"Italia se planta. No va a ceder. Ha dicho basta a los burócratas europeos, quienes bajo una aureola de imparcialidad y tecnocracia,
solo han defendido, hasta ahora, los intereses de una élite distópica.
No tuvieron miramientos a la hora de destrozar a la ciudadanía griega,
con la estimable colaboración de Syriza.
Tampoco les tembló la mano a la
hora de humillar a los distintos representantes de turno del gobierno
español, e imponernos una austeridad y devaluación
interna tremendamente dañinas. Y eso que España no era Grecia, aunque
solo fuera por la enorme deuda privada bancaria española, y cuyos
acreedores eran básicamente bancos alemanes, estadounidenses, franceses e
ingleses.
Pero por obra y gracia de no sé quién, bueno ustedes saben
bien de quien, esa deuda privada acabó transformándose en deuda
soberana. Sólo cuando las encuestas eran muy desfavorables para los
intereses de la élite disfuncional decidieron levantar el pie del
acelerador, dejaron de agobiar, y permitieron una expansión fiscal, el
origen de la recuperación patria que ahora se desvanece.
Pero Italia parece decidida a no dar un
paso atrás. La partida de póker se pone muy interesante. El choque
político está servido. Aparentemente la Comisión tiene la mejor mano,
sin duda, ese póker de ases llamado prima de riesgo.
Pero ¿y si el
gobierno transalpino fuera capaz de conseguir una carambola, llámese
escalera de color o escalera real de color? Parece, vistas las
experiencias anteriores, muy difícil, pero no es imposible. Por eso he
intentado recabar información desde el lado italiano.
Las informaciones y
opiniones que aparecen reflejadas en la mayoría los medios de
comunicación patrios están contaminadas, son demasiado simplistas y
puede que al final tengan que desdecirse. Simplemente son parte de la distopía. Hace ya mucho tiempo que no espero ningún análisis medianamente lúcido desde esas cabeceras.
Las figuras de Alberto Bagnai y Claudio Borghi Aquilini
Y en esas estábamos cuando un seguidor
italiano de estas modestas líneas me ha aportado información relevante
sobre quién y quienes, desde la economía, están detrás de la postura
transalpina, y si realmente están decididos al choque.
La respuesta,
vaya de antemano, es que sí. Dos de esas voces, que llevan ya años
mostrando su preocupación por la deriva del euro y su impacto negativo
en el país transalpino, son el académico Alberto Bagnai, postkeynesiano, y Claudio Borghi Aquilini,
ex managing director de Deutsche Bank, conocido por tenEr un Plan B de
salida del euro y la propuesta miniBoT. Desde orientaciones académicas, e
incluso políticas diferentes, han llegado a las mismas conclusiones.
Y
ambos ocupan puestos de responsabilidad en el nuevo gobierno
transalpino. Bagnai es el presidente de la Comisión Finanzas del Senado,
y Borghi de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Como
señala el lector italiano de este blog, “ambas comisiones son las que de
verdad cuentan a la hora de planificar la política económica italiana”.
Y el diagnóstico de ambos se parece
muchísimo al que venimos haciendo desde estas líneas. Como me recalca
nuestro interlocutor italiano: “gracias a ellos, a Bagnai y Borghi, he
aprendido que el origen de la crisis no hay que buscarlo en la finanzas
públicas, síntoma final y no causa, sino en el enorme endeudamiento
privado de los países de la periferia, facilitado por la libertad
indiscriminada de movimientos de capitales intrazona euro y la ausencia
de riesgo de cambio determinada por esa aberración llamada Euro,
provocando desequilibrios de balanza de pagos que solamente pueden
realinearse mediante dolorosas devaluaciones internas”.
Es exactamente el mismo argumento que
venimos manteniendo aquí. Nosotros nos apoyábamos en dos análisis
contundentes. Por un lado, el profesor Alberto Alonso en un excelente
artículo publicado en 2009 “¿Puede sobrevivir el Euro?”,
señalaba que la característica fundamental de Alemania es que de manera
persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su
objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el
pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su
competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora.
Estos
superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben
el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de
endeudamiento en los países del sur. Cuando al final estallan esas
burbujas acaba incrementado la deuda soberana hasta límites
insospechados. Touché.
Por otro lado, el economista jefe de Nomura, Richard Koo, en la nota “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”,
aporta una idea complementaria. El denominado “problema de
competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una
política monetaria excesivamente expansiva del BCE
que aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la
periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las
importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos
provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas
se beneficiaron los países europeos del sur.
No hubiera habido necesidad
de una política monetaria tan expansiva por parte del BCE si Alemania
hubiera utilizado el estímulo fiscal para hacer frente a la recesión de
balances. Pero los talibanes de la austeridad lo impidieron.
Ni un paso atrás
El gobierno italiano, ante el fuego
cruzado de toda la prensa sigue repitiendo día tras día que no cambiará
de un milímetro su postura y su propuesta presupuestaria, que además
considera prudencial y conservadora con respecto a lo que realmente
haría falta.
El estímulo fiscal debería ser bastante más poderoso. Las
encuestas de opinión sugieren que el gobierno transalpino “está
consiguiendo enseñar al pueblo italiano que estos burócratas no elegidos
por nadie trabajan a destajo para que estemos peor”. Por lo tanto no
cederán. Como señalaba el primer ministro Giuseppe Conte,
"No nos sorprende la decisión de la Comisión UE.
Por primera vez hemos
decidido elaborar una maniobra equilibrada y meditada, que abandona el
camino de la austeridad y abraza la senda del crecimiento. Seguimos
adelante, convencidos de que el nuestro es el camino adecuado: el ratio
déficit/PIB al 2,4% no se toca". La partida de póker comienza.
Sin duda la mejor mano, aparentemente, la
tiene la Troika y se llama prima de riesgo. Para ello que mejor que
recurrir a otro italiano, el señor Mario Draghi,
quien no se cortó un pelo subrayando el peligro para los bancos si la
prima de riesgo seguía subiendo.
Pero Mario Draghi sabe perfectamente
que cuando él quiera puede llevar esa prima de riesgo a mínimos.
Recuerden que a diferencia de lo que dicen los manuales de texto, el
dinero es endógeno y los tipos de interés exógenos. Y en los rifirrafes
dialécticos entre unos u otros, según nos señala nuestro interlocutor
italiano,
“Mario Draghi por fin ha entendido que o lo garantiza el BCE o
Italia tendrá que garantizar sus bonos con su propio banco central y su
propia divisa”. Entonces los tonos se suavizan. Además no nos olvidemos
de los escarceos geopolíticos. Al menos desde Italia se plantea una
alternativa a la distopía actual del Euro. Ya veremos como acaba todo." (Juan Laborda, Vox Populi, 30/10/18)
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