"Ahora que termina este ciclo electoral de generales,
europeas, locales y autonómicas es el momento de reflexionar sobre
algunas de las características de nuestra democracia y proponer reformas
que puedan ser útiles a todos los partidos y, por tanto, al conjunto de
los ciudadanos.
A continuación, presento una propuesta sobre los debates electorales que podrían discutir todos los partidos. (...)
Llevamos ya varias elecciones discutiendo sobre si los candidatos deben o no celebrar debates.(...)
Respecto a los ciudadanos, ¿para qué nos sirven las campañas
electorales? Nos sirven tanto para (1) controlar o contrastar lo que se
ha hecho como para (2) publicitar lo que se dice que se va a hacer.
Teniendo en cuenta esto, en los dos debates de estas elecciones
generales pasadas vimos bastante de lo primero pero menos de lo segundo:
si pensamos en alguna medida o propuesta concreta, difícilmente
recordemos algo.
Los candidatos controlan y publicitan sus argumentos
teniendo en cuenta, en teoría, lo que más preocupa a los ciudadanos, y
lo que estiman que les puede ir mejor. ¿Fue ese el caso? Según el CIS
(estudio 3240), no. He mirado la respuesta a la pregunta sobre el
principal problema de España.
La columna recoge el total de las
respuestas y está disponible aquí.
Por cierto, cuando se pregunta por los problemas que más les afectan a
los encuestados, la independencia de Cataluña baja hasta el 5% en el
acumulado.
Si bien durante los debates electorales se trataron
varios asuntos, la presencia del asunto catalán superó, con mucho, la de
asuntos clave como la educación y la sanidad o la calidad del empleo.
En definitiva, los partidos durante los debates hicieron una cosa
mientras que los intereses de los españoles habrían sugerido otra.
A
pesar de este desfase entre los intereses ciudadanos y los asuntos
discutidos, los debates electorales generan grandes audiencias y nos
proporcionan información valiosa. Pero, a mi juicio, podemos obtener más
y mejor información. ¿Cómo? Imitando a Indonesia. Allí se han
realizado 5 debates
ante las elecciones presidenciales de este año.
En cuatro de ellos los
dos principales candidatos (Widodo y Subianto) debatieron sobre (1)
derechos humanos, terrorismo y corrupción, (2) energía, alimentación,
recursos naturales o energía, (3) política exterior y defensa y (4)
economía. También hubo uno (5) entre los candidatos a vicepresidentes.
La
propuesta, por tanto, consiste en realizar debates electorales entre
los candidatos que se centren en algunos de los temas más importantes
para los ciudadanos.
(...) no es necesario que todos los debates los hagan los líderes y así se
pueden dar a conocer a los respectivos equipos (ya lo vimos con el
debate de Solbes y Pizarro)
(...) los candidatos se verían obligados a concretar sus medidas en mayor
medida que ahora. Un ejemplo: cuando dicen que les interesan asuntos
como la despoblación del interior del país y que eso es un problema, más
allá de la declaración, ¿Qué propondrían? (...)
Esta propuesta no es ideal. Como bien escribía Víctor Lapuente hace
unos días, estamos expuestos al contraste electoral cuando es menos
efectivo, durante el periodo electoral. Pero esta propuesta aumentaría
los elementos de contraste para mejorar la calidad de nuestra
democracia." (Ferran Martínez i Coma, eldiario.es, 10/06/19)

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