"Tiene muchos nombres. Precariedad laboral, inseguridad en el empleo, trabajadores pobres, uberización de la economía.
Todos identifican una misma realidad social caracterizada por una
pérdida generalizada de derechos. Cada vez se impone más el modelo de
personas que viven de trabajos ocasionales en la inseguridad absoluta.
“No te ofrecen contratos. Lo más frecuente son trabajillos y que
presentes una factura”, explica un autónomo. “Vives en una situación de
ahogo permanente porque es muy difícil organizarte la vida sin nada
sólido”.
El malogrado escritor británico Mark Fisher analizó las secuelas del trabajo precario en Realismo capitalista ¿no hay alternativa?
(Caja Negra). En este libro escribió: “No es sorprendente que sientan
ansiedad, depresión o falta de esperanza quienes viven en estas
condiciones, con horas de trabajo y términos de pago que pueden variar
de modo infinito, en condiciones de empleo terriblemente tenues”.
Loach, siguiendo la senda de su último trabajo Yo, Daniel Black,
profundiza en el deterioro social que sufre el Reino Unido. A Loach le
impresiona que muchas de las personas que acuden a los bancos de
alimentos sean trabajadores pobres sin protección alguna.
La existencia de trabajadores pobres no es una exclusiva del Reino
Unido. Es una realidad que se ha agravado durante la crisis y poscrisis
en varios países de Europa. Es preocupante que España sea el tercer país de la UE con una mayor proporción de trabajadores pobres,
13,1% de los empleados en 2017, 2,3 puntos más que en 2012, según la
Red Europea de Política Social (ESPN, por sus siglas en inglés) de la
Comisión Europea. Esto significa que en España hay 2,4 millones de
trabajadores pobres.
Es importante distinguir a qué colectivos pertenecen estos empleados
con escasos derechos. Los más afectados son los extranjeros no europeos,
que en un 34,1% pertenecen al colectivo de trabajadores pobres. En una
proporción también muy elevada de pobreza se encuentran los trabajadores
extranjeros europeos (26%).
El trabajo del ESPN muestra los efectos perversos de las últimas reformas laborales
que reflejan la relación entre las condiciones contractuales y la
pobreza. Así, un 26,9% de empleados a tiempo parcial son pobres. Son
también de esta condición un 23,1% de los empleados temporales y un
21,7% de los autónomos. Por grupos de edad, los más castigados son los
jóvenes trabajadores (de 18 a 24 años), que en un 19% son pobres. Lo más
inquietante es que la situación de estos colectivos ha empeorado entre
2012 y 2017. (...)" (Andreu Missé, El País, 30/09/19)
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