16.3.20

The New York Times: España se convierte en el último epicentro de coronavirus después de una respuesta vacilante... Pedro Sánchez dice que España debe coordinar su respuesta con sus socios de la UE. Hasta ahora esas respuestas han sido difusas...

 "Un epidemiólogo español de Harvard saca los colores a España: "Se ha desperdiciado 1 mes".
 
Profesor de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, cerca de Boston (Massachusetts, Estados Unidos), el español Miguel Hernán (Madrid, 1970) trabaja en el uso de datos para establecer inferencias causales en diversas enfermedades, incluidas las infecciosas. Como epidemiólogo sigue de cerca los datos del Covid-19 y ve con preocupación la situación de Europa y de su país de residencia por la lentitud, señala, con la que han tomado medidas.

En una entrevista telefónica concedida a Teknautas, asegura no comprender cómo el mundo pensó que el coronavirus no le concernía, desperdiciando las semanas de ventaja que ofreció China con sus duras medidas. Tampoco entiende cómo Estados Unidos limita los viajes desde Europa, que registra más casos, simplemente, porque realiza muchos más test. Asimismo, explica las muchas dudas que aún existen sobre cómo se comportará el virus a partir de ahora.

PREGUNTA. Las autoridades nos dicen que hay que "frenar la curva", es decir, que no podemos parar el virus, pero sí evitar que vaya rápido y colapse el sistema. ¿Es el mensaje adecuado?

RESPUESTA. Es el mensaje clave, el que se debería haber dado antes, pero más vale tarde que nunca.

P. ¿Se podían haber hecho mejor las cosas?

R. Mirando hacia atrás es más fácil tomar las decisiones, pero es cierto que China nos ha dado tiempo. A pesar de su retraso inicial en reconocer lo que estaba pasando, en cuanto lo hizo tomó unas medidas muy drásticas que nos ofrecieron un mes para poder actuar. El problema es que la mayor parte del resto del mundo, incluido España, lo ha desperdiciado.


R. En cierto sentido, no es una sorpresa, sabemos que va a haber pandemias cada cierto tiempo, no sabemos cuándo pero no es totalmente inesperado. De todas formas, hay sociedades mejor preparadas que otras y el caso de Estados Unidos es extremo, los planes para afrontar una pandemia empezaron a desmontarse hace tres años por razones de presupuesto. Otros países estaban mejor preparados, Corea y Singapur son ejemplos de cómo se puede tomar el control en este tipo de situaciones.

P. ¿Eso quiere decir que ahí, en Estados Unidos, el problema puede ser más grave?

R. Sí, puede serlo. Hay dos problemas relacionados. Uno es el complejo sistema sanitario que tenemos: una gran parte de la población tiene seguros de salud privados y otra gran parte de la población, ni siquiera eso. Pero hasta los que tienen el seguro privado están en una situación de copago para casi todo. Si le dices a alguien que le haces un test, tiene que pagar por él. Si le sale positivo, le pasan la factura del hospital. Si se queda en casa, no hay seguro de baja, así que pierde todo su sueldo. Es una situación que no se da en ningún otro país occidental.

Y el segundo problema es que no hay test disponibles por la forma en la que se ha llevado la situación desde las distintas agencias del gobierno. Estados Unidos ha hecho 15 test por cada millón de personas, mientras que en la Unión Europea son 350. Así que el número de casos que se han reportado en Estados Unidos es mucho más bajo del que hubiera sido con más capacidad para hacer las pruebas. Hay muchos hospitales que piden desesperadamente test y no les llegan, no hay. Hasta cierto punto es sorprendente que este país se permita prohibir viajes desde Europa simplemente porque Europa reporta más casos debido a que realiza más test.
 
P. ¿Ese ejemplo de Estados Unidos implica que un sistema público es más eficiente en una crisis como esta?

R. Sí, claro. Eso es cierto para todas las preguntas de salud pública.

P. ¿Y la decisión de prohibir los viajes o cerrar fronteras?

R. Esto ya casi es de cultura general. Hay dos fases en una epidemia. La primera es de contención, hay que identificar los casos y a todos sus contactos y no dejarles que viajen. Pero esa fase ya la hemos pasado, hay tantos casos y tantos contagios que no hay sistema en el mundo que pueda hacerlo. En los países occidentales, en lugar de usar los recursos para poner a gente a seguir la pista, hay que hacer mitigación, cerrar colegios y teatros, como se está haciendo. En esta fase las restricciones de viajes ya no parecen tener sentido. Es muy cuestionable que vaya a ser útil.

Sin embargo, cuando uno viaja y se monta en un avión va en un espacio reducido y en ese sentido esa restricción es igual de útil que cualquiera que evite que mucha gente se junte en un sitio. Pero no tiene sentido por el viaje en sí, si hay la misma gente infectada en España que en Estados Unidos, no poder viajar no va a cambiar la dinámica de la epidemia.

