"Ante la catástrofe, el martes 17 de septiembre de 2019 la Reserva
Federal de Estados Unidos inyectó 53.200 millones de dólares en los
bancos, ya que sufrían una escasez de financiación diaria en el mercado
interbancario y también en los Money market funds. Y lo volvió a hacer el miércoles 18 y el jueves 19 de septiembre.
Este tipo de intervención nos hace pensar en el mes de
septiembre de 2008 cuando los grandes bancos, en pleno colapso,
interrumpieron los préstamos interbancarios (cuestión que provocó,
especialmente, la quiebra de Lehman Brothers) y tuvieron que acudir a
los bancos centrales. Los grandes bancos privados habían dejado de
confiar los unos en los otros. (...)
El martes 17 de septiembre de 2019, los bancos deberían haber estado
preparados a pagar el 10 % de interés para tener acceso al crédito en el
mercado interbancario y en el mercado de los MMF, mientras que el tipo
de interés con el que la Fed prestaba a los bancos se establecía
entre 2% y 2,25%.
Así que, debido a la presión del gran capital y a la
de Trump, la Fed prestó a los bancos privados 53.200 millones de dólares
en la tarde del 17 de septiembre de 2019.
Y al día siguiente, bajo la
continua presión de Trump, de los grandes bancos y de las grandes
empresas, la Fed redujo su tipo director por segunda vez en tres meses. Desde el 18 de septiembre, el tipo de la Fed se estableció entre 1,75% y 2%, o sea una rebaja de 0,25%. (...)
Lo que acaba de pasar constituye otra señal del estado de la economía
capitalista mundial. El crecimiento es extremadamente débil en los
países más industrializados. La economía de Estados Unidos, a la que
Trump había dopado con sus medidas fiscales a favor del Gran capital en
2017-2018, está entrando progresivamente en una desaceleración que
inquieta a los patrones. La economía alemana va mal, la del reino Unido
también, así como la de Italia. El mercado del automóvil se encuentra en
fuerte descenso en Alemania, China, India…(...)
Los beneficios realizados por las empresas no son reinvertidos en la
producción, o en todo caso lo son muy poco, puesto que van directamente
al bolsillo de los accionistas y a la especulación con títulos
financieros diversos, o sea, con el capital ficticio. (...)
La economía capitalista mundial se mantiene a flote sobre un mar de
deudas, y las inyecciones masivas de liquidez operadas por los
principales bancos centrales (el BCE, y los de Estados Unidos, Japón,
Reino Unido y China) refuerzan esa tendencia. (...)
Debido a las políticas llevadas a cabo por los bancos centrales y los
gobiernos, la economía de los países más industrializados cayó en lo que
el economista británico J. M. Keynes (1883-1946) llamaba la trampa de
la liquidez. Mientras que los bancos centrales inyectan liquidez y bajan
los tipos de interés, los bancos y las grandes empresas privadas
prefieren tener a mano ese dinero o lo utilizan para especular. (...)
En la situación presente, la economía capitalista ha entrado en una
nueva fase de crisis con una desaceleración acentuada de la producción,
una sobre-producción con respecto a la demanda solvente y una
especulación con una serie de activos principalmente financieros (véase
más adelante). A todo ello se agregan una guerra comercial intensificada
por la política de Trump, un relanzamiento de la carrera
armamentística y una guerra entre divisas.
Y durante este tiempo, la
crisis ecológica aumenta y el gran capital, guiado por la búsqueda del
beneficio inmediato, lleva a cabo una política que la profundiza. Es el
momento de emprender un giro radical a favor de la Naturaleza de la que
la Humanidad forma parte.
Es necesario adoptar una estrategia internacionalista. (...)
Hay que emprender luchas para recuperar el control de los bancos
centrales por los poderes públicos con el fin de ponerlos al servicio
del pueblo, para la socialización de los bancos, de las aseguradoras y
del sector de la energía, para la reapropiación de los comunes, para la
anulación de las deudas ilegítimas, para el cierre de las centrales
nucleares, para la reducción radical del recurso a la energía fósil,
para la prohibición del dumping fiscal y de los paraísos fiscales (...)" (Eric Toussaint, Público, 23/09/19)
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