Ahora Macron está quitando fondos a los
ayuntamientos, son miles de millones. Es una actitud que viene a decir
‘no te debo nada, nadie debe nada a nadie, los ricos no deben nada a los
pobres, las grandes ciudades que van bien no le deben nada a las más
pequeñas y pobres’, etcétera. Es la destrucción de la solidaridad, son
crímenes contra la fraternidad.
¿Cree que la lucha contra el cambio climático puede ser una oportunidad para cambiar este sistema?
Podría serlo, pero haría falta una mayor conciencia de
este fenómeno.
Tengo la sensación de que la gente no entiende lo rápido
que avanza esto. Siempre hemos visto huracanes en ciertas épocas y
cambios de estación, pero no conocemos los extremos, ni esperamos
inundaciones, ni vientos de 200 kilómetros por hora, no estamos
preparados para fenómenos en los que la temperatura sube tan rápido que
la vida se hace invivible.
Esa es mi mayor preocupación. Este podría ser
el principio del fin de la raza humana. No es con riqueza que algunos
se salvarán de esto.
¿Cree que haría falta una gobernanza mundial para hacer frente al cambio climático y el aumento de la desigualdad?
Creo que estamos muy lejos de una gobernanza mundial y
que es mejor tratar de gestionar espacios más pequeños. De momento no
estamos suficientemente de acuerdo para gobernar junto con China o
India, por ejemplo. Me gustaría que lográramos gobernar nuestros Estados
y que eventualmente Europa evitara su propio suicidio.
La idea de un
gobierno mundial me parece tan utópica e indeseable, que prefiero poner
mis energías en otras cosas.
¿Es posible compatibilizar a las instituciones públicas con un sistema de banca ética?
Sí, es un problema que podemos resolver.
¿Cómo?
Poniendo al poder financiero bajo supervisión.
Podríamos nacionalizar bancos, ponerlos al servicio de la sociedad y
evitar que sean tan grandes que, en caso de quiebra, todo el sistema se
vea en riesgo y se exija al ciudadano aportar billones de dólares. (...)" (Entrevista a Susan George, La Marea, 23/11/17)
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