"(...) Hemos experimentado una fase completa de la historia económica en la
que grupos financieros como Société Générale, Rothschild, Crédit Suisse,
JP Morgan, Goldman Sachs (es decir, la cúpula de los poderes del
capitalismo internacional) han hecho que “los buenos y los malos
tiempos” canibalicen la industrial productiva italiana .
Estos grandes poderes financieros han dictando las condiciones de las
estructuras productivas italianas afectando directamente a los
trabajadores e imponiendo las líneas de conducta a seguir. Aunque con
enfoques diferenciados, estas imposiciones han sido aceptadas y
aplicadas cínicamente por una sucesión de diversos gobiernos durante más
de dos décadas.
El objetivo del capital internacional ha sido imponer un escenario
económico en el que solo se aplique la lógica de la ganancia a toda
costa, se abandone cualquier obligación social, se reniegue de
cualquiera planificación que tenga utilidad para la comunidad . Ha sido
el tiempo del triunfo del feroz tótem ultra-liberal de la “centralidad
del mercado”.
Esto ha sucedido en una coyuntura política donde los procesos de
centralización y concentración de los sectores más fuertes de la
burguesía continental (anidados alrededor del núcleo duro de la Unión
Europea) han favorecido e impulsado la dinámica del despojo, reducción y
degradación de nuestra economía.
Estos sectores lograron imponer al país una devaluación general de la
fuerza laboral , de su salario, y de su calidad profesional. Un proceso
científicamente planificado que ha sido funcional para la nueva
división del trabajo y sus cadenas de suministro, en toda la zona euro
en un contexto objetivo de competencia internacional entre bloques
globales y poderes mundiales.
¿Cómo llegamos a este punto?
Cuando con las nacionalizaciones aumentaba la fuerza del movimiento
obrero y crecía el estado de bienestar, el gran capital nacional y
transnacional, capitaneado por Estados Unidos, jugó en Italia el arma
del terrorismo fascista. (...)
Italia vivió una temporada de masacres impunes e intentos de golpe de
Estado. No hay capitalismo bueno ni malo. El capitalismo utiliza sus
instrumentos de acuerdo con la coyuntura política. Cuando el equilibrio
de poder fue positivo para los trabajadores, el capital tuvo que
conceder las nacionalizaciones y el estado de bienestar. Una vez que el
capital derrotó al movimiento obrero se ha impuesto la “normalización
del sistema “y se han cancelando todas las conquistas de décadas de
lucha.
En ese escenario, ¿cuál era el papel de la Unión Europea?
El papel de la Unión Europea fue definido por la ortodoxia
neoliberal. La UE no surgió para garantizar una mayor democracia para
los pueblos. Esto está funcionando exactamente como fue concebido. Su
estructura, que podemos definir como la “jaula europea”, se basa en
tratados que representan un sistema de gobierno post-democrático.
De hecho con la Unión Europea los estados miembros renuncian a la
soberanía democrática y popular, se destruye paulatinamente el estado de
bienestar, se privatiza los servicios públicos, y con la precarización
se aniquila el derecho al trabajo que según lo formula literalmente
nuestra propia Constitución debería “ crear una vida digna para uno y
para la familia”,
Los tratados de la UE son completamente incompatibles con los
principios que garantizan la seguridad social, la salud, la protección
del medio ambiente y el derecho al trabajo. Estos tratados están basados
totalmente en la libre competencia con el famoso “equilibrio
presupuestario” que impone el artículo 81.
Esta formulación impide la realización de políticas económicas
expansivas dirigidas al bien público y social. El artículo y los
tratados controlan los presupuestos nacionales, estimulan las ganancias
privadas y eluden la inversión en infraestructuras . Una de las
consecuencias ha sido la caída del puente Morandi en Génova.
Estas políticas han penalizado a los países llamados despectivamente
PIGS, que han sido masacrados con la lógica de la deuda crediticia,
reforzando de esta manera la sujeción de los países periféricos a los
países del centro. La historia griega en este sentido es paradigmática.
