"La base de datos online de la Unión Europea (Ameco, http://ec.europa.eu/economy_finance/ameco/user/serie/SelectSerie.cfm)
ofrece información estadística sobre la participación de los salarios
en la renta nacional, en términos agregados y para un amplio abanico de
países, incluidos los comunitarios; concretamente, se puede encontrar
información completa para 40 economías a lo largo del período 1997-2018
(ver figura).
Pues bien, en esos años, los salarios retrocedieron en
términos relativos -es decir, perdieron peso en la distribución de la
renta nacional- en 26 de las 40 economías consideradas; lo mismo sucedió
en 18 de las 28 comunitarias. La caída en la zona euro fue superior a
la registrada en el conjunto de la Unión Europea.
Una primera
consideración a cuenta de estos datos. Es frecuente leer y escuchar que
la “moderación salarial”, eufemismo con el que se pretende ocultar que
muchos trabajadores vieron sus retribuciones estancadas o perdieron
capacidad adquisitiva, es consecuencia de la crisis económica que se
desencadenó con el crack financiero de 2008.
Sin embargo, como pone de
manifiesto la información contenida en la figura, en realidad, la crisis
-y, sobre todo, le gestión que de la misma hicieron las elites- agravó
una tendencia que ya era evidente, para quien quisiera verla, mucho
tiempo antes; con anterioridad también a la implantación del euro.
La
segunda reflexión, evidente al hilo de la información estadística, es
que el crecimiento económico es compatible con el aumento de la
desigualdad salarial, que también ha progresado en los períodos de auge.
La lógica de las cantidades -cuanto más, mejor- y de los automatismos
-más crecimiento equivale a salarios más elevados- ni funcionaba antes
ni funciona ahora.
Un tercer comentario. La aproximación crítica a
la Unión Económica y Monetaria -etapa en la que la degradación salarial
ha seguido su curso a un ritmo todavía más intenso- en términos de
déficit institucional o gobernanza insuficiente para entender esa deriva
es al mismo tiempo insuficiente y errónea.
El marco institucional con
el que nació el euro -y las reformas que se han introducido en el mismo-
han contribuido al fortalecimiento de las políticas de represión
salarial; en especial, el protagonismo adquirido por los mercados y los
actores financieros, la intensificación del proceso de concentración
empresarial, la debilidad de las políticas redistributivas y el papel
central dispensado a la competitividad-coste como eje vertebrador de las
estrategias económicas(...)" (Fernando Luengo, Sin Permiso, 11/07/19)
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