"Falta control sobre los obispos. Es lo fundamental”
El suplemento femenino que publica L'Osservatore Romano
se imprimió hace un mes con un brutal reportaje sobre los históricos
abusos que han recibido las monjas por parte de sacerdotes y obispos.
Violaciones, abusos de poder, relaciones de esclavitud...
La
historia fue reproducida por decenas de medios, abrió un debate cerrado
a cal y canto durante años en la Iglesia y obligó al Papa a
pronunciarse y a reconocer el problema en pleno vuelo de vuelta de
su viaje a Abu Dabi. Aquella apuesta periodística, como tantas otras,
fue idea de Lucetta Scaraffia (...)
P. ¿El Papa y la Iglesia son machistas?
R. Tienen una tradición patriarcal de la que no salen. No están acostumbrados a escuchar y a respetar a las mujeres.
P. ¿Se ha movido algo últimamente?
R. Algo sí... Pero
cada comisión o nueva institución de la Iglesia debería estar compuesta
por una mitad de mujeres. En esta cumbre eran poquísimas y han hablado
solo tres. Y es una pena, porque las mujeres viven el problema de los
abusos como víctimas, pero también como observadoras y protectoras de
los menores con otra mirada.
P. Con los abusos da
la sensación que sucede lo mismo que con el feminismo. No se entiende
el fondo de la cuestión. No se perciben como un problema hasta que es
demasiado tarde.
R. No se afronta con
sinceridad y coraje. ¿Por qué se da tan poco espacio a las mujeres? No
hay una razón. La única es una tradición que debe superarse. Con los
abusos, lamentablemente creo que es muy difícil para la Iglesia tener
una mirada crítica sobre su propia organización.
P. ¿En qué sentido?
R. Hoy he oído al
padre Zollner [organizador de la cumbre sobre abusos] decir en las
conclusiones que crearían unas líneas guía para que los obispos sepan
cómo comportarse. ¿No lo sabían? Yo soy cristiana, y pensar que un
obispo no sabía qué hacer delante de un sacerdote que abusaba de un niño
me hace un daño terrible. ¡Claro que lo sabía! Tenía que saberlo. Un
cristiano está siempre de parte de las víctimas, no necesitaba ninguna
línea guía. Cómo es posible que un sacerdote como Zollner diga con esa
tranquilidad eso. El obispo tenía que buscar la verdad y castigar al
culpable. Nada más.
P. Y si lo saben, ¿por qué no lo hacen?
R. Hay una tradición
muy fuerte de ocultamiento de la verdad para salvar a la institución.
Es lo contrario al espíritu cristiano. La misericordia obliga a ponerse
de la parte de las víctimas, pero ellos se ponían de parte de los
verdugos. Y eso no ha sido afrontado. Hace falta hacer un giro
copernicano para cambiar el punto de vista. No son las líneas guía, ¡es
el Evangelio!
P. ¿Le ha decepcionado la cumbre?
R. Ha sido positiva
porque han venido conferencias episcopales que hasta ahora no han
afrontado el problema. La italiana a la cabeza, que hasta la fecha no ha
querido escuchar a las víctimas. Pero ahora están obligados a
afrontarlo.
P. ¿Qué ha faltado?
R. Más claridad. Una
autocrítica mayor, que toque las raíces del Evangelio, y no solo de
“líneas guía”. Y luego me choca mucho el problema de los obispos. Siguen
siendo los controladores, como si fueran siempre inocentes. El obispo,
según esta visión, por definición es bueno y el malo es el sacerdote.
Pero hay muchos que no lo son. ¿Quién les juzga? ¿A quién se les puede
denunciar? Si un cristiano denuncia a un cura pedófilo y el obispo lo
cubre, ¿quién le denuncia? ¿Y si es el obispo el abusador, como le pasa a
muchas mujeres? Falta control sobre los obispos. Y este asunto no está
contemplado en la previsión de intervención. Debería ser prioritario, es
el problema fundamental en esta cuestión. Los buenos propósitos sin
esto, no sirven.
P. ¿Entiende la frustración de las víctimas?
R. Sí.
P. ¿Una Iglesia más femenina se protegería mejor de los abusos?
R. Estoy segura de
que sí. En todas las comisiones de comportamiento del clero debería
haber mujeres. También para romper una cierta solidaridad masculina.
P. ¿Se imagina mujeres como jefas de dicasterios en el Vaticano?
R. Sí, incluso como
secretaria de Estado. No hay ninguna ley que diga lo contrario. Pero
antes deberían estar en las comisiones de control.
P. ¿Cree que el tema de los abusos históricos y masivos a las monjas que usted publicó en el suplemento de L’Osservatore Romano debería haber sido tratado en la reunión?
R. Bueno, la reunión
era sobre menores. Y el Papa lo citó en su discurso final. Esperemos
que tenga un seguimiento. Además, hubo un testimonio de una monja
abusada. Ahora ya nunca se podrá negar el abuso sobre las religiosas.
P. ¿Qué dimensión tiene este problema y en qué punto estamos?
R. Es un fenómeno vastísimo, más que el de los abusos a menores. Y está solo emergiendo ahora.
P. Usted publica historias que no eran imaginables en un medio del Vaticano. ¿Cómo responde la jerarquía de la Santa Sede?
R. Responden con silencio. No sé si están imaginando otra cosa... Pero solo he notado silencio.
P. ¿Nunca algún comentario positivo?
R. No. Muchísimas
felicitaciones y cartas de agradecimiento de las religiosas. Me hicieron
comprender que hacía falta dar voz a ese dolor. Pero de la parte
masculina, casi nada.
P. ¿Sabe si el Papa lo lee o qué le parece?
R. Supongo que lo lee, pero no me ha dicho qué le parece." (Daniel Verdú, El País, 26/02/19)
"El exnúmero tres del Vaticano, declarado culpable de cinco cargos de delito sexual.
Un tribunal australiano ha declarado al cardenal George Pell,
responsable de Finanzas del Vaticano y exasesor del Papa Francisco,
culpable de cinco cargos de delitos sexuales cometidos hace más de dos
décadas contra niños de 13 años.
El veredicto se ha hecho público este martes después de que se levantara una orden de supresión del caso. Un jurado en el Tribunal de Campo de Victoria en Melbourne halló a Pell culpable el 11 de diciembre tras un juicio de cuatro semanas.
Pell se convierte en el clérigo católico más importante del mundo en ser condenado por delitos sexuales contra niños. Se había declarado inocente de los cinco cargos. (...)" (Público, 26/02/19)
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