Profesor, nos enfrentamos a un tema candente que con
frecuencia se agita como un espantapájaros: ¿debería Italia abandonar el
euro?
Es necesario reiterar que el tema de la salida del euro y de la Unión
Europea no se concibe de una manera nacionalista, es decir, de una
reacción nacionalista genérica, impropia, inadecuada y perjudicial, sino
que tiene una dimensión de clase. Se trata de crear una subjetividad
política capaz de sentar las bases para la transformación de las
actuales relaciones de capital de trabajo en el polo imperialista
europeo. (...)
Hoy la especialización sectorial intra-europea se encuentra en una
fase de desindustrialización acelerada en los países periféricos .
Aunque este proceso aún no se ha completado en la zona euro existe una
posibilidad real de volver a las monedas nacionales . Esta medida sino
no va acompañada de más transformaciones lejos de representar la
recuperación soberanía monetaria, podría ser solo un acto simbólico pues
nuestras economías seguirán dependiendo del área de influencia del gran
capital europeo.
Si los países de la periferia europea desean recuperar el control
sobre la actividad productiva, sólo podrán hacerlo de manera conjunta y
mediante un proceso de ruptura con el modelo de finanzas privado y con
un espacio monetario propio y asimétrico.
La salida del euro es una opción política más que económica y puede
ser un paso hacia la solución de los graves desequilibrios estructurales
de las economías periféricas, que estos no son desequilibrios
financieros sino productivos: tenemos una base industrial en declive, un
enorme desperdicio de mano de obra y una escandalosa concentración de
riqueza y de patrimonio.
El desafío político para salir del euro supera el grado de autonomía
de cualquier país dañado por el pacto original del euro. Solo se podrá
salir del euro de manera conjunta y mediante un proceso de ruptura con
el modelo de finanzas privadas y el actual espacio monetario.
Salir del euro proponiendo una nueva moneda para países con
estructuras productivas más o menos similares sería la única alternativa
viable, este modelo que permitiría mantener un margen de negociación
con las instituciones comunitarias y con el Banco Central Europeo. El
objetivo será crear un nuevo bloque político, una nueva institución
capaz de crear un modelo de acumulación favorable a los trabajadores.
Así que hay vida más allá del euro y de la Unión Europea …
En ese sentido, es particularmente importante, por sus implicaciones
políticas / prácticas para las luchas populares y los movimientos
sociales. Es necesario la elaboración un Programa Alternativo al actual
Sistema. Para salir de la UE, habrá que apoyar la creación de un Área
Euro-mediterránea.
Desde la Plataforma Social Euro-Stop, creemos que las luchas por
imponer a la Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía
son un punto programático serio y constitutivo. Es paso para una
acumulación fuerzas que estructure un nuevo movimiento popular y obrero
capaz de aplicar otra economía y una nueva configuración geo/política de
los pueblos del Mediterráneo.
No tengo miedo de cruzar el límite de lo existente. Entonces,
construir el Área Euro-mediterránea podrá desmantelar el miedo a saltar
en la oscuridad y debería impulsar la organización de redes unificadas
contra la política de la mala fe, que a menudo es la de los ignorantes.
Para contrarrestar las ambiciones neocoloniales actuales que producen
miles y miles de inmigrantes es necesario un proyecto en el que la
autodeterminación de los pueblos sea la base de una alianza
internacionalista que no se negocia. Es el internacionalismo de los
pueblos contra el globalismo burgués, un globalismo conformado por
personas que acusan sistemáticamente al vecino más pobre como la causa
de todos los males. (...)"
(Entrevista a Luciano Vasapollo , profesor de economía de la Universidad de Sapienza de Roma ( realizada por Fabrizio Verde de la revista AntiDiplomático), en Krítica, 18/10/18)
(Entrevista a Luciano Vasapollo , profesor de economía de la Universidad de Sapienza de Roma ( realizada por Fabrizio Verde de la revista AntiDiplomático), en Krítica, 18/10/18)
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