"Desde hace seis meses las calles de Berlín se han llenado de
misteriosas furgonetas negras. Llevan impreso en sus laterales el logo
de la empresa pública de transportes, la BVG. Se trata de Berlkönig, un
servicio de taxis compartidos que se reservan mediante una aplicación de
móvil en función de la ruta deseada. Esta app indica si pasará por la zona alguna furgoneta con plazas disponibles para que la persona pueda utilizar el mismo trayecto.
Los
vehículos, todos de la marca alemana Mercedes Benz, con la que BVG ha
hecho un acuerdo, pueden llevar hasta seis personas y están adaptados
para personas que necesiten silla de ruedas. Jannes Schwentu, portavoz
de prensa de BVG, explica a El Salto que “el servicio ha salido adelante porque hicimos un acuerdo con un joint venture
de Mercedes y se ha contratado a 400 conductores para cubrir todas las
rutas posibles.
Nuestro objetivo, como empresa pública de transportes,
es ofrecer un servicio complementario al metro, bus y tranvía, pero que
haga que se utilicen lo menos posible los vehículos privados para
reducir las emisiones de CO2”.
Este tipo de transporte
urbano compartido ya se usa también en otras ciudades, como Londres o
Amsterdam, pero en este caso concreto ha llegado a convertirse en una
alternativa a empresas como Uber y Cabify,
que también operan en la ciudad, pero no mayoritariamente. Estos
trabajadores cuentan con una licencia específica para transportar
pasajeros y no son autónomos ni su puesto de trabajo depende de la
valoración de los clientes. El trayecto cuesta 1,5 euros por kilómetro.
“Me
dieron un código promocional cuando empezó el servicio y tenías 10
euros de saldo gratis, así que lo estuve usando un tiempo. Lo único malo
que veo es que no te deja justo en la puerta, sino que tiene que ser
una furgoneta que pase cerca o justo por allí. Si no, empiezas tú la
propia ruta y te cuesta lo mismo que un taxi”,
cuenta Elia Carceller, usuaria de Berlkönig. En seis meses, la
iniciativa ha sido usada 450.000 veces y 110.000 personas se han
descargado la aplicación. En las evaluaciones sobre el servicio (una de
las prioridades de los usuarios actualmente para elegir o comprar algo),
el 97 % de quienes evalúan a Berlkönig lo hacen con 4 ó 5 estrellas,
según la propia BVG.
Sorprende que se haya implantado este servicio en una ciudad en la
que el metro funciona 24 horas los fines de semana. “No pretendemos
sustituir a nuestros propios metros o autobuses, sino que es una oferta
complementaria. Esto también es transporte público de viajeros,
aunque nuestros usuarios suelen usarlo más para trayectos en los que
tienes que hacer muchos transbordos o combinar varios medios de
transporte”, explica Jannes Schwentu.
Sin embargo, Carceller lo
ve más como una alternativa a BVG los días de diario, cuando el
transporte público berlinés cierra de 12 y media a 4 de la madrugada.
“Si, por ejemplo, lo cojo en una arteria más o menos concurrida que me
pille cerca de casa, como la calle Karl Marx, hacer un trayecto hasta el
barrio Friedrichshain me cuesta unos cuatro euros. Así que en ese caso
sí me compensa si la furgoneta está ocupada por más gente”, apunta.
Luisa
Corradi también ha utilizado este servicio en Berlín. "Lo que a mi me
gusta es que conoces a gente en las propias furgonetas, porque te tratan
muy bien y es un ambiente que anima a que la gente empiece
conversaciones. En el metro de Berlín la gente va callada. Además te
regalan chocolate como forma de cortesía y para hacer que te sientas
cómoda", comenta.
Otra de las ventajas de Berlkönig es que
puede usarse a través de la aplicación de la empresa pública de
transportes, aunque para su utilización hay que ser mayor de 14 años. Si
la persona comienza una nueva ruta, normalmente no estará sola en ese
trayecto. La propia BVG advierte de que no es posible utilizar
exclusivamente un vehículo porque “esto no es un servicio de taxi, sino
una manera respetuosa con el medio ambiente de compartir vehículo y
rutas”. Con este servicio quedan disipadas también las dudas del precio,
pues la propia aplicación te marca antes de reservar cuanto te costará.
La frecuencia de desplazamientos en la zona en la que opera
(fundamentalmente los distritos de Kreuzberg, Neukölln, Friedrichshain y
Prenzlauer Berg) es alta, por lo que se vanaglorian de recoger a sus
pasajeros antes de diez minutos, aunque no siempre cumplen. Eso sí, su
forma de funcionar es muy germánica. La propia aplicación avisa de
cuánto tardará el conductor en llegar, vuelve a avisar cuando quedan dos
minutos y revelan que sus chóferes “esperarán 90 segundos si la persona
no está en el punto de recogida”, ni uno más. Después añaden: “No
estamos capacitados para esperar más tiempo y lamentablemente tendremos
que cobrarte por el trayecto aunque no te recojamos. Es la única forma
que tenemos de hacer esto eficiente y asequible”.
El punto de
recogida siempre debe ser una parada de bus o de transporte público, de
las que Berlín está llena. Pero si no se encuentra el vehículo, se puede
llamar directamente al conductor a través de un icono.
También se pueden encontrar desventajas al elegir este servicio
frente al propio transporte púbico, como que no está permitido
transportar perros, salvo si son perros guía. Una de las cosas más
llamativas de BVG es que la gente puede llevar todo tipo de perros en el
metro o tranvía. Berlkönig advierte de que no se puede comer y beber
dentro de sus furgonetas, aunque es discutible si esto se cumple, ya que
tampoco está permitido beber en el transporte público y Berlín está
lleno de gente consumiendo cervezas de medio litro en cualquier parte.
Para
incentivar que se use este servicio, se ofrece un 50 % de descuento en
el precio del trayecto a cada viajero si una misma persona reserva
varias plazas a la vez. A diferencia de Uber y Cabify,
Berlkönig tampoco sube los precios en función de su demanda, sino que
presenta un precio fijo a pesar de que haya desplazamientos frecuentes,
como el 1 de mayo, una de las fiestas más masivas de la ciudad. Corradi
asegura que "lo único malo es que no se pueda pagar directamente con tu
tarjeta de crédito y que tengas que tener una cuenta Paypal o asociar la
App a tu propia tarjeta". Esta característica es exactamente la misma
que utilizan empresas como Uber y Cabify y que más atrae a los propios
clientes de esas compañías. (...)" (Laura Cruz, El Salto, 04/07/19)
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