"(...) La confrontación del 15-M con el gobierno Mas y su brutal
represión por parte de la policía catalana con la condena a prisión de
varios miembros del 15-M por parte del Tribunal Supremo según sentencia
dictada por el juez Manuel Marchena
El 15 de junio de 2011, el movimiento 15-M rodeó sin ninguna
violencia el parque de la Ciutadella (que había sido cerrado por la
policía catalana), dentro del que está el Parlament de Catalunya.
El
15-M, al cual apoyé valorando su aparición en el panorama
político-social de España, incluyendo Catalunya, como una entrada de
aire fresco dentro de un clima político asfixiante, me invitó a
dar una charla en una manifestación convocada al lado del parque de la
Ciutadella (frente a la estación de Francia) para denunciar los recortes
de gasto público social (que incluía sanidad, educación y otros
servicios públicos vitales) que se iban a aprobar aquel día en
el Parlament catalán por parte de los partidos gobernantes en coalición
bajo la presidencia del Sr. Mas.
La gran cantidad de gente que rodeaba
el parque de la Ciutadella dificultaba pero no imposibilitaba el acceso
al Parlament por parte de los parlamentarios. Pero tanto la
cantidad de gente, como el enfado de la población reunida frente a la
clase política, explican que el presidente Mas prefiriera llegar en
helicóptero al Parlament en lugar de hacerlo en coche, como es habitual.
Los Mossos atacaron con toda brutalidad a la población
congregada imposibilitando la celebración del acto programado, que nunca
tuvo lugar. Las cargas fueron de una enorme dureza y hubo varias
detenciones.
El clima de linchamiento estimulado por el establishment político-mediático catalán
La derecha catalana, incluyendo la derecha independentista,
se refirió a aquella manifestación como un golpe parecido al 23-F
(cuando un grupo de personas armadas pertenecientes a la Guardia Civil
habían asaltado e interrumpido las sesiones de las Cortes Españolas).
Lean, entre otros,los artículos de José Antich, Pilar Rahola, Artur Mas en La Vanguardia, o Quim Torra en El Matí,
y verán el nivel de hostilidad que el establishment político-mediático
catalán, incluyendo las derechas independentistas gobernantes, tenía
hacia aquellas manifestaciones primero y hacia los detenidos después.
Se
creó por parte de dirigentes e intelectuales del establishment
político-mediático del país un clima de linchamiento con la intención de
que las esperadas condenas contra los ocho procesados del 15-M fueran
las más duras posibles.
La gran sorpresa y decepción para tal establishment tuvo lugar cuando
fueron absueltos por la Audiencia Nacional, hecho que fue recurrido al
Tribunal Supremo a petición del gobierno de la Generalitat, del
Parlament de Catalunya y del Ministerio Fiscal, consiguiendo una condena
de tres años por un delito contra las instituciones del Estado (ver una descripción detallada de lo ocurrido en el excelente artículo publicado en Mientrastanto, Sobre el juicio del procés (III)” de José Luis Gordillo).
Y el juez que dictó tal sentencia fue nada menos que Manuel Marchena,
que recibió un gran reconocimiento y agradecimiento por parte del
establishment político-mediático catalán, incluyendo el independentista,
el mismo juez, por cierto, que hoy es odiado por el mismo establishment
independentista por su acusación de rebelión y sedición (entre otros)
en contra de los presos políticos independentistas.
Es
de suponer que los presos políticos de hoy, que fueron miembros del
gobierno independentista del gobierno Mas como Joaquim Forn, Jordi
Turull o Josep Rull, y que aplaudieron junto con otros miembros de
Convergència y del gobierno catalán al juez Marchena, habrán cambiado de
opinión sobre el mismo.
Hay que reconocer, pues, que algunos de los presos políticos
de hoy fueron los justicieros de ayer, cuando pedían máxima prisión para
los que se oponían a sus políticas neoliberales.
Y hasta hoy, ninguna
figura del establishment político-mediático catalán, incluyendo la
derecha independentista gobernante, ha protestado frente a la represión
que sufrieron (y continúan sufriendo) de aquellos que lucharon por
conseguir una mejor calidad de vida para las clases populares de
Catalunya y de España, y que fueron sentenciados por hacerlo. José Mª
Vázquez, Francisco José López, Ángela Bergillos, Jordi Raymond, Ciro
Morales, Olga Álvarez, Rubén Molina y Carlos Munter, continúan olvidados
y criminalizados.
Hasta que dejen de serlo, la condena
(justa y necesaria) del comportamiento represivo del estado español y
sus servidores, como el juez Marchena, por parte del establishment
político-mediático independentista carecerá de credibilidad por el
carácter partidista y selectivo de su denuncia, ya que olvidaron y
algunos participaron en represiones políticas en casos anteriores. (...)"
(Vicenç Navarro
, catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universitat Pompeu Fabra, Público, 12/02/19)
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