"Hace más de un mes que varias familias, la mayoría monoparentales con mujeres al frente, viven en tiendas de campaña en un lateral del Pabellón Olímpico de Badalona, con menores y personas con discapacidad. Viven allí porque han sido desahuciadas de viviendas de todo tipo.
Entre
estas personas hay inquilinos que pagaban puntualmente su alquiler,
pero que al acabar el contrato, la subida que les pretendían aplicar era
tan alta que fue imposible de pagar para una familia mileurista.
Hay familias que trabajan, pero pertenecen a esa clase social cada vez
más extendida que es la de los trabajadores y trabajadoras pobres, que
tienen un contrato laboral, pero este es tan precario y su salario tan
mísero, que nos les da casi para pagar la comida, cuanto menos un
alquiler. Y entre comer y cualquier otra alternativa, no existe tal
elección.
Es increíble pero en todo este tiempo, nadie de servicios sociales de la Generalitat, que es quien tiene las competencias en la materia, ni del Ayuntamiento de Badalona,
que es quien debe hacer la atención primaria a través de los Servicios
Sociales, se ha acercado por esta nueva “urbanización improvisada” de
tiendas de campaña y colchones hinchables ni a ofrecer una triste
botella de agua. Nada. Parece ser que además de desahuciadas, esas
personas han adquirido la nueva condición de “no-ciudadanas”, puesto que han sido expulsadas no sólo de sus casas, sino también del sistema de protección social.
Y todo esto pasa ante los ojos de una sociedad que ya no se solidariza tan fácilmente con los peor tratados por el mercado. (...)
Y así, con la ayuda de cierta prensa, mucho más interesada en hacerle
campaña y eco al neofascismo galopante y reverdecido, o a tomar partido
por un color en concreto de un lazo concreto, el desamparo total y el
fallo de la administración que supone tener gente viviendo en la calle
por no cumplir los parámetros del mercado, sin quien el Estado Social y
de Derecho pueda evitar tan situación, ha desaparecido de las noticias y
por tanto, del imaginario colectivo.
Porque así como hace un par
de años la palabra desahucio estaba en muchas cabeceras de las noticias,
de un corto tiempo a esta parte, ha desaparecido como por arte de
magia. Justo ha sido sustituida por el término “recuperación económica”
que tiene mucha mejor acogida. Pero lo cierto es que ahí siguen los
desahucios y las personas desahuciadas.
De hecho, en 2018 el número de
desahucios solo descendió un 0,3% respecto a 2017, y Catalunya lidera este dudoso ranking, concentrando bajo nuestras codiciadas banderas el 22% del total de los desahucios de toda España. Pero concretamente en Badalona, hay barrios enteros susceptibles de que cualquiera de sus habitantes sea desahuciado, como es el caso del barrio de Sant Roc.
Y
qué hacen las autoridades competentes, concretamente en el caso de
Catalunya? La verdad es que casi nada. La Generalitat invierte cero
euros en políticas de vivienda (en realidad no invierte un solo euro en
nada que tenga que ver con políticas sociales). Hace pasar a las
personas por todo el infierno burocrático de las “Mesas de Emergencia” y
demás trámites, sabiendo que no tiene ni un solo piso disponible para
nadie.
Y en el caso concreto de la ciudad de Badalona, el Ayuntamiento, tanto con la exalcadesa de Guanyem Badalona,
que ella si es muy dada a hacerse fotos en la acampada, pero a la que
nunca la vi llegar ni con una coca cola para los que allí viven, como el
actual alcalde Alex Pastor, cuya última aportación a la causa fue negarles
un punto de luz a las familias para la realización de un concierto
solidario y gratuito el pasado 29 de junio, han movido ni un solo dedo
para solventar la situación de sus vecinos y vecinas.
Porque lo
cierto es que ahora no tienen casa, pero eso no les debería despojar de
su condición de ciudadanos. Lo que sí ha decidido la sociedad en general
es quitarles de en medio de las noticias y declarar que ya no está de
moda ser desahuciado. No vaya a ser que alguien recuerde que la vivienda
es un derecho constitucional y que miles de millones de euros de
nuestros impuestos fueron a parar al rescate de entidades bancarias que
hoy acumulan desahucios y pisos vacios que nadie se atreve a pedirles." (Nuria González, El Taquígrafo, 05/07/19)
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