5.12.19

El revolucionario plan de un pueblo valenciano: conseguir el autoabastecimiento energético 100% renovable... "Dando un servicio de calidad con un coste menor, estamos esperanzados en atraer a algunas familias al pueblo, poder generar trabajo y desarrollar la población”

"Aprovechar los recursos naturales y conseguir el autoabastecimiento energético 100% renovable durante las 24 horas del día, los 365 días del año. La consigna está más cerca de convertirse en realidad en Aras de los Olmos, un pequeño pueblo del interior valenciano, en el límite con las provincias de Teruel y Cuenca. 

Tras tres años desde su anuncio, el proyecto avanza y mantiene expectantes no solo a sus 380 vecinos sino también a medios de comunicación y movimientos ecologistas, que ponen los prismáticos en una iniciativa pionera que puede contagiarse a otros municipios.


Y es que, de conseguir el objetivo —y esto podría ser a lo largo de 2020—, Aras de los Olmos se convertiría, dicen, en el primer municipio del Estado que generará y distribuirá su propia energía, completamente ecológica. Una meta que implica la desconexión de la red eléctrica estatal, que hasta ahora ha dado no pocos quebraderos de cabeza a los vecinos. 

La localidad se sitúa a elevada altura y en final de línea de suministro, lo que se ha traducido durante años en constantes cortes y averías. Algunos pueden ser hasta letales. En 2017, tras una fuerte tormenta, el pueblo se quedó 36 horas seguidas sin servicio, sin cobertura móvil, aislado por completo.

 No es de extrañar que se le venga dando vueltas desde hace años a una alternativa para garantizar la oferta de un suministro de mejor calidad. De hecho, el servicio de distribución eléctrica ya cuenta con la experiencia de la municipalización. Mutaz Alajami es ingeniero municipal y director técnico de la empresa Sersuma, participada al 100% por el Ayuntamiento.

 “Nos fijamos en los proyectos privados que están funcionando muy cerca de aquí, como el parque eólico que hay en estas montañas o las placas fotovoltaicas del pueblo vecino de Titaguas. Todo esto nos daba garantías para nuestro propósito”, explica. La idea supondría también ahorrarse las pérdidas que supone el traslado de la energía en línea, convirtiendo a los vecinos en dueños empoderados vía cooperativa.

El complejo energético por el que se trabaja hace entrar en escena hasta cuatro fuentes de energía limpia: solar, eólica, hidráulica y biomasa. Una combinación técnicamente algo más compleja de lo que podría parecer, ya que el equilibrio entre las cuatro debe permitir la previsión y la cobertura de la demanda. “Poner placas solares y generar luz es técnicamente sencillo

 Lo complicado es tener siempre energías renovables funcionando y cubriendo las necesidades del pueblo, ya que el aire y el sol son recursos naturales que no dependen de nosotros”, argumenta Alajami. El ingeniero explica que, por esta razón, el agua y la biomasa ayudarán a cubrir la necesidad durante las horas nocturnas o en picos de demanda, como la estación veraniega, cuando el pueblo ve aumentar su población.


Pero, ¿qué tipo de instalaciones requiere este esquema? ¿Cómo se concreta sobre el terreno? Carlos Roldán, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universitat Politècnica de València (UPV), se sitúa al frente del proyecto. Según relata, éste contempla una planta fotovoltaica (la infraestructura más grande de todas), el generador eólico situado en la cima de un monte, y como elementos fundamentales de la regulación irrumpirían una planta de biomasa (pensada para el aprovechamiento de los restos generados por la ganadería) y una tecnología hidráulica. Es sobre esta última idea, que quiere aprovechar la fuerza de los saltos de agua de las balsas cercanas, que recae a la vez la previsión de un mecanismo de almacenaje de la energía sobrante a través de dos grandes depósitos a distinta cota.


El proyecto, cifrado en 4 millones de euros, sigue pendiente de algunos permisos y de conseguir la financiación. “Es como instalar un laboratorio en el pueblo. Hemos llamado a muchas puertas. En general, las instituciones nos apoyan moralmente pero el apoyo económico tarda más”, reconoce Roldán. 

El Ayuntamiento informa que tiene vías abiertas de contacto con el Institut Valencià de Competitivitat Empresarial (IVACE), el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y otras administraciones públicas. A ellas se libran para conseguir completar esta financiación que permita estudiar la viabilidad hasta poder desconectarse de la red. (...)

"Dando un servicio de calidad con un coste menor, estamos esperanzados en atraer a algunas familias al pueblo, poder generar trabajo y desarrollar la población”, expresa Alajami. Es un objetivo que, de hecho, siempre ha defendido el alcalde de esta pequeña localidad, Rafael Giménez: la apuesta por la Economía verde como motor de desarrollo rural y para combatir la despoblación. Aras de los Olmos, de hecho, ya es referente por ser un pueblo volcado con la divulgación científica.

 Sus dos observatorios astronómicos, su cielo limpio y libre de contaminaciones lumínicas lo han llevado a la declaración de Reserva Starlight por la UNESCO en 2017. Recientemente, su patrimonio medioambiental también ha sido reconocido con la declaración del Alto Turia como reserva de la biosfera. (...)"                       (Héctor Serra, Público, 03/12/19)

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