"(...) El partido antes conocido como Podemos se ha
partido en tres, los partidarios de Errejón, los anticapitalistas y el
núcleo de Iglesias. El plan del líder morado para recuperar terreno y
asentar la posición de los suyos es alcanzar una presencia institucional
bien visible, porque nada cohesiona internamente tanto como tener poder.
En ese contexto, Iglesias sabía que resultaba prescindible, ya que lo
importante es dejar bien situados a los suyos, comenzando por Irene Montero,
para que en un tiempo puedan heredar el partido. Eso explica su paso
atrás para facilitar el acuerdo, que es también consecuencia de su
debilidad interna.
En ese juego estamos, y habrá más movimientos de aquí a la investidura.
En esta pugna confluyen dos visiones temporales, la lucha por la
subsistencia de Iglesias y los suyos, y la mirada más a largo plazo de los socialistas, que son conscientes de que van a necesitar otros apoyos:
pronto llegarán las sentencias del procés y habrá de afrontarse el
problema catalán, y los presupuestos, y bastantes más desafíos en una
legislatura que no será sencilla.
Hay que insistir en que más allá de
una posible recesión que todo el mundo está anticipando (llevan tiempo
diciéndolo y alguna vez acertarán, aunque sólo sea por aquello de que un
reloj parado da bien la hora un par de veces al día), el escenario en
general es poco favorable, y menos desde las elecciones europeas.
La UE pinta mucho en esto y lo que han llegado desde allí son malas noticias. Macron
y Sánchez se reunieron en el Elíseo para pactar una alianza contra la
extrema derecha, pero ha sido el Grupo de Visegrado el que ha decidido
en última instancia la presidencia de la Comisión; iban a ser la punta
de lanza de una nueva UE impulsada por liberales y socialdemócratas,
pero es la derecha la que marca la pauta. Europa ha girado en lo
ideológico, porque se ha hecho más de derechas; en lo geográfico, porque
ahora el Este tiene más peso que el sur; y hacia una menor cohesión
e integración, producto también del giro geopolítico estadounidense.
En
ese contexto, es fácil pensar que las autoridades europeas, incluidas
las del BCE, van a ser poco comprensivas con España, y eso se traducirá
en políticas que exigirán socios diferentes de Podemos para ser
aprobadas.
Eso está también presente en la desconfianza última de
Sánchez hacia Podemos, ya que necesita un socio dócil para que no se
convierta en un problema en el futuro, por si hay que tomar otro tipo de
decisiones. No es sólo Iglesias, es bastante más, y la presión socialista también apunta hacia ese objetivo." (Esteban Hernández, El Confidencial, 19/07/19)
" El magma hostil de estos días previos a la investidura, con todo tipo de
fuerzas peleando por establecer un responsable claro de que las cosas
vayan mal, está terminando con un vencedor bastante claro.
La entrevista que Pedro Sánchez
ha concedido a La Sexta deja a Iglesias muy tocado, porque todo lo que
cuenta el líder socialista suena plausible y razonable: las razones
políticas (no se fía de que vaya a respaldar al Gobierno en asuntos tan
importantes como Cataluña), funcionales (Iglesias no controla su
partido, con lo que pueden aparecer oposiciones inesperadas) y de mera
ambición (la línea roja de Podemos del nombramiento de Iglesias como
vicepresidente), con las que ha explicado las dificultades para
conseguir el sí de los morados, colocan a Iglesias en un lugar muy, muy
difícil.
Si se le suman las malas previsiones para Podemos en caso de
nuevas elecciones y la probable emergencia del partido errejonista, todo apunta a un fin de ciclo difícilmente evitable. (...)
El Gobierno necesita una mayoría amplia de la que carece para realizar
un montón de tareas pendientes. El PSOE cuenta con muchas posibilidades
abiertas, bastantes más que cualquier otro partido, pero tiene que
concretar alguna.
No se trata sólo de Cataluña, ni de la transición
ecológica o de las medidas paliativas para que la cohesión social no
siga fragilizándose, aspectos para los que Sánchez señalaba que Podemos es necesario, sino de aspectos muy relevantes, como los presupuestos o las reformas que Europa está demandando de España. (...)
España es un país subordinado, con una deuda notable que no deja de
crecer, con enormes cantidades de intereses que debe pagar a los
acreedores y con un margen de iniciativa y maniobra bastante estrecho,
el que imponen Bruselas, el Banco Central Europeo, los inversores y las
instituciones internacionales. Habrá que hacer reformas, cambios, muchas
cosas, y eso necesitará apoyos mayoritarios. Tras varios años de
parálisis institucional, ahora toca afrontar ese escenario. (...)
Si dejamos de lado la hipocresía, todo partido conjuga las
aspiraciones personales de sus integrantes, el deseo de poder, de
reconocimiento social y en muchos casos de sustento material, con las
posiciones ideológicas. Como todas las estructuras, cuentan con una
lógica interna, con intereses particulares y con estrategias
excluyentes.
Por otra parte, las formaciones defienden diferentes
visiones del mundo y distintos modos de entender y gestionar sus
sociedades. Pero cuando la segunda parte tiende a hacerse más estrecha, aumenta el peso de la primera,
y los partidos se llenan de personas que buscan su interés particular,
ascender en la escala social, lograr buenos puestos y conseguir
prebendas. Son gente que cada vez da menos peso a las ideas porque solo
cree en lo palpable, en lo inmediato, en lo directamente pragmático; su
ideología es el poder. (...)
Esto tiene mucho que ver con nuestro tiempo español, porque dirige
lógicas típicas de lo político, como la de amigo-enemigo, a nuevos
lugares. La defensa de los puros intereses de partido, las animadversiones personales, las filias y fobias son lo que domina,
mucho más que las visiones del mundo o las ideologías, que pueden estar
presentes como juego dialéctico, pero que se moderan notablemente
cuando se llega al Gobierno.
Sin esta perspectiva, sin este predominio
de los intereses personales, se hace difícil comprender cómo Ciudadanos y
el PSOE no pueden llegar a entenderse cuando tienen muchos puntos de
conexión, o cómo en las negociaciones entre Podemos y el PSOE el
programa ni se ha tocado y el asunto esencial ha sido la presencia o no
de Iglesias en el Gobierno, o cómo el PP atacó sin misericordia Madrid
Central para conservarlo cuando llegó al ayuntamiento, o cómo Vox ha
aceptado la humillación a la que le han sometido Cs y el PP sin
demasiado problema, o cómo la relación personal entre Rivera y Sánchez
marca la dirección ideológica de Cs. (...)
Es verdad, viene una época complicada, en la que las transformaciones
no se realizarán mediante grandes saltos, pero sí serán incesantes y nos
llevarán a un terreno de juego nuevo. Necesitamos otras opciones que
pongan en juego otra lectura de la economía política, una relación
diferente y más sólida de la política respecto de la economía, y nuevas
formas de afrontar los problemas de España. Hay que ser creativos, pero no solo para amoldarse a lo dado. Los retos solo los afrontaremos con ideas nuevas." (Esteban Hernández, El Confidencial, 18/07/19)
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