17.10.19

El colapso del servicio de emergencia social en Madrid: niños durmiendo en la calle, vecinos entregando mantas



Personas a las puertas de la sede central del SAMUR Social, este domingo a medianoche.

"Nunca pensé que dormiríamos en la calle”. Es la frase que más repetía Javier Jaimes (25 años), que junto a su mujer Liseth Goméz (30), su hija Samara, de cuatro años, y su hermano Carlos (28) se preparaba a medianoche del domingo para pasar su primera noche frente a la sede central del Samur Social (San Francisco, 10) en el barrio de La Latina. 

Efectivos del servicio de emergencias sociales del Ayuntamiento llevan meses denunciando que no hay recursos suficientes. Otras diez personas más esperaban recibir alojamiento tumbados sobre cartones y mantas térmicas que les regalaron los vecinos de la zona.

“No hay plazas”, repetía Azucena Pérez por teléfono, del comité de empresa del Samur. La función de los servicios sociales de emergencia del Ayuntamiento es facilitar un alojamiento temporal a personas que tienen puntualmente un problema. “Nuestro trabajo no es ofrecer un albergue, estamos asumiendo un trabajo para el que no estamos preparados”, señalaba esta trabajadora el lunes por la mañana. (...)

Sandra Hermida, de 47 años, lleva dos viviendo frente a la sede del Samur Social y toda su vida en el centro de Madrid, “donde es normal encontrar gente sin hogar durmiendo en la calle, pero nunca menores”. La primera vez que vio a niños pernoctando al otro lado de su portal fue a principio de septiembre. Una familia de Marruecos con cinco niños dio la voz de alarma. “Llamamos a la prensa y entraron en el centro al cabo de unos días”, explica.

 Desde entonces afirma que no han parado de llegar más familias con niños pequeños. “Les bajamos mantas térmicas, galletas… es una cuestión de pura humanidad, yo tengo niños pequeños y no puedo quedarme sin hacer nada”. Hermida afirma haber recorrido las ONG, las iglesias y los centros de ayuda de Madrid para encontrar alojamiento a estas familias. “Todo está saturado”. (...)"                    (Julia F. Cadenas, El Pais, 14/10/19)

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