"Las indicaciones y recetas del FMI sobre el sector bancario y su reestructuración tras la crisis financiera de 2008 y los rescates bancarios siempre
han ido encaminada a promover la concentración bancaria.
En los últimos
años hemos visto como el Gobierno, mediante el FROB, ha forzado las
fusiones bancarias como la de Bankia, que ahora sentará a Rodrigo Rato en el banquillo, u operaciones de rescate para luego ser vendidas a otra entidad mayor, como el caso del Banco Popular.
Es por ello que ahora resulta extraño que el mismo
FMI sea quien haga saltar la alarma del peligro sistémico del sector
bancario español, sobre todo de dos de las entidades que más
beneficiadas han salido de esos rescates, fusiones y adquisiciones:
Banco Santander y BBVA.
Según apunta el estudio, la cuota de activos
financieros en el exterior de los bancos españoles se ha duplicado,
llegando casi al 45% del total de activos financieros en junio de 2016,
frente al 25% de junio de 2008, con un incremento muy significativo de
esa exposición a productos en manos de hogares y pymes.
Las mayores
exposiciones internacionales por activos financieros se concentran en el
Reino Unido (27%), Estados Unidos (16%), Brasil (10%), México (9%),
Turquía (6%) y Chile (4%). (...)
Los dos primeros bancos españoles tienen más de la
mitad de sus activos financieros en el extranjero y dependen, en gran
medida, de esas operaciones, según el FMI. En 2015, el 88% de los
ingresos antes de impuestos del Santander proceden de sus operaciones
internacionales. Para el BBVA esta cifra es aún mayor, alcanzando el
89%.
La institución que preside Lagarde avisa que “la alta dependencia
de las filiales extranjeras en la generación de beneficios podría
implicar vulnerabilidades significativas si las condiciones económicas y
financieras de los países receptores se deterioraran”.
El informe también apunta que, tanto BBVA como
Santander, tienen una gran exposición a países de Latinoamérica, y
advierte del riesgo de que dos bancos con esa importancia sistémica en
la economía española dependan en gran medida de los beneficios en esos
países. (...)
Por último, el informe también alerta de la fuerte interconexión entre
las diferentes líneas de negocio mediante los grandes grupos
conglomerados. Los principales bancos españoles operan como grupos
financieros diversificados en seguros, fondos de inversión y pensiones y
otros sectores. Según el FMI, la existencia de estas interrelaciones
tan fuertes podría generar riesgos sistémicos y provocar un efecto
dominó provocado por las pérdidas o tensiones en uno de esos mercados." (Yago Álvarez, El Salto, 28/11/17)
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