"(...) Unidas Podemos debe hacer
frente, por su parte, a los comicios y a los problemas internos. La
intención de los anticapitalistas, liderados por Teresa Rodríguez, de concurrir a las elecciones bajo la denominación Adelante Andalucía y la más que posible aparición de Errejón son señales evidentes de movimientos tectónicos. Unos y otros se juegan, por caminos diferentes, el presente y el futuro. (...)
De cara a las elecciones, Iglesias cerrará filas, se centrará en
una campaña que responsabilice a los socialistas de la ausencia de
investidura, que señale cómo el Ibex 35 no les ha dejado gobernar
y que avise del giro a la derecha del PSOE. Espera que con los actos,
algo de movilización por redes y el éxito que prevé en los debates pueda
alcanzar un resultado aceptable, el suficiente para que sus escaños
sigan teniendo influencia en una posible investidura. (...)
Mientras tanto, su partido está viviendo el momento inverso al de su
crecimiento. Podemos se expandió territorialmente colocando el nombre de
la franquicia en los grupos locales y amparándolos bajo el paraguas
común. En el momento de declive, esos mismos grupos están desvinculándose del proyecto fallido y trazando uno propio.
Las distintas facciones de UP, esas que se unieron en coalición para
convertirse en opción de gobierno, a pesar de tener perspectivas
políticas diferentes, han vuelto al estado inicial, han tomado cada una
un territorio y se han acantonado.
Las figuras de relevancia que tenía alrededor, como Teresa Rodríguez, Errejón o Ada Colau,
han asentado poder territorial, y desde ahí tratarán de reconquistar el
espacio a través de una nueva coalición con otro tipo de estructura y
sin Iglesias ni Montero. Los movimientos electorales que presenciemos,
como los de Adelante Andalucía o Más Madrid, no podrán entenderse sin
este propósito futuro. Los agraviados por Iglesias, que son muchos,
intentan apoderarse de su espacio electoral desde fuera.
(...) gran parte de la gente que está o estuvo en Podemos ha dado por terminado el proyecto y considera que debe rehacerse. Sería
una opción, pero siempre que comprendiesen que el motivo de la caída no
es Pablo Iglesias, sino la perspectiva política que ellos comparten;
que la culpa es de todos, ya que no han sabido poner en juego una
oferta que respalde el elector. Del mismo modo que el líder de UP se
escuda en señalar a Sánchez como único causante de que no haya habido
acuerdo, los barones de UP apuntan a Galapagar para justificar por qué
los resultados han estado muy por debajo de las expectativas creadas.
De fondo, sin embargo, hay algo más preocupante. Todos ellos poseen una
idea de la política muy ligada a la simple consecución del poder, lo
cual es paradójico proviniendo del 15-M. Es un mal contemporáneo, ese
que ha llevado a la personalización, a los líderes muy por
encima del partido, a fijarse únicamente en la televisión y las
encuestas, a construir imagen y olvidarse de las ideas. Afecta
en todas partes, y Sánchez es también un ejemplo, pero no por eso deja
de ser pernicioso, y mucho más en estos momentos.
Al mundo político español, y de manera palpable a la izquierda, le
faltan ideas, análisis, perspectivas y estrategias que le permitan
entender el momento y aportar soluciones. Ninguno de los partidos está
en eso: tanto el PSOE como UP han decidido centrarse en lo electoral, pero no coyunturalmente, sino como modo de vida. Es sorprendente que medios como ‘Financial Times’ expongan la situación
de un modo más crudo que todos ellos juntos, que sus propuestas sean
más atrevidas y, sobre todo, mucho más ligadas a la realidad que la
ortodoxia socialista o que la ignorancia de Podemos sobre la economía y
el capitalismo.
Sin esto, sin una idea clara de dónde estamos y qué
hacer, todo lo demás (los debates, los tuits, las fotos, los lemas
banales o los liderazgos mediáticos) resulta completamente irrelevante.
Que los medios devoren los fines no es una buena apuesta." (Esteban Hernández, El Confidencial, 20/09/19)
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