1.10.19

Monereo: ¿qué tipo de propuesta y de campaña? Está en juego el 15M y la posibilidad de un cambio sustancial en España.

"Vamos a elecciones. Como la mayoría de las personas, tengo claro que el culpable de la repetición es el PSOE de Pedro Sánchez. Jugar a la equidistancia es engañar y engañarse. Guste más o guste menos, Unidas Podemos ha hecho dos campañas con la propuesta nítida de gobernar con Pedro Sánchez. Ese era el compromiso electoral. Ahora la cuestión es diferente. Lo podríamos formular así: ¿seguirá siendo el gobernar con el PSOE la oferta electoral de UP? (...)

Hoy sabemos que el PSOE de Pedro Sánchez tiene como estrategia convertirse en el eje de la recomposición del sistema político, ser garantía y fundamento de un régimen que sigue viviendo una crisis latente. Lo que unifica hoy al Partido Socialista es la búsqueda de la centralidad del sistema que, de una u otra forma, exige reducir a la mínima expresión a Unidas Podemos. 

El bipartidismo ha sido y es un modo de organizar el poder para que nunca se cuestione el dominio y el control de los que mandan y no se presentan a las elecciones. UP ya lo vivió después de la llegada al gobierno de Pedro Sánchez. Esos meses fueron duros y mostraron un PSOE a la vieja usanza: prepotentes, calculadores y siempre, siempre, mirando a las elecciones. Nunca hubo el intento real de una alianza programática, jamás se buscó una complicidad con los aliados y se les sometió a una estrategia estrictamente partidista.

 La “salida” que la dirección de UP dio a esta situación fue singular: ya que no nos fiamos del PSOE, gobernemos con él. UP, con la nueva estrategia, se lanzó a una campaña electoral especialmente atrevida: imponer al PSOE un gobierno de coalición. Dicho de otra manera, aunque no quiera Pedro Sánchez, estará obligado a pactar con Pablo Iglesias. (...)

Nunca hemos percibido que fuera posible un acuerdo sobre la reforma laboral; más bien, al contrario,  situar la necesidad de un nuevo Estatuto de los trabajadores se utilizaba como excusa para aplazarlo a un futuro a medio o largo plazo. De hecho, al final de lo que se ha tratado es de eliminar los aspectos más negativos de la reforma laboral, no de derogarla.

 El debate habría sido diferente si se hubiese puesto el acento en los contenidos, en las diferencias sustanciales y no en el reparto de cargos que el PSOE usa contra Unidas Podemos ahora. Para la gente, la clave son las políticas y no los juegos de poder. (...)

Ser realistas y pedir lo imposible. Lo imposible era gobernar con Pedro Sánchez. Hemos vivido un escenario “a la italiana”. Eso sí, sin la finura de Matarella frente a Salvini. Aquí las trampas han sido para elefantes y la estrategia, a nivel de Juego de Tronos; en su centro, eso tan cargante de la lucha por el relato. Todo era más simple: Pedro Sánchez siempre quiso gobernar en solitario buscando los votos gratis de una UP en retroceso electoral y orgánico, en un momento en que el escenario internacional está cambiando para peor. 

Nos olvidamos de lo fundamental, que tenemos una soberanía limitada y que los poderes de la Unión Europea se están reorganizando ante una previsible crisis económica, un brexit duro y un Donald Trump en campaña electoral. Pedro Sánchez quiere hacer méritos ante Macron que pretende liderar Europa en un momento de debilidad de una Alemania en recesión.

 Puesto que ya estamos en escenario electoral, es importante tratar dos cuestiones que marcarán el futuro de UP. Primero, ¿qué está en juego en esta campaña electoral? Segundo ¿qué tipo de propuesta y de campaña? Está en juego el 15M y la posibilidad de un cambio sustancial en España. Hay quien lo da por cerrado. Yo no. Sigue existiendo una crisis larvada del régimen y una crisis de Estado que sigue marcando la agenda política del país.  (...)

Desde hace muchos meses vengo combatiendo la idea de que el pesimismo ha limitado las capacidades de UP: sin tocar poder, UP no tendría futuro, no solo se ha demostrado equivocada, sino que, además, nos ha situado en un territorio institucional-electoral que nos ha hecho olvidar que lo decisivo para una fuerza transformadora es ampliar las alianzas sociales, insertarse territorialmente, consolidar la militancia y crear cuadros. 

En política no hay atajos; hace falta paciencia, organización y capacidad de hegemonía. Siempre con voluntad de gobierno y de poder, precisamente para romper con los límites que imponen los poderes fácticos que legitiman las instituciones europeas. 

Sí se puede, si somos capaces de tener un discurso político de mayorías y para la mayoría, que no tema romper con lo políticamente correcto y que busque el apoyo decidido de una base social y electoral que ha perdido confianza, que está desmovilizada y que no sabe muy bien qué dirección tomar."                      (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 23/09/19)

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