"(...) ¿Qué es lo que hay que hacer?
En un estudio reciente patrocinado por el Transnational Institute que
se publicará a finales de este año, expongo una justificación detallada
de 10 imperativos importantes para el sector financiero mundial. Estos
son:
- Restringir las operaciones de los fondos de capital riesgo y cerrar los paraísos fiscales.
- Prohibir los valores respaldados por hipotecas y los derivados.
- Avanzar hacia la banca de reserva del 100 %.
- Nacionalizar las instituciones financieras que son demasiado grandes para quebrar.
- Reinstituir la Ley Glass-Steagall que colocó una “muralla china” entre la banca comercial y la banca de inversión.
- Poner límites drásticos a la remuneración de los ejecutivos.
- Eliminar gradualmente las agencias de calificación crediticia como Moody's y Standard and Poor.
- Convocar una nueva Conferencia de Bretton Woods para establecer nuevas instituciones y reglas para la gobernanza financiera mundial, poner fin al monopolio del dólar como moneda de reserva mundial y establecer nuevos y justos acuerdos para el desarrollo y la financiación del clima.
- Hacer que los bancos centrales rindan cuentas.
10. Avanzar hacia la plena unión política, fiscal y monetaria en los países de la zona euro o salir del euro.
Las medidas propuestas constituyen un “programa de mínimos”, o un
conjunto de medidas que refuerzan las defensas del mundo contra otra
crisis financiera, aunque no eliminan la posibilidad de que ocurra tal
cosa.
El capitalismo como sistema es estructuralmente propenso a generar
crisis financieras, y el programa esbozado anteriormente asume un
sistema económico global que continúa funcionando bajo sus reglas. La
implementación exitosa de estas reformas sería un paso gigantesco en un
proceso más largo de cambio transformador. Sin embargo, ese cambio no
puede tener lugar sin abordar fundamentalmente otras dimensiones clave
del capitalismo, especialmente su motor: el deseo insaciable de obtener
cada vez mayores beneficios.
Para algunos, la necesidad más urgente es cómo reformar el
capitalismo. En su opinión, un programa de reforma financiera tendría
que integrarse en un programa más amplio de reforma drástica del
capitalismo.
Esta empresa tendría que abordar seriamente la falta de demanda
arraigada en la creciente desigualdad. Tendría que reconocer
valientemente sus raíces en las relaciones desiguales de poder entre el
capital y el trabajo, cómo este poder desigual se traduce en una
creciente desigualdad, y cómo la desigualdad se traduce en una demanda
anémica que frena la expansión de la producción.
Para otros, la situación exige una solución más allá de una reforma
del capitalismo, incluso de tipo keynesiano radical. Desde su
perspectiva, la búsqueda constante de rentabilidad es una fuente
fundamental de inestabilidad que, en última instancia, socavará todos
los esfuerzos por reformarlo.
Además, lo que hay que abordar no es solo la desigualdad social y la
falta de demanda, sino el impulso del sistema productivo para crecer a
expensas de la biosfera. Lo que se necesita, dicen, es un programa
poscapitalista, hecho aún más urgente por la catástrofe climática que se
está desarrollando. De hecho, en algunos círculos, se considera cada
vez más necesaria una estrategia de decrecimiento.
En medio de este debate cada vez más acalorado sobre los sistemas
alternativos, hay dos cosas sobre las que existe un consenso. Primero,
que continuar en el camino actual de un capitalismo financiero poco
regulado llevará a otra catástrofe financiera, quizás una peor que la
crisis de 2007-2008. En segundo lugar, que alejarse de este camino hacia
la ruina requerirá asumir y romper el poder del capital financiero." (Walden Bello, CTXT, 18/06/19)
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