P. ¿Deberíamos estar tomando medidas aún más duras?

R. Estamos en una situación compleja. El virus no se puede parar, pero si uno quiere que se ralentice al máximo, hay muchas cosas que podrían hacerse. En Wuhan no dejaban a la gente salir de casa, la policía les daba palos por la calle y ponía cadenas en los portales: pero hay que mantener un equilibrio entre los derechos individuales y la salud pública. Lo que se está haciendo ahora mismo en Italia no se había hecho nunca en tiempo de paz en un país occidental, no sé si se puede ir mucho más lejos.


P. ¿La situación de España será como la de Italia en unos días?

R. En España tiene mala pinta viendo cómo crecen los números y teniendo en cuenta que las últimas medidas que se han puesto en marcha no van a tener efecto hasta dentro de un par de semanas.

P. En China los números son mucho más esperanzadores, pero teniendo en cuenta las medidas que tomaron, ¿estamos condenados a que la situación se prolongue aquí mucho más tiempo?

R. Es posible. Pero voy a matizar una cosa. En Wuhan las medidas fueron extremas, la gente lo ha pasado muy mal, pero solo allí y en los alrededores. El resto de China tomó medidas rápidamente y esas medidas son las que han conseguido que no se extienda la epidemia. El resto de China hizo lo que se debía hacer, actuar muy rápido. Es decir, si uno va a cerrar los colegios, cuanto antes mejor, no se gana nada por retrasar el cierre. Si se hace una semana más tarde, la efectividad baja.

Lo más sorprendente es que el mundo entero fuera de China ha visto esta situación como si no fuera con ellos. En España la semana pasada la prensa informaba de la situación de Italia como si fuera algo de allí y España no estuviera en la misma vía. Nunca pensamos que nos va a pasar lo que les ocurre a otros, pero China tuvo la visión de que lo que sucedía en Wuhan iba a pasar en el resto del país si no actuaban rápidamente. En el resto de China no hubo policías por las calles dando palos o poniendo cadenas. Simplemente, usaron estrategias de contención y mitigación que, si se hubieran implementado en Europa, habrían evitado esta situación.

P. Así que actuamos tarde…
R. Es fácil decirlo a toro pasado. Si esto vale para que la próxima vez se tomen decisiones rápido, estupendo. Ahora mismo en España todavía hay comunidades autónomas que creen que el problema de sus vecinos es distinto. Si China hubiera pensado así, tendrían una epidemia mucho más grande.


P. Angela Merkel ha dicho que puede afectar hasta al 70% de la población. ¿Tiene razón?

R. Es difícil de saberlo en este momento porque no tenemos suficientes datos. Mi colega de Harvard, Marc Lipsitch, hizo modelos matemáticos que predecían un contagio de entre el 40 y 70% de la población adulta mundial si no se hubieran tomado medidas. Eso es perfectamente posible, pero si se ralentiza la epidemia y da tiempo a que crear una vacuna, sería un número más bajo. También puede dar tiempo a crear un tratamiento y, en ese caso, la enfermedad no sería tan grave.

P. Pero a medida que nos infectamos todos, ¿se generará inmunidad que contribuya a disminuir la expansión?

R. Esa es una de las incógnitas: cuánta inmunidad va a dejarnos este virus. Este es el séptimo coronavirus que conocemos. Están el SARS, el MERS y otros cuatro que forman parte de los muchos virus del resfriado común que existen. Pues bien, esos cuatro coronavirus del resfriado común no dejan inmunidad para toda la vida y por eso muchos nos volvemos a infectar, así que no está claro lo que va a pasar. Quizá pase por toda la población y con el tiempo se convierta en el quinto virus del resfriado común y ya está, o quizá algo más grave, pero es imposible de saber. (...)

P. ¿Tendremos mejores herramientas para evitar la próxima pandemia?

R. Vamos a tenerlas si aprendemos la lección. Hay virus que saltan y son fáciles de controlar, como MERS, y otros, como este, en los que es prácticamente imposible. El SARS fue un caso intermedio, estuvo a punto de convertirse en pandemia, pero gracias a unas medidas de contención fuertes se paró. Creo que podemos ser optimistas, que los seres humanos podemos organizarnos para detener o mitigar pandemias. Si esta situación vale para que nos pongamos de acuerdo para la próxima, será lo bueno que sacaremos."                     

(Entrevista a Miguel Hernán, epidemiólogo de la Universidad de Harvard, José Pichel, 15/03/20)


"El fin de semana pasado, unas 120,000 personas marcharon por el centro de Madrid para celebrar el Día Internacional de la Mujer. 

Unos 60,000 fanáticos del fútbol llenaron uno de los estadios más grandes de la ciudad. Y 9,000 partidarios de Vox, el tercer partido más grande de España, se reunieron dentro de una antigua plaza de toros.

Ahora España tiene el segundo mayor número de infecciones de cualquier país europeo, después de Italia, superando a las naciones más grandes de Francia y Alemania, y se enfrenta al contagio de propagación más rápida en el continente.  (...)

