"Biólogo, máster y curso de doctorado en inmunología, doctorado en muerte
celular, postdoctoral en Inmunología y metabolismo, y segundo
postdoctoral en cáncer. Desde hace algo más de tres años lleva la
plataforma de divulgación científica Ciencia mundana.
(...) más allá de los problemas de recuentos (algunos de ellos nada
inocentes), y sin olvidarme de situaciones como las de Italia,
Bélgica, algunos estados de USA, Nueva York por ejemplo, ¿cómo se
explica la alta tasa de mortalidad española por la COVID-19?
(...) Está claro que conocer el número de contagiados sería un primer paso.
Pero tenemos que hablar de dónde se han producido la mayoría de los
muertos. El epicentro de la mortalidad han sido las residencias de
ancianos. Más de 11.000 personas han muerto por Covid-19 en nuestras
residencias.
Esa cantidad, dividida por 18 mil, nos da el 60% de los
fallecidos. Más allá de que desconocemos el alcance real de la epidemia,
y por tanto la verdadera tasa de mortalidad, la realidad es que miles
de personas mayores han muerto prematuramente abandonadas por el sistema
en las residencias.
Las razones son claras: privatización de un
servicio esencial, precarización del personal, falta de previsión,
desmantelamiento de la atención primaria y hospitalocentrismo.
A menudo los hospitales no han admitido que se traslade a los
enfermos de las residencias, y no se les han dado medios para detectar,
aislar y cuidar a esas personas.
En el caso del País Vasco, por ejemplo, los sindicatos y las
asociaciones de familiares han tenido que denunciar a los
responsables de las diputaciones forales (del PNV) porque no
se estaban haciendo públicos los muertos por COVID-19
al ministerio de Sanidad, y han aparecido de repente 500 muertos. Las
reivindicaciones, ¡a principios de abril!, eran más
medios de protección, tests para todo el personal, formación en
prevención, medicalización de las residencias (con su formación
aparejada), planes de desinfección, etc.
Las escenas de la UME desinfectando residencias y asesorando en
higiene al personal, o sea, la militarización de los cuidados,
tendría que ponernos los pelos como escarpias.
En términos generales, los expertos en “salubrismo” y Salud
pública lo tienen claro, el desmantelamiento de la atención
pública, la privatización y externalización de la sanidad, son los
principales causantes de la gran mortalidad.(...)
Cito una afirmación tuya que es especialmente grave en mi
opinión: “A menudo, los hospitales no han admitido que se traslade a los
enfermos de las residencias, y no se les han dado medios para detectar,
aislar y cuidar a esas personas.” ¿Dónde ha pasado? ¿Puedes darnos
algún ejemplo? ¿Alguna referencia?
En concreto son denuncias anónimas de trabajadoras del País Vasco,
pero es obvio, de esas 11.000 personas muertas en residencias, muchas no
se han llevado a los hospitales a morir. Durante varias semanas se
estuvo hablando del criterio de exclusión en UCI, las personas más
vulnerables tenían más probabilidades de quedarse sin cama y respirador.
La misma lógica se da con los ancianos y ancianas. (...)
¿Y por qué es tan
virulento este coronavirus? La OMS, por boca de su director, Tedros
Adhanom Ghebreyesus, ha afirmado que el covid-19 era 10
veces más
mortífero que la pandemia de gripe de 2009.
¿A qué nos referimos con virulencia? Si es al número total de
muertes, pues sí. Pero eso no depende de la biología del virus
únicamente, sino de otros factores. Por ejemplo:
1. Un capitalismo que apuesta por una forma de consumo cuyo tiempo
de rotación sea cercano a cero (turismo),
2. La masificación de las nuevas aldeas ciudad (desakotas
como lo llama Rob Wallace)
3. Poner al capital por delante de la vida como se ha demostrado en
Bérgamo. ¡no
se pierdan este reportaje!
4. Y lo que ya hemos hablado, sistemas sanitarios privatizados y/o
enclenques, hospitalocéntricos,
Y luego, sí, la biología. Nuestro sistema inmune no tiene ninguna
experiencia con un virus así, y los más envejecidos reaccionan de
manera desproporcionada, desequilibrada, generando neumonía. (...)
Lo más importante es tener claro con este y otros antivirales que en
el caso de que se pruebe su eficacia es un fármaco paliativo, que no
está mal, pero en ningún caso va a evitar la expansión del virus.
Y esto es muy importante en las circunstancias actuales. Me explico.
Te lo agradecería
Gilead (tremendo nombre) es la farmacéutica que compró la empresa
que había descubierto el famoso Sofosbuvir contra la hepatitis C, y
se hizo de oro. No olvidemos que este tipo de multinacionales
farmacéuticas están recibiendo millones de euros de dinero público
para sus investigaciones. Y han puesto en marcha toda la maquinaria
técnica y propagandística. Quieren forrarse.
Y aquí está el
principal problema: los accionistas, los que mandan, no quieren el
mejor tratamiento posible para la humanidad sino los mejores
resultados en bolsa. Aunque muchas veces esos intereses coinciden,
ojo. (...)
Entonces
tenemos un medicamento muy caro, paliativo, que en el mejor de los
casos va a evitar que un puñado de “ricos” eviten morir de
Covid-19.(...)"
(Entrevista a Alfredo Caro Maldonado, Salvador López Arnal, Rebelión, 22/04/20)
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