"Wolf Lepenies es uno de los intelectuales más destacados de Alemania. (...)
Su libro más reciente, Die Macht am Mittelmeer: französische Träume von einem anderen Europa (2016) (El poder en el Mediterráneo: los sueños franceses de una Europa diferente),
es un fascinante estudio que recorre la larga historia en torno a la
idea de una geopolítica “latina” del Mediterráneo en la imaginación
intelectual europea.
La idea de una Europa “latina” tuvo un momento
decisivo cuando Alexandre Kojève, el conocido filósofo hegeliano y
posteriormente burócrata del Mercado Común Europeo, redactó el
memorándum L’Empire Latin: Esquisse d’une Doctrine de la Politique Française
(1945) que recomendaba al presidente Charles de Gaulle la creación de
un gran espacio político del Mediterráneo.
En este programa, Kojève
avanzaba las líneas generales para la unificación de una zona
geopolítica “latina”, encabezada por Francia, pero que incluiría Italia,
Portugal, y España; tutelada por la Iglesia Católica desde el Vaticano,
y que mantendría una relación de “colonialismo donante” con el norte de
África.
Para Kojève, el Imperio Latino era la única posibilidad de
enfrentar dos dilemas ya visibles en la organización del espacio
político europeo; por un lado, la crisis de la soberanía estatal, y la
conservación de un equilibrio ante los Estados Unidos y la Unión
Soviética; y por otro, una forma de hacer frente al poderío económico
alemán en el continente.
El Poder en el Mediterráneo
es una contribución que ayuda a pensar el fenómeno de las reacciones
antigermanas que brotan de los nuevos nacionalismos. En la conversación
con Lepenies, discutimos sobre el desarrollo de la “idea latina” y la
efectividad que ésta pueda tener en el presente y futuro de Europa.
Uno de los rasgos más notables de su libro El poder en el Mediterráneo es
la heterogeneidad de posiciones intelectuales alrededor del imaginario
“latino”, identificado como un espacio ligado al Mediterráneo al menos
desde comienzos del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. ¿Diría que el
latinismo es, fundamentalmente, una reacción al protestantismo del
norte?
Sin duda, el protestantismo juega un papel central en esta historia.
Los “países latinos” están impregnados de catolicismo, y la idea del
“imperio latino” es una apuesta dirigida contra la cultura protestante.
Y
sin embargo –y esto no deja de ser curioso– Kojève pensó que esta
confrontación entre dos cosmos teológicos haría posible imaginar un
futuro gobernado por un mundo católico-latino. La razón era muy simple,
pues él seguía la intuición de la utopía marxista –como puede verse en
su importante discurso “Perspectiva Europea del Colonialismo”,
pronunciando en Alemania por invitación de Carl Schmitt en 1957–, en la
que la sociedad del futuro el trabajo se volvería menos importantes que
el ocio.
Y está muy claro que Kojève pensaba que el catolicismo estaba
en mejores condiciones de acoger una vida centrada en el ocio que el
protestantismo, una religión exclusivamente entregada a la ética del
trabajo.
Hace unos años, Giorgio Agamben desempolvó
la tesis de Kojève en un artículo escrito en el momento de la crisis
del euro. Ahí también aparece muy marcada esa dicotomía entre el cosmos
del trabajo de la ética protestante y el ocio de las culturas
mediterráneas. Recientemente, Agamben ha vuelto a contrastar estos dos procesos civilizatorios a partir de la figura del trabajador (arbeiter) alemán y el campesino (contadino)
de la cultura rural y comunitaria italiana. ¿Por qué no hemos visto la
apuesta de un “Imperio Latino” por ninguno de los actores políticos del
sur de Europa?
Creo que la razón principal de que países como Francia, Italia, o
España no estén apostando por un “Imperio Latino” se debe a diferencias
esenciales en cuanto a sus intereses económicos, políticos e
ideológicos. Estas diferencias siempre han estado ahí pero ahora pueden
percibirse con mayor claridad.
En el libro describo el momento en el que
un “Imperio Latino” parecía casi inevitable. Era el momento en que
Pétain en Francia, Mussolini en Italia, Franco en España, y Salazar en
Portugal se encontraban al frente de sus Estados. Y, a pesar de una
convergencia estratégica, sus diferencias ideológicas internas eran tan
abismales que un observador se refirió con mucha lucidez a los cuatro
dictadores como piezas de un “imposible Imperio Latino”.
