10.7.19

Guy Standing: El precariado definirá la política en la próxima década... está dividido, entre los atavistas (aferrados a un teórico pasado), nostálgicos (sobre todo inmigrantes, sin un presente y psicológicamente sin hogar) y progresistas (sin un futuro, pese a la promesa de que lo tendrían yendo a la universidad)...

"(...) El colapso del sistema de distribución de rentas agudiza las desigualdades y refleja y refuerza la nueva estructura mundial de clases. Es fundamental entender esto para construir una nueva política progresista, capaz de combatir el populismo de derechas a ambos lados del Atlántico.

En la cima está una plutocracia de multimillonarios que amasan vastas fortunas y un inmenso poder político, algunos entre bastidores y otros abiertamente, como Trump. Son los rentistas por antonomasia, que a menudo ganan más de sus presuntas inversiones en un día que la mayoría de la gente en toda su vida. 

Ellos marcan la pauta, impulsan los recortes fiscales para los ricos y utilizan sus medios de comunicación para demonizar a sus rivales. Luego está una élite al servicio de los intereses de la plutocracia, que también recibe la mayor parte de sus millones de las rentas. Debajo de ellos está el asalariado, con seguridad laboral, buenos sueldos y buenas prestaciones, que también ingresa cada vez más dinero de sus rentas y beneficios y se beneficia si los salarios bajan, por lo que no suele apoyar ningún aumento de las prestaciones para los pobres.

Junto al asalariado está un grupo más pequeño, pero creciente, los que yo denomino profitécnicos, que no buscan seguridad laboral, pero ganan mucho dinero en consultorías y proyectos. Los llaman emprendedores y los utilizan como prueba de que este es un sistema meritocrático.

Debajo está el proletariado, lo que queda de la vieja clase obrera, para la que se crearon los Estados de bienestar, la negociación colectiva y los partidos socialdemócratas. Tiende a escuchar a los populistas que prometen recuperar el ayer y, en muchos casos, está cayendo en la nueva clase de masas, el precariado.

El precariado definirá la política en la próxima década. Sus miembros viven con empleos inestables, sin trayectoria profesional, haciendo trabajos indignos de tal nombre, con una educación por encima del empleo posible, salarios bajos y volátiles, deudas casi insostenibles, conscientes de estar perdiendo los derechos de ciudadanía. Se consideran suplicantes que piden favores y respiros al Estado. Suelen sentirse anómicos (por desesperación), alienados (hacen cosas que no quieren y no hacen las que querrían), angustiados e indignados. 

Como cualquier clase nueva, el precariado está dividido, entre los que denomino atavistas (aferrados a un teórico pasado), nostálgicos (sobre todo inmigrantes, sin un presente y psicológicamente sin hogar) y progresistas (sin un futuro, pese a la promesa de que lo tendrían yendo a la universidad).

La derecha populista tiende la mano a los atavistas, que votan por Trump, el Brexit, Salvini y Marine Le Pen. 

Demoniza a los nostálgicos, a los que culpa, junto con el sistema, de la situación. Los nostálgicos, por su parte, ven arrebatados sus derechos. 

Y los progresistas aguardan una nueva política del paraíso que no encuentran en los viejos partidos socialdemócratas. 

Por eso, cuando estos ganan alguna elección, es gracias a asumir principios populistas como el recorte de la inmigración. Y, aun así, obtienen muchos menos votos que en el pasado. Normalmente, solo ganan debido a la corrupción y el agotamiento de la derecha, como en España. Los viejos socialdemócratas no tienen ninguna visión, aparte del regreso a algún pasado. Y eso no atrae el afecto de la gente.

Lo malo es que los atavistas son numerosos y se movilizan para votar. Lo bueno es que, casi seguro, han alcanzado su máxima dimensión y están envejeciendo. En cambio, los otros dos grupos del precariado están creciendo y está empezando a forjarse una agenda política progresista, en parte por la inercia de los partidos socialdemócratas.

Debemos ser conscientes de que la vieja política de izquierdas no va a funcionar. Se necesita una nueva agenda, seguramente con nuevos partidos y movimientos. Habrá intentos fallidos como parecen ser el Movimiento Cinco Estrellas en Italia y Podemos en España, desgarrados por contradicciones internas y conflictos personales.

 Pero la nueva agenda está tomando forma. La clave será ofrecer una sociedad futura basada en los valores clásicos de la Ilustración y una base ecológica, un nuevo sistema de distribución en el que se respeten los valores ecológicos, la igualdad y la libertad. Por eso será fundamental que incluya el derecho a una renta básica. Es asequible, es socialmente justa y fomentará la libertad republicana. La izquierda debe dejar de rehuirla."       

(Guy Standing, profesor titular e investigador en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. El País, 30/06/19)

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