"(...) ¿Estamos ante la primera escisión del partido que fundaron hace cinco años?
Eso va a depender de lo que decida hacer el propio
Podemos. El movimiento de Íñigo, lejos de implicar una ruptura, da
continuidad al ciclo inicial. Significa no aferrarse a unas siglas ni
intereses orgánicos de una marca particular, sino hacer todo lo posible
por ampliar y colocarse en el lugar desde el que se determina el mapa
político en su conjunto.
Es raro llamar escisión a algo que tiene que ver con
organizar un proyecto coherente e integral para la Comunidad con la
apuesta de Podemos para el Ayuntamiento.
¿Tampoco cuando se hace a espaldas de los aliados, sin negociarlo o consultarlo con los órganos y la dirección?
Yo no estoy en el día a día y no conozco los
detalles, por lo que no te puedo decir los motivos concretos que han
llevado a Íñigo a hacerlo así. Es verdad que viendo la reacción me puedo
hacer una idea de cuáles han sido.
Más allá de especulación, sí creo que se pone encima
de la mesa algo que en principio es una buena noticia y Podemos lo
podría haber recibido como una excelente noticia. Un niño muchas veces
recibe una cosa y duda si es para enfadarse o para alegrarse. Y cuando
toma una decisión, se alegra o se enfada.
¿Y es un movimiento para enfadarse o alegrarse?
Esto es una cosa que tendría que haber sido de las de
alegrarse. El proyecto de Ahora Madrid y la propuesta de Manuela
Carmena es la fórmula electoralmente más exitosa, presenta un ejemplo de
gestión para replicar en la Comunidad. El Podemos original hubiera
tenido la audacia de ir con todo al proyecto de Errejón.
Errejón reconoce que avisó cinco minutos antes. Decía antes que intuye los motivos por los que lo hizo. ¿Cuáles fueron?
Mi intuición es que Íñigo sospechaba que no iba a ser
de las cosas que a la actual dirección de Podemos les parece una
noticia buena e iban a intentar poner palos en las ruedas porque no
venía bien a los intereses orgánicos de unas siglas. Y parece que es lo
que está ocurriendo.
Esas siglas representan en el
Congreso a cinco millones de personas. Y a decenas de miles de
inscritos de Podemos que han marcado líneas orgánicas y programáticas.
¿No valen?
Y esos inscritos han decidido que Íñigo Errejón es su
candidato para sacar al PP de la Gürtel. Han decidido que el proyecto
de Carmena es su proyecto para la ciudad de Madrid, que representa la
mitad del electorado de la Comunidad. Es difícil no verlo como una línea
de continuidad y coherente.
Lo extraño y difícil de explicar es que
haya proyectos separados y distintos en el Ayuntamiento y la Comunidad.
Si se pueden presentar dos proyecto integrados, ¿por qué se van a
presentar proyectos diferenciados?
Podemos, IU y Equo iban en las listas de Carmena e iban a ir en la de la Comunidad. ¿Cuál es la diferencia?
Hay varias. La primera que Podemos, IU y Equo son una
parte, pero solo una parte del proyecto del Ayuntamiento. Y parece
razonable que sean una parte, importante, del de la Comunidad. La otra
es que el proyecto de Más Madrid es una plataforma, cuya fórmula
jurídica es puramente instrumental y en la que es bienvenido cualquiera
venga de donde venga. Venir de un partido no es un obstáculo ni un
requisito.
En todo caso, la propuesta no se es una agregación de
partidos o siglas, sino de las propuestas de un equipo y un proyecto
político y de gestión. Ahí hay gente de partidos, pero no es un acuerdo
de partidos que distribuyen los puestos y quién ocupa cada puesto. Es un
espacio con unas primarias unitarias y conjuntas de las que sale un
equipo de gobierno.
Todos los argumentos que Pablo Iglesias esgrimió en 2014 para explicarle esto a IU son válidos a día de hoy. (...)
Pero eso no significa que haya que anteponer los
intereses orgánicos de unas siglas a la posibilidad de involucrarse en
un proyecto capaz de interpelar a más gente y, lo que es más decisivo,
ocupar el lugar desde el que se configura el mapa político. El lugar en
el que no solo haces y dices cosas, sino desde el que determinas qué
dicen y hacen los demás.
Este espacio de centralidad, que no es el centro
político como nos hartamos una y otra vez de explicar, consiste en
entender que en este país es imposible un impulso de cambio sin que esté
ocupada la posición política de un Manuel Azaña o de un Pi i Margall.
Es imposible. Y, desgraciadamente, esa posición en España tiende a estar
vacía. Y ahora mismo, desgraciadamente, está vacía.
¿La podría ocupar Íñigo Errejón?
No creo que Íñigo Errejón esté pensando en nada
distinto que las elecciones a la Comunidad de Madrid. Yo lo que digo es
que en términos políticos hay una posición que España necesita que esté
ocupada, la de Manuel Azaña y Pi i Margall, que arbitra la posibilidad
de una articulación de una unidad de progreso, una unidad ciudadana,
ilustrada, social y laica.
¿Podemos ocupó esa posición en algún momento?
Podemos nació para ocupar esa posición.
¿Llegó a ocuparla?
Llegó al menos a generarse la sensación de que podía ocuparla.
