"El ministro del Interior italiano y
líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, ha reiterado que los
puertos italianos se mantendrán cerrados para los inmigrantes ilegales,
en medio de la revuelta de varios alcaldes que se niegan a acatar las
normas antiinmigración.
"Los puertos italianos están
cerrados, hemos acogido ya a demasiados falsos prófugos, hemos
enriquecido a demasiados contrabandistas. Los alcaldes de izquierda
deben pensar en las dificultades de sus ciudadanos, no en los
clandestinos", afirmó hoy Salvini.
El también vicepresidente del
Gobierno italiano —de coalición entre la Liga y el Movimiento Cinco
Estrellas— respondía así a la oferta lanzada hoy por el alcalde de
Nápoles, Luigi de Magistris, de abrir ese puerto
italiano para la nave Sea Watch 3, que con decenas de inmigrantes
rescatados en el Mediterráneo pudo entrar ayer en aguas de Malta pero no
tiene autorización para desembarcar.
"Espero que este barco se acerque al
puerto de Nápoles porque contrariamente a lo que dice el Gobierno
nosotros pondremos en marcha un plan de salvamento y lo haremos atracar.
Yo seré el primero en dirigir las maniobras de salvamento", aseguró el alcalde de esa ciudad del sur de Italia en una entrevista radiofónica.
El buque de la ONG alemana del mismo nombre, con 32 inmigrantes a bordo, recibió el pasado martes la autorización de Malta
para entrar en sus aguas territoriales por motivos humanitarios, pero
no para desembarcar a los rescatados, que ya llevan 13 días a bordo. Los
alcaldes de Reggio Calabria y Parma también se han sumado a desoír a
Salvini en su política migratoria, según recoge El País.
"El comportamiento de los gobernantes
se parece al de los traficantes de seres humanos, porque se lucran con
esta gente, se lucran políticamente haciendo creer a la personas que la
infelicidad de los países occidentales se debe a la gente y a los niños
que mueren en mitad del mar", añadió De Magistris.
La oferta del alcalde napolitano para recibir a inmigrantes pese a la
política de mano dura que aplica el Gobierno italiano se suma a la
decisión anunciada ayer por otro regidor, el de Palermo (capital de la
isla de Sicilia), Leoluca Orlando, de suspender la aplicación del
llamado "decreto de seguridad" de Salvini.
Orlando, del Partido Democrático
anunció ayer que no cumplirá dicha ley, aprobada el pasado año, que
restringe los derechos de los inmigrantes y endurece las condiciones
para los solicitantes de asilo.
"El decreto es inhumano y convierte a
los inmigrantes en criminales", afirmó el alcalde de Palermo, que
agregó: "no es desobediencia civil por nuestra parte ni objeción de
conciencia. Se trata de la simple aplicación de los derechos
constitucionales que están garantizados para todos aquellos que viven en
nuestro país".
La rebelión de Orlando fue
rápidamente respondida por Salvini, que amenazó con la destitución de
los alcaldes díscolos. "Con todos los problemas que tiene Palermo, al
alcalde se le ocurre hacer desobediencia civil en torno a los
inmigrantes", dijo el líder ultraderechista.
Salvino recordó a Orlando y otros alcaldes del PD que el decreto fue
aprobado por el Gobierno y por el parlamento, y firmado por el
presidente de la república: "Primero tenemos que pensar en los millones
de pobres y desempleados italianos, defenderles de los muchos crímenes
cometidos por inmigrantes ilegales, y después salvaremos al resto del
mundo", subrayó." (Público, 05/01/19)
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