5.7.19

Alternativa a Uber desde la empresa de transporte público... en Berlín

"Desde hace seis meses las calles de Berlín se han llenado de misteriosas furgonetas negras. Llevan impreso en sus laterales el logo de la empresa pública de transportes, la BVG. Se trata de Berlkönig, un servicio de taxis compartidos que se reservan mediante una aplicación de móvil en función de la ruta deseada. Esta app indica si pasará por la zona alguna furgoneta con plazas disponibles para que la persona pueda utilizar el mismo trayecto

Los vehículos, todos de la marca alemana Mercedes Benz, con la que BVG ha hecho un acuerdo, pueden llevar hasta seis personas y están adaptados para personas que necesiten silla de ruedas. Jannes Schwentu, portavoz de prensa de BVG, explica a El Salto que “el servicio ha salido adelante porque hicimos un acuerdo con un joint venture de Mercedes y se ha contratado a 400 conductores para cubrir todas las rutas posibles. 

Nuestro objetivo, como empresa pública de transportes, es ofrecer un servicio complementario al metro, bus y tranvía, pero que haga que se utilicen lo menos posible los vehículos privados para reducir las emisiones de CO2”. 

Este tipo de transporte urbano compartido ya se usa también en otras ciudades, como Londres o Amsterdam, pero en este caso concreto ha llegado a convertirse en una alternativa a empresas como Uber y Cabify, que también operan en la ciudad, pero no mayoritariamente. Estos trabajadores cuentan con una licencia específica para transportar pasajeros y no son autónomos ni su puesto de trabajo depende de la valoración de los clientes. El trayecto cuesta 1,5 euros por kilómetro. 

“Me dieron un código promocional cuando empezó el servicio y tenías 10 euros de saldo gratis, así que lo estuve usando un tiempo. Lo único malo que veo es que no te deja justo en la puerta, sino que tiene que ser una furgoneta que pase cerca o justo por allí. Si no, empiezas tú la propia ruta y te cuesta lo mismo que un taxi”, cuenta Elia Carceller, usuaria de Berlkönig. En seis meses, la iniciativa ha sido usada 450.000 veces y 110.000 personas se han descargado la aplicación. En las evaluaciones sobre el servicio (una de las prioridades de los usuarios actualmente para elegir o comprar algo), el 97 % de quienes evalúan a Berlkönig lo hacen con 4 ó 5 estrellas, según la propia BVG. 

Sorprende que se haya implantado este servicio en una ciudad en la que el metro funciona 24 horas los fines de semana. “No pretendemos sustituir a nuestros propios metros o autobuses, sino que es una oferta complementaria. Esto también es transporte público de viajeros, aunque nuestros usuarios suelen usarlo más para trayectos en los que tienes que hacer muchos transbordos o combinar varios medios de transporte”, explica Jannes Schwentu. 

Sin embargo, Carceller lo ve más como una alternativa a BVG los días de diario, cuando el transporte público berlinés cierra de 12 y media a 4 de la madrugada. “Si, por ejemplo, lo cojo en una arteria más o menos concurrida que me pille cerca de casa, como la calle Karl Marx, hacer un trayecto hasta el barrio Friedrichshain me cuesta unos cuatro euros. Así que en ese caso sí me compensa si la furgoneta está ocupada por más gente”, apunta.

Luisa Corradi también ha utilizado este servicio en Berlín. "Lo que a mi me gusta es que conoces a gente en las propias furgonetas, porque te tratan muy bien y es un ambiente que anima a que la gente empiece conversaciones. En el metro de Berlín la gente va callada. Además te regalan chocolate como forma de cortesía y para hacer que te sientas cómoda", comenta.

Otra de las ventajas de Berlkönig es que puede usarse a través de la aplicación de la empresa pública de transportes, aunque para su utilización hay que ser mayor de 14 años. Si la persona comienza una nueva ruta, normalmente no estará sola en ese trayecto. La propia BVG advierte de que no es posible utilizar exclusivamente un vehículo porque “esto no es un servicio de taxi, sino una manera respetuosa con el medio ambiente de compartir vehículo y rutas”. Con este servicio quedan disipadas también las dudas del precio, pues la propia aplicación te marca antes de reservar cuanto te costará. 

La frecuencia de desplazamientos en la zona en la que opera (fundamentalmente los distritos de Kreuzberg, Neukölln, Friedrichshain y Prenzlauer Berg) es alta, por lo que se vanaglorian de recoger a sus pasajeros antes de diez minutos, aunque no siempre cumplen. Eso sí, su forma de funcionar es muy germánica. La propia aplicación avisa de cuánto tardará el conductor en llegar, vuelve a avisar cuando quedan dos minutos y revelan que sus chóferes “esperarán 90 segundos si la persona no está en el punto de recogida”, ni uno más. Después añaden: “No estamos capacitados para esperar más tiempo y lamentablemente tendremos que cobrarte por el trayecto aunque no te recojamos. Es la única forma que tenemos de hacer esto eficiente y asequible”. 

El punto de recogida siempre debe ser una parada de bus o de transporte público, de las que Berlín está llena. Pero si no se encuentra el vehículo, se puede llamar directamente al conductor a través de un icono.

También se pueden encontrar desventajas al elegir este servicio frente al propio transporte púbico, como que no está permitido transportar perros, salvo si son perros guía. Una de las cosas más llamativas de BVG es que la gente puede llevar todo tipo de perros en el metro o tranvía. Berlkönig advierte de que no se puede comer y beber dentro de sus furgonetas, aunque es discutible si esto se cumple, ya que tampoco está permitido beber en el transporte público y Berlín está lleno de gente consumiendo cervezas de medio litro en cualquier parte. 

Para incentivar que se use este servicio, se ofrece un 50 % de descuento en el precio del trayecto a cada viajero si una misma persona reserva varias plazas a la vez. A diferencia de Uber y Cabify, Berlkönig tampoco sube los precios en función de su demanda, sino que presenta un precio fijo a pesar de que haya desplazamientos frecuentes, como el 1 de mayo, una de las fiestas más masivas de la ciudad. Corradi asegura que "lo único malo es que no se pueda pagar directamente con tu tarjeta de crédito y que tengas que tener una cuenta Paypal o asociar la App a tu propia tarjeta". Esta característica es exactamente la misma que utilizan empresas como Uber y Cabify y que más atrae a los propios clientes de esas compañías.  (...)"               (Laura Cruz, El Salto, 04/07/19)

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