"(...) Muchos de quienes se sentían traicionados por la sentencia del TJUE son,
además de nacionalistas españoles, económicamente neoliberales.
Son
votantes típicos del Partido Popular de Aznar, defensores de la
UE y de los mercados abiertos, seguidores acérrimos del capitalismo y
enemigos de los impuestos, que han adoptado en este nuevo tiempo
posturas culturalmente más cerradas y cuya animadversión hacia la
regulación de los mercados se ha hecho mayor.
Por decirlo de otro modo, estos neoliberales globales que se han hecho neoliberales nacionalistas y religiosos son un buen reflejo de la evolución de las derechas. De ese entorno proceden Trump y Johnson, y consiguieron transformar por completo sus partidos.
Debemos entender, para ver el mapa completo, qué está ocurriendo con las clases altas y medias altas españolas, lo que sirve también para explicar por qué Iván Espinosa de los Monteros
fue a reunirse con fondos de la City en vísperas de las elecciones
generales de abril.
Esas élites reproducían su posición porque podían
colocar a sus hijos en los niveles administrativos superiores del
Estado-nación, encontraban empleos prestigiosos en las grandes empresas
nacionales, adquirían influencia social a través de su pertenencia a las
escalas superiores del ejército, o porque su fortuna venía ligada a firmas que eran poderosas localmente.
Pero hoy los empresarios nacionales o se han vuelto globales o están
siendo absorbidos por actores extranjeros con mucho más músculo
financiero, y las élites están trabajando en empresas internacionales,
operan en el ladrillo o se han acercado al capital financiero y se han
convertido en una suerte de comisionistas del capital. (Ver: El fondo buitre del hijo de Aznar maneja las viviendas de BBVA, Santander, Sabadell y Bankia)
Esas clases altas, como ya explicamos, tienen muchas más dificultades
para reproducir su posición social y, al tiempo, son mucho más
dependientes del capital global.
Por lo tanto, sus opciones económicas
preferidas son aquellas que favorecen a sus posibles empleadores, de los
que depende su suerte, y por lo tanto apuestan por mercados todavía más
abiertos, menos estructura estatal, impuestos mucho más bajos para las
clases altas y un entorno favorable a los fondos de inversión y a las
grandes tecnológicas, aunque lo tiñan de regreso a las raíces.
No
es extraño, por lo tanto, que giren también hacia regímenes con
instituciones deterioradas. Esta es la paradoja del Brexit, que se apoya
en lo nacional, en los sentimientos identitarios y en un Reino Unido
más grande, cuando las propuestas económicas de Johnson favorecen a la City." (Esteban Hernández, El Confidencial, 20/12/19)
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