¿Y cuándo se diluyó esa sensación?
No es ningún secreto que, en mi opinión, la decisión
de abandonar esa posición se tomó en Vistalegre 2. Nacimos sabiendo que
el bloque de progreso, el bloque de futuro y esa mayoría social
ilustrada, progresista, ciudadana y europeísta, que necesita una
posición política, insisto, entre Pi i Margall y Azaña, ha sido
abandonada.
No hace falta que recuerde cuál fue mi diagnóstico de lo que
iba a ocurrir si ganaba Vistalegre 2 un equipo que creo que iba a
apostar por permitir que Podemos quedara arrinconado en el extremo
izquierdo en el que no se puede ganar. No es el lugar desde el que se
articula y organiza a la mayoría social y de progreso que existe en
España y que cada vez que ha tratado de agregarse y unificarse en
términos absolutos de izquierda y derecha, ha reforzado a la derecha.
Es
algo que en términos históricos deberíamos saber ya. En esa clave de
agregación en términos absolutos, perdemos siempre. La única posibilidad
de ganar y de dotar a este país de un horizonte de futuro y de progreso
es que esa posición no la ocupe tanto Largo Caballero como Manuel Azaña
o Pi i Margall.
Recordaba el diagnóstico que
hizo en Vistalegre 2. Entonces dijo que en Podemos existía una
"camarilla" que controlaba a Pablo Iglesias o que le impedía desarrollar
ese proyecto. ¿Sigue pensando que esa camarilla existe?
Hay una diferencia fundamental entre un artículo
previo a Vistalegre y una lectura posterior. Ese equipo ganó Vistalegre
y, a partir de ahí, tiene toda la legitimidad de tomar las decisiones en
nombre de Podemos. Esto es inequívoco.
¿Y no se pone en duda con este movimiento?
No. A mí no se me ocurre. No son una camarilla, son
la dirección legítima. Pero tampoco se puede pretender que no existen
consecuencias de esa decisión y es apostar por que Podemos quede
arrinconado en el extremo izquierdo, como espejo o simétrico inverso de
Vox. (...)
Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que en
Madrid hay una prioridad inexcusable: sacar al Gobierno de la Gürtel,
que entre tamayazos y financiación ilegal lleva décadas sin ganar
limpiamente unas elecciones. Es imprescindible evitar un Gobierno de la
ultraderecha en la Comunidad de Madrid. Y para eso es indiscutible que
las fuerzas se van a sumar.
Sería una buena noticia que emergieran actores
territorialmente bien implantados, con arraigo territorial en Valencia,
Catalunya, Galicia o Madrid, unidos por un horizonte de progreso para
España.
¿Y cuál sería el núcleo irradiador, como diría Errejón?
Ha llegado el momento de asumir de verdad el país que
tenemos. Diverso, plural, rico y que, a lo mejor, es capaz de componer
en una idea común de horizonte donde el protagonismo no lo tenga un
núcleo irradiador, sino de estos espacios.
¿Y eso cómo se articula en unas elecciones generales?
Lo único que te puedo asegurar es que no lo voy a articular yo, que voy a estar con Kant y con Hegel. (...)
Dice que hay que impedir el
gobierno de la ultraderecha en Madrid, pero entiendo que también en
otros territorios. Hay quejas en Podemos a nivel autonómico tanto por el
movimiento de Errejón como por la respuesta de Pablo Iglesias. ¿Se ha
hecho esto pensando en Madrid y no en el resto de comunidades o
ayuntamientos?
Lo que ocurre en Madrid determina lo que ocurre en
otros territorios. Esto es obvio. Tanto como que lo ocurrido en
Andalucía determina el mapa del resto del país. (...)
En Madrid sería absurdo presentar un proyecto que no
estuviera perfectamente sincronizado con el proyecto del Ayuntamiento. Y
por eso es relevante el intento de imponer los nombres y la línea a
Manuela. Eso fue impresentable.
Generar una rivalidad e intentar
chantajear a Carmena. El intento de Podemos de imponer y chantajear a
Manuela Carmena rompió una confianza decisiva. También hizo mella la
operación de tomar como rehenes a los concejales de Podemos. No conozco
los detalles, pero no es una hipótesis descabellada.
¿Y ante quién rinde cuentas Carmena? ¿Solo ante el electorado?
Ante los madrileños y madrileñas, que no es poco.
En 2015 hubo una sinergia. Ni
Carmena hubiera llegado a la Alcaldía sin Podemos ni Podemos hoy podría
presumir de la gestión de Carmena. ¿Siempre es todo blanco o negro,
cara o cruz? ¿No hay términos intermedios sin procesos de ruptura?
Se rinde cuentas ante los madrileños y las
madrileñas, en eso no caben dudas. Pero, ¿en quién te sostienes para
impulsar? En ciudadanos y ciudadanas que se vinculan a estos y lo
impulsan. Los 8.000 voluntarios que Más Madrid ha conseguido en
relativamente pocas horas me recuerda al impulso con el que surgió
Podemos. Iglesias consiguió 50.000 en 24 horas en toda España. No me
parece mala proporción. Ahora mismo no sé si Podemos en 72 horas podría
movilizar 8.000 voluntarios. Lo dudo. (...)"
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