El enfoque inicial de España, aparentemente deslumbrante, del virus y su incapacidad para tomar medidas atenuantes antes, se enfrenta a fuertes críticas. Y justo después de la crisis en el norte de Italia, donde una respuesta lenta permitió que el virus abrumara el sistema de atención médica, la experiencia de España subraya una vez más la necesidad de que los gobiernos tomen medidas estrictas temprano para combatir la propagación del virus.

También puede ser la última advertencia a los gobiernos que se han resistido a imponer restricciones severas antes de que un aumento en los casos provoque una crisis de salud pública devastadora.

 El jueves, el primer ministro Boris Johnson de Gran Bretaña, aunque reconoció que "muchas familias más van a perder a sus seres queridos ", tomó una serie de medidas notablemente suaves, incluso cuando los funcionarios médicos británicos estimaron que el número de personas infectadas en el país era ya entre 5,000 y 10,000.

 En España, después de defender la decisión de permitir que las reuniones en masa continúen, el primer ministro Pedro Sánchez advirtió el viernes que España "enfrentaba semanas muy difíciles". Dos ministros en su gabinete ya han dado positivo, y él y el resto del gabinete ahora están siendo evaluados. (...)

El jueves, tres de los políticos que encabezaron los eventos del fin de semana pasado dieron positivo por coronavirus, planteando preguntas sobre si los responsables en España realmente habían ayudado a propagar el virus, en lugar de detenerlo.

El partido de extrema derecha Vox se disculpó con sus seguidores por celebrar su reunión en Madrid, mientras que tanto el líder como el secretario general de Vox dieron positivo por coronavirus.

El rápido empeoramiento de la situación en España ha aumentado las disputas políticas en un país que ya estaba profundamente polarizado.  (...)

Hasta el viernes, las autoridades españolas habían evitado medidas radicales que podrían asustar a la gente.

Solo un día antes, en una conferencia de prensa el jueves que se realizó por enlace de video mientras él y los miembros de su gabinete se sometieron a pruebas de coronavirus, el Sr. Sánchez eludió las preguntas sobre el estado de emergencia. Rechazó las sugerencias de que las autoridades españolas habían subestimado la amenaza para la salud.  (...)

Ángela Hernández Puente, doctora que es subsecretaria general de un sindicato de trabajadores del sector de la salud de Madrid, dijo en una entrevista telefónica que "hasta ahora España ha manejado esta crisis con cierto nivel de complacencia, y ciertamente no con la suficiente energía".

"En lugar de dejar que los profesionales lideren el trabajo, los políticos se han interpuesto", dijo. "He visto más echarse la culpa entre ellos que coordinación".

Algunas críticas también provienen de fuera de España, especialmente de Italia.

Walter Ricciardi, uno de los principales expertos en salud de Italia, dijo que era una "locura" que a las mujeres se les permitiera marchar por Madrid el fin de semana pasado.  (...)

"Hemos estado diciendo que Italia fue solo el primer país europeo que se vio afectado, pero que esto también le pasaría a los otros países".

 Si bien España ha sido elogiada por tener uno de los sistemas de salud pública más avanzados de Europa, los hospitales de Madrid están luchando por encontrar más máscaras faciales y agregar camas para hacer frente a la creciente tasa de casos de coronavirus.

En el hospital madrileño de La Paz, el gimnasio se ha convertido en un área improvisada para dormir. En la ciudad catalana de Igualada, que está bajo encierro, el alcalde describió la situación en el hospital local como "desesperada".

Parte del desafío en España es que la atención médica está en gran parte en manos de las administraciones regionales y no del gobierno central.

Si bien Sánchez ha estado haciendo hincapié en el fuerte nivel de cooperación con los políticos regionales, están surgiendo tensiones. (...)

"Tenemos un muy buen sistema de salud en España, pero también el problema de que está fragmentado entre 17 regiones y bajo el control de políticos que a menudo no son del mismo partido", dijo la Sra. Hernández Puente, funcionaria del sindicato de salud. .

Al igual que en Italia, existe la preocupación de apretar demasiado el movimiento de personas en España, que depende en gran medida de su industria de servicios, particularmente un sector turístico que representa el 12 por ciento del producto interno bruto de España.

En un informe publicado el viernes, académicos de la universidad Esade advirtieron que el impacto económico del coronavirus en España "será más severo que en otros países debido a su estructura económica".

Incluso mientras España prepara su estado de emergencia, el Sr. Sánchez ha seguido enfatizando que España debe coordinar su respuesta al coronavirus con sus socios de la Unión Europea. Hasta ahora esas respuestas han sido difusas.

Como líder socialista, Sánchez también se ha dado cuenta de lo que aprendió de la crisis de la deuda del euro, cuando países como España impusieron estrictos recortes presupuestarios y medidas de austeridad.

"Europa sabe que no puede repetir errores que terminan sobrecargando nuestras economías", dijo el jueves Sánchez."                       

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