"El inicio de la crisis del
coronavirus en China fue descrita por algunos medios como “el
Chernobyl chino”, sugiriendo el inicio de la decadencia de la potencia
asiática. Un par de meses después, parece todo lo contrario…
Hay que ser muy prudentes, porque de este virus nos falta
mucha información, pero de momento el Chernobyl no es tanto chino como
americano. Hace unas semanas, cuando el principal foco era Europa, escribí que
el siguiente problema gordo podía ser el de Estados Unidos, y eso es lo
que tenemos ahora.
En Estados Unidos se están confirmando las cosas más locas que se pensaban sobre ellos, como que es un país que pone el dinero por delante de la gente, que es incapaz de cesar sus sanciones que la crisis convierten en aun más criminales, o que tienen unos responsables políticos absolutamente disparatados, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que tiene una población de ancianos muy abultada y que no ha hecho prácticamente nada, o el de Georgia, Brian Kemp. Y eso por no hablar del principal incompetente y negacionista que está en la Casa Blanca, lo que no le impide ofrecer mil millones a una empresa alemana para hacerse con la exclusiva de posibles remedios.… Y mientras eso pasa en Estados Unidos, en China parece que de momento están saliendo.
La actitud exterior china no solo no ha sido negacionista sino que ha dado información muy fluida a la OMS y ha hecho una labor de ayuda extraordinaria brindando a los demás un tiempo que no todos han sabido aprovechar para prepararse. Esta es una crisis en la que por primera vez nadie espera que las soluciones vengan de Estados Unidos, y parece que algunas incluso van a venir de China.
En Estados Unidos se están confirmando las cosas más locas que se pensaban sobre ellos, como que es un país que pone el dinero por delante de la gente, que es incapaz de cesar sus sanciones que la crisis convierten en aun más criminales, o que tienen unos responsables políticos absolutamente disparatados, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que tiene una población de ancianos muy abultada y que no ha hecho prácticamente nada, o el de Georgia, Brian Kemp. Y eso por no hablar del principal incompetente y negacionista que está en la Casa Blanca, lo que no le impide ofrecer mil millones a una empresa alemana para hacerse con la exclusiva de posibles remedios.… Y mientras eso pasa en Estados Unidos, en China parece que de momento están saliendo.
La actitud exterior china no solo no ha sido negacionista sino que ