22.7.19

Sánchez está acabando con Iglesias (pero le queda lo más difícil)

"(...) El partido antes conocido como Podemos se ha partido en tres, los partidarios de Errejón, los anticapitalistas y el núcleo de Iglesias. El plan del líder morado para recuperar terreno y asentar la posición de los suyos es alcanzar una presencia institucional bien visible, porque nada cohesiona internamente tanto como tener poder

 En ese contexto, Iglesias sabía que resultaba prescindible, ya que lo importante es dejar bien situados a los suyos, comenzando por Irene Montero, para que en un tiempo puedan heredar el partido. Eso explica su paso atrás para facilitar el acuerdo, que es también consecuencia de su debilidad interna.

 En ese juego estamos, y habrá más movimientos de aquí a la investidura. En esta pugna confluyen dos visiones temporales, la lucha por la subsistencia de Iglesias y los suyos, y la mirada más a largo plazo de los socialistas, que son conscientes de que van a necesitar otros apoyos: pronto llegarán las sentencias del procés y habrá de afrontarse el problema catalán, y los presupuestos, y bastantes más desafíos en una legislatura que no será sencilla. 

Hay que insistir en que más allá de una posible recesión que todo el mundo está anticipando (llevan tiempo diciéndolo y alguna vez acertarán, aunque sólo sea por aquello de que un reloj parado da bien la hora un par de veces al día), el escenario en general es poco favorable, y menos desde las elecciones europeas.

 La UE pinta mucho en esto y lo que han llegado desde allí son malas noticias. Macron y Sánchez se reunieron en el Elíseo para pactar una alianza contra la extrema derecha, pero ha sido el Grupo de Visegrado el que ha decidido en última instancia la presidencia de la Comisión; iban a ser la punta de lanza de una nueva UE impulsada por liberales y socialdemócratas, pero es la derecha la que marca la pauta. Europa ha girado en lo ideológico, porque se ha hecho más de derechas; en lo geográfico, porque ahora el Este tiene más peso que el sur; y hacia una menor cohesión e integración, producto también del giro geopolítico estadounidense.

 En ese contexto, es fácil pensar que las autoridades europeas, incluidas las del BCE, van a ser poco comprensivas con España, y eso se traducirá en políticas que exigirán socios diferentes de Podemos para ser aprobadas. 

Eso está también presente en la desconfianza última de Sánchez hacia Podemos, ya que necesita un socio dócil para que no se convierta en un problema en el futuro, por si hay que tomar otro tipo de decisiones. No es sólo Iglesias, es bastante más, y la presión socialista también apunta hacia ese objetivo."                 (Esteban Hernández, El Confidencial, 19/07/19)


" El magma hostil de estos días previos a la investidura, con todo tipo de fuerzas peleando por establecer un responsable claro de que las cosas vayan mal, está terminando con un vencedor bastante claro. 

La entrevista que Pedro Sánchez ha concedido a La Sexta deja a Iglesias muy tocado, porque todo lo que cuenta el líder socialista suena plausible y razonable: las razones políticas (no se fía de que vaya a respaldar al Gobierno en asuntos tan importantes como Cataluña), funcionales (Iglesias no controla su partido, con lo que pueden aparecer oposiciones inesperadas) y de mera ambición (la línea roja de Podemos del nombramiento de Iglesias como vicepresidente), con las que ha explicado las dificultades para conseguir el sí de los morados, colocan a Iglesias en un lugar muy, muy difícil. 

Si se le suman las malas previsiones para Podemos en caso de nuevas elecciones y la probable emergencia del partido errejonista, todo apunta a un fin de ciclo difícilmente evitable.  (...)

El Gobierno necesita una mayoría amplia de la que carece para realizar un montón de tareas pendientes. El PSOE cuenta con muchas posibilidades abiertas, bastantes más que cualquier otro partido, pero tiene que concretar alguna. 

No se trata sólo de Cataluña, ni de la transición ecológica o de las medidas paliativas para que la cohesión social no siga fragilizándose, aspectos para los que Sánchez señalaba que Podemos es necesario, sino de aspectos muy relevantes, como los presupuestos o las reformas que Europa está demandando de España. (...)

España es un país subordinado, con una deuda notable que no deja de crecer, con enormes cantidades de intereses que debe pagar a los acreedores y con un margen de iniciativa y maniobra bastante estrecho, el que imponen Bruselas, el Banco Central Europeo, los inversores y las instituciones internacionales. Habrá que hacer reformas, cambios, muchas cosas, y eso necesitará apoyos mayoritarios. Tras varios años de parálisis institucional, ahora toca afrontar ese escenario.  (...)

Si dejamos de lado la hipocresía, todo partido conjuga las aspiraciones personales de sus integrantes, el deseo de poder, de reconocimiento social y en muchos casos de sustento material, con las posiciones ideológicas. Como todas las estructuras, cuentan con una lógica interna, con intereses particulares y con estrategias excluyentes. 

Por otra parte, las formaciones defienden diferentes visiones del mundo y distintos modos de entender y gestionar sus sociedades. Pero cuando la segunda parte tiende a hacerse más estrecha, aumenta el peso de la primera, y los partidos se llenan de personas que buscan su interés particular, ascender en la escala social, lograr buenos puestos y conseguir prebendas. Son gente que cada vez da menos peso a las ideas porque solo cree en lo palpable, en lo inmediato, en lo directamente pragmático; su ideología es el poder.  (...)

Esto tiene mucho que ver con nuestro tiempo español, porque dirige lógicas típicas de lo político, como la de amigo-enemigo, a nuevos lugares. La defensa de los puros intereses de partido, las animadversiones personales, las filias y fobias son lo que domina, mucho más que las visiones del mundo o las ideologías, que pueden estar presentes como juego dialéctico, pero que se moderan notablemente cuando se llega al Gobierno. 

Sin esta perspectiva, sin este predominio de los intereses personales, se hace difícil comprender cómo Ciudadanos y el PSOE no pueden llegar a entenderse cuando tienen muchos puntos de conexión, o cómo en las negociaciones entre Podemos y el PSOE el programa ni se ha tocado y el asunto esencial ha sido la presencia o no de Iglesias en el Gobierno, o cómo el PP atacó sin misericordia Madrid Central para conservarlo cuando llegó al ayuntamiento, o cómo Vox ha aceptado la humillación a la que le han sometido Cs y el PP sin demasiado problema, o cómo la relación personal entre Rivera y Sánchez marca la dirección ideológica de Cs.  (...)

Es verdad, viene una época complicada, en la que las transformaciones no se realizarán mediante grandes saltos, pero sí serán incesantes y nos llevarán a un terreno de juego nuevo. Necesitamos otras opciones que pongan en juego otra lectura de la economía política, una relación diferente y más sólida de la política respecto de la economía, y nuevas formas de afrontar los problemas de España. Hay que ser creativos, pero no solo para amoldarse a lo dado. Los retos solo los afrontaremos con ideas nuevas."                        (Esteban Hernández, El Confidencial, 18/07/19)

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