De ahí que la
idea de una “unión méditerranéenne” propuesta por el expresidente
francés Nicolas Sarkozy en el 2007 hubiese puesto de manifiesto estas
tensiones tarde o temprano. No es casual que hoy dos enemigos
geopolíticos en la Unión Europea sean jefes de Estado de países del sur:
el francés Emmanuel Macron y el italiano Matteo Salvini.
Ya que hablamos de 'gran política' y no podemos dejar de
pensar en Nietzsche, quien además tuvo una curiosa recepción en
Hispanoamérica ligada a la “idea latina”. Muchos intelectuales
latinoamericanos leyeron a Nietzsche como crítico de la modernidad
protestante, así como una defensa de principios de la aristocracia
francesa. ¿Cómo sitúa a un pensador como Nietzsche quien parece moverse
entre el ascenso de la cultura burguesa alemana y el espíritu latino
francés?
Es una muy buena pregunta, y sin duda yo no le presté suficiente
atención a Nietzsche en mi libro. Esto tiene que ver con mi dificultad
para sistematizar su pensamiento. Por ejemplo, no estoy seguro si su
admiración por la cultura francesa nace de su deseo reactivo de‘épater le bourgeois allemande’,
o si realmente podemos decir que Nietzsche fuera un verdadero enamorado
de la cultura francesa.
Es muy difícil saberlo. En cualquier caso,
Nietzsche es para mí un epítome de lo que para la burguesía alemana
siempre fue un deseo oculto: querer volverse francés. Pero no debemos
olvidar lo que una vez notó Franz Kafka: los alemanes aman siempre más a
los franceses cuando aquellos se comportan como alemanes.
Uno de los aciertos del libro es trazar la historia del
"latinismo" como apuesta política de intelectuales decimonónicos, hoy ya
olvidados, como pueden ser Paul Adam o Xavier de Ricard, este último
autor del libro Le Federalisme (1877), en el cual proponía un
espacio que acelerara el desarrollo capitalista, a la manera de los
Estados Unidos. Ya que también ha estudiado la obra de Auguste Comte, me
gustaría preguntarle por la relación entre el latinismo político y
positivismo...
En efecto, he escrito mucho sobre Comte, quien es un autor “latino”,
no tanto porque haya apostado por la construcción de un Imperio Latino,
sino porque toma el catolicismo como modelo para su proyecto de la
“Religion de l'Humanitè”. La religión católica para Comte consistía
principalmente de rituales, de “pompa y circunstancia”, como la llamaba
en ocasiones. Esto es algo mucho más importante que los dogmas y las
creencias.
Por lo tanto, ser "católico" suponía, por encima de todo, la
participación en un ritual que sólo se podía encontrar en los países
latinos. Y esto era completamente ajeno al Protestantismo. Obviamente,
fue esto lo que atrajo a Maurras y a sus seguidores del pensamiento de
Comte. En realidad, esta es también la razón por la cual el catolicismo
puede sobrevivir en un país tan profundamente marcado por la "laïcité".
Esto es, el galicanismo se suele entender como una reacción contra el
Vaticano y el Papa, pero no hay que olvidar que es también una
estrategia que pretende reservar un espacio "político-espiritual" del
catolicismo en un país como Francia que es agresivamente laico.
Para volver sobre las diferencias entre Francia y Alemania,
me gustaría preguntarte sobre el lugar del poeta en la construcción de
la “idea latina”. Hölderlin pretendía cristalizar la forma del genio
poético alemán como testigo de una nueva patria, y quizás también como
compensación al hecho de que la Revolución Francesa no tuvo lugar en
tierras germanas. Sin embargo, la figura del poeta también jugó un papel
central en el imaginario mítico del latinismo como mediador con el
pasado romano de la pulcherrima rerum, lugar de equilibrio y
mesura. ¿Hasta qué punto la fantasía latina no fue también un intento
por movilizar las energías del poeta en búsqueda de otro origen ante la
modernidad?
Desde luego, y no hay que olvidar que en el pensamiento alemán, el
"poeta" siempre ha sido contrastado al "homme de lettres", esto es, al
escritor o "Schriftsteller". Sólo el poeta puede hacerse cargo de
principios vitales, como la vida humana, la cultura, o la religión. Pero
los "poetas alemanes", por regla, siempre se sintieron más cercanos a
Grecia que a Roma.
Autores como Humboldt, Fichte, y luego Heidegger
insistieron que sólo allí existía una afinidad íntima entre las lenguas
(el griego y el alemán), mientras que el francés se enorgullecía de
hablar una lengua "latina". El griego para los alemanes era, junto con
el alemán, el idioma de la "cultura", mientras que el latín y el francés
eran formas vernáculas derivadas de la "civilización".
Fue por esta
razón que un crítico de la magnitud de Ernst Robert Curtius causó un
verdadero escándalo cuando, en su libro Pioneros literarios de la nueva Francia
(1919), escribió que autores como André Gide y Paul Claudel eran
"poetas" en el sentido estricto alemán, ya que ellos atendían al lado
afectivo e irracional de la existencia humana, y así evitaban caer en la
ilusión racionalista mainstream de aquellos otros que habían sido cegados por la fuerza de la razón ilustrada.
En su libro, glosa el texto de un autor que se desvía y niega
el latinismo católico: la conferencia "Por una nueva cultura
mediterránea" pronunciada en 1937, por Albert Camus. Este texto, que
pareciera haberse escrito como réplica a las tendencias del grupo de
Maurras, distinguía entre un latinismo romano, y una cultura
mediterránea sensible a lo común, así como al encuentro entre Oriente y
Occidente en relación con su afuera. ¿A la luz de la crisis migratoria
europea, podríamos decir que el texto de Camus al final ha triunfado
sobre el ideal latino romano?
Aquí la respuesta es muy sencilla. Yo diría que sí, sin duda alguna. Y
me atrevería a decir más, si me permite traducir esto al antagonismo de
los liderazgos del sur de Europa: mientras que Macron se encuentra
cercano al Mediterráneo de Camus, Matteo Salvini está próximo a la
arrogancia romana.
La geopolítica hoy está presente en las agendas tanto de la
izquierda como de las nuevas derechas nacionalistas. Jean Luc Mélenchon
publicó el panfleto Le Hareng de Bismarck (Le Poison Allemand) (2015), que oponía la “identidad del pueblo latino” al hegemon
alemán, al que identificaba con la banca y con la dominación
tecnocrática-financiera. Y hace unos meses, algunos miembros de Unidos
Podemos avanzaron una afirmación soberanista que saludaba con entusiasmo algunas posiciones del gobierno de Salvini. ¿Piensa
que una “geopolítica latina” es hoy un mecanismo identitario que coloca
a Alemania como el enemigo existencial de los déficits democráticos de
los países del sur?
Creo que la razón principal por lo que el “latinismo” no ha sido
evocado en el ascenso de los nuevos nacionalismos en Europa tiene algo
que ver con el ascenso paralelo de las 'democracias iliberales' en el
Europa del Este, principalmente en Polonia y Hungría. La alianza entre
Víktor Orbán y Matteo Salvini en Italia, por ejemplo, ya no cuaja en el
paradigma de una “idea latina”.
Esta plataforma ya no es capaz de
articular una unificación creíble. Los movimientos populistas de Europa
intentarán, a mi juicio sin éxito, aglutinar una fuerza a lo largo y
ancho del continente. Pero lo cierto es que una visión geopolítica
alternativa sería insuficiente y peligrosa ante esa eventual deriva.
Si la división entre el sur y el norte de Europa se sigue
intensificando, ¿piensas que tácticas como la de una “bloque latino
europeo”, o incluso una “unión monetaria latina”, pudiera retornar y
transformar el mapa político europeo?
Lo cierto es que me cuesta trabajo imaginar que una “Europa Latina”
regrese de manera virulenta tal y como ocurrió en el pasado.
Paradójicamente, confieso que tengo simpatías por la propuesta de Alain
Badiou, aunque yo la elaboraría de manera diferente. Primero, hay que
entender que las “democracias iliberales” son una amenaza existencial
para la supervivencia de la Unión Europea.
Un país como Italia puede que
recrudezca su antagonismo y amenace con salirse de la Unión. Y si el
ambiente sigue empeorando, yo sugeriría que Francia y Alemania
abandonaran la UE para formar una nueva confederación sobre la base de
principios legítimos y reglas efectivas. Luego, podrían invitar a todos
aquellos países que suscriban estos principios y reglas a que se sumen a
dicha unión.
Yo nací en 1941, y pertenezco a una generación para la
cual la hermandad entre Francia y Alemania es demasiado importante como
para comprometer su estabilidad a causa de los nuevos regímenes
autocráticos que buscan persistentemente la destrucción de la Unión. " (Entrevista a Wolf Lepenies, Gerardo Muñoz, CTXT, 23/01/19)
Para la soberanía financiera española y como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
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