"(...) Ayer, la cámara de representantes dio el primer paso para abrir un proceso de impeachment
contra Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos.
Es sólo la
cuarta vez que el congreso lo invoca en 230 años de historia
constitucional.
Los hechos
Empecemos por lo básico, el motivo detrás de este impeachment. Dicho en pocas palabras: es posible que
Trump exigiera que el gobierno de Ucrania investigara a Hunter Biden,
el hijo del ex-vicepresidente y candidato presidencial Joe Biden, o de
lo contrario no les daría $400 millones de ayuda militar aprobados por
el congreso. Trump habría utilizado la política exterior de Estados
Unidos y $400 millones de dinero público para chantajear/sobornar a un
gobierno extranjero para dañar un potencial rival político del
presidente.
De ser esto cierto, es una acusación extraordinaria, de una gravedad
inaudita. Es un uso y abuso de la política exterior del país para
beneficio personal sin precedentes. (...)
Historias extraordinarias exigen corroboraciones extraordinarias, por
supuesto. Esta es una historia tan fuera de lo común, tan absurda, tan
salida de un guión malo de Hollywood, que es difícil de creer que sea
cierta sin pruebas contundentes. (...)
La semana pasada se hizo público que un informante (whistleblower)
dentro de los servicios de inteligencia había enviado una denuncia al
inspector general de la oficina del director nacional de inteligencia
avisando sobre posibles ilegalidades en la Casa Blanca. En teoría, el el
director tiene la obligación legal de pasar cualquier informe del
inspector general al congreso de forma automática. El departamento de
justicia, sin embargo, bloqueó que eso sucediera, algo que levantó
algunas suspicacias. (...)
La explicación menos absurda, aunque sigue siendo como mínimo dudosa, es la de Ben Shapiro y unos cuantos conservadores que no están del todo chiflados: decir que lo que hizo Trump es feo, pero no es ilegal.
Shapiro defendía hoy que si Trump no utilizó la amenaza de retener las
ayudas a Ucrania como chantaje lo que hizo el presidente fue diplomacia,
no utilizar recursos públicos, y es motivo de crítica, pero no de impeachment. National Review apostaba por un rotundo «está mal, pero es lo que hacen todos los presidentes«,
cosa que tendría sentido si fuera cierto, pero su interpretación de las
acciones de Obama y Biden en el 2016 es como poco fantasiosa.
Que tu defensa sea «somos gente deshonesta y sin escrúpulos, pero eso
no es un crimen» es una estrategia atrevida también, pero ese es otro
tema.
La Casa Blanca sospecho que ha decidido apostar por la segunda opción,
en parte porque Trump parece estar convencido que utilizar la Casa
Blanca como un cortijo es legal y aceptable. (...)" (Roger Senserrich, Politikon, 25/09/19)
"A primera hora, mi sospecha era que quizás los demócratas se estaban
pasando de frenada.
La Casa Blanca parecía demasiado segura de si misma
como para que esto pareciera que fuera a llegar lejos. La historia iba a
ser más simple, con los periodistas embelleciendo demasiado una
conversación que había sido cordial y diplomática.
Cuando la Casa Blanca hizo público el texto-resumen de la conversación telefónica entre Trump y Zelensky, mi opinión cambió por completo. La charla entre ambos líderes es peor,
en muchos aspectos, de lo que la prensa había anticipado. Trump habla
de lo mucho que está haciendo Estados Unidos para ayudar a Ucrania;
Zelensky responde entusiasmado que quiere comprar más misiles. Trump le
frena, diciéndole que «me gustaría que nos hicieras un favor, por
cierto» (I would like you to do us a favor though) y le pide que investigue a Joe y Hunter Biden repetidamente.
La cosa no se queda aquí. El gobierno ucraniano ha dicho que entendían perfectamente que hablar de esa investigación era un requisito obligado si querían hablar con el presidente. Trump y Giuliani llevaban meses presionando a las autoridades ucranianas
con este tema. Detalles de la queja del informante detrás de todo el
escándalo señalan que el Departamento de Justicia intentó bloquear la denuncia, y que el informe es creíble.
La historia parece clara: en el mejor de los casos, Trump
pidió una y otra vez a un gobierno extranjero que iniciara una
investigación contra un potencial rival en las elecciones presidenciales
del 2020. En el peor de los casos, Trump exigió que un gobierno
extranjero iniciara una investigación amenazándole de forma velada con
dejarle a merced de los rusos. Esta es, a todas luces, una situación
políticamente insostenible para Trump y sus aliados republicanos. De no
haber una monumental sorpresa exculpatoria (algo como «Hunter Biden es
un asesino en serie») el impeachment iba a provocar un daño
atroz al presidente. Que perdiera el cargo pasaba de ser algo imposible a
algo muy improbable, pero no fuera de toda duda.
Al final de la tarde, sin embargo, me empezaron a entrar las dudas. Escuchando radios conservadoras (Hannity, Limbaugh, Hugh Hewitt y Ben Shapiro, porque soy masoquista), el consenso era que todo esto era muy malas noticias para Joe Biden. (...)
Dejemos de lado el absurdo de que no hay absolutamente nada ilegal en
lo que ha hecho Biden y su hijo en Ucrania por un momento. Los medios
conservadores (porque Fox, Daily Caller, Breitbart y familia se han
apuntado a esta teoría) dicen que sí, obviamente Trump pidió a Zelensky
que investigara a Joe Biden un montón de veces, pero que esto no es ningún problema en absoluto.
El presidente puede pedir lo que quiera a quien quiera sin límites, porque todo es diplomacia. Mientras no haya una amenaza explícita en sus palabras, no es delito ni nada grave, y todo esto del impeachment no es más que una bobada demócrata que sólo conseguirá que los votantes vean la corrupción de Joe Biden.
Es decir, que cuando un mafioso se acerca a tu comercio y te dice eso de «bonita tienda, ¿eh? Sería una lástima que le ocurriera cualquier desgracia»
no es delito, ya que no hay una amenaza explícita. Pedirle a un país
que eche mierda sobre tus rivales políticos es perfectamente aceptable
siempre que acepten hacerlo gratis. Esta es la línea argumental de los
medios conservadores americanos, y esta es la línea oficial de la Casa
Blanca, que cometió la torpeza de enviar su argumentario a los demócratas por error esta mañana. (...)
Así que, a las 11 de la noche, ahora soy más bien pesimista. Si los
republicanos mantienen la disciplina, desde el punto de vista político,
el impeachement será percibido como una lucha partidista, y la mayoría de votantes se creerán la historia que cuentan los suyos, sin más. (...)
A ser sinceros, esta es la conclusión más probable de toda esta
historia: la cámara de representantes investigará y votará a favor del impeachment.
Uno o dos congresistas republicanos votarán a favor, el resto en
contra. El caso irá al senado, donde Mitch McConnell lo cogerá, aprobará
unas reglas para el juicio entre ridículas y absurdas, y el senado
rechazará la destitución o bien con una pequeña mayoría de noes con un
par de senadores del GOP cambiando de bando (Mitt Romney y quizás uno de
los que se van a retirar este año), o bien votará a favor, pero quedará
lejos de la mayoría de dos tercios.
Trump cantará victoria y dirá que
todo esto demuestra que era inocente. (...)" (Roger Senserrich, Politikon,26/09/19)
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