"(...) El Eurogrupo que manda y ordena sobre las economías europeas, sobre la vida de millones de personas, es, como poco, alegal.
Sí, nadie sabe cómo se ha creado. Son reuniones de los
ministros de Economía de los estados miembros, con el presidente del
Banco Central Europeo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y
Monetarios y su propio presidente. No hay ningún control del Parlamento
sobre él.
Un desmán antidemocrático monumental. ¿Cómo es posible?
Y lo peor, lo más grave, es que los gobiernos aceptan
a pies juntillas lo que dice Europa y la troika. Es verdad que la
economía es complicada, que la verdad en esto no es nada simple, pero
¡los gobiernos aceptan con una facilidad…! Durao Barroso trabajó para
EE.UU. y Juncker ha hecho de su país un paraíso fiscal, no hay impuestos
para Luxemburgo y Europa pierde miles de millones de euros. Lo que
dicta el Eurogrupo ¡es imposible de aceptar, absolutamente inaceptable!
Pues los políticos de todos los países lo aceptan.
Por eso, entre otras muchas cosas, hay una inmensa
desconfianza del pueblo hacia ellos. Los políticos hoy piensan más en
las próximas elecciones que en lo que deben hacer durante sus mandatos
de poder. El trabajo de político exige conocimiento y hoy... (...)
Es muy duro ver lo que pasa realmente en esas reuniones del Eurogrupo, ¿quedan esperanzas?
Creo que sí, creo que hay alguna esperanza porque ahora hay una mujer, Ursula von der Leyen, en la presidencia.
Tal vez ella pueda introducir algo de sensibilidad femenina y eso sería
esencial. Aunque es verdad que está rodeada de hombres muy machos.
Pero en realidad ¿no son los bancos los que tienen el poder?
La presidencia tendrá el poder o no, pero lo que sí
tiene es la palabra, que es una buena parte del poder. Por otro lado,
sí, es verdad, los políticos no tienen el poder, lo tienen los bancos.
Pero también es muy grave, es un gran problema hoy, que para los
políticos lo importante es la economía y no los asuntos sociales.
Para eso deberían estar los partidos de la izquierda ¿no?
El Eurogrupo quiere aplastar a la izquierda y,
además, hoy en Europa la izquierda no tiene nada claro hacia dónde tiene
que ir. Los cantos y la poesía de la izquierda no valen para nada.
¿Y lo que hizo Varoufakis en esos meses como ministro?
Claro que vale. Yanis Varoufakis es el ejemplo de la
resistencia en Europa. Le admiro mucho, admiro a todos los resistentes.
Lo que necesitamos es gente como él, nada de héroes, no necesitamos a
ningún héroe, necesitamos resistentes. Varoufakis prometió cosas al
pueblo y no pudo cumplirlas, así que se fue. Tsipras no resistió, pero
se quedó.
Subraya a menudo en la película el desprecio de los países ricos por los del Mediterráneo.
Ellos nos llaman PIGS
(Portugal, Irlanda, Grecia y España o la traducción de cerdos en
inglés). No es un chiste, y seguro que ellos lo creen así. Hay que
aceptarlo como es, están los alemanes, los otros y nosotros, esto una
boda y por eso supuestamente hay que aceptar.
Parece que hay que repensar y reconstruir Europa y no solo económicamente, ¿lo cree así?
Sin duda. Somos muy americanos en todos nuestros
modos de vida. Desde la II Guerra Mundial, la cultura de EE.UU. ha ido
invadiéndonos. Y esto es una cosa fundamental que debemos cambiar, no es
un ideal europeo. Hay que encontrar una identidad europea, porque a
todos nos gusta Europa y sabemos, de una manera inconsciente, que la
Unión Europea es buena para el mundo. Es buena si funciona bien, claro.
¿Qué podría hacerse?
Por ejemplo, el plan de Erasmus para estudiantes es
perfecto y hay que continuar, pero hay que hacer uno para los
agricultores, para que los pueblos se conozcan, hay que ampliarlo mucho.
Se trata de conocernos, no de intentar cambiarnos, deberíamos aprender a
usar lo positivo de unos y otros. Por eso la excepción cultural en
Francia, en Europa, es tan importante.
Habría que contar con los medios de comunicación. Según la película, son títeres de la troika.
Los medios de comunicación tienen una
responsabilidad enorme en todo lo que está ocurriendo en Europa, la
crisis, los bancos, la subida de formaciones de ultraderecha, el
fascismo está volviendo a Europa de forma muy popular. Tienen una
responsabilidad enorme, pero hoy están controlados por el capital. (...)" (Entrevista a Costa-Gavras, Público, Begoña Piña, 18/10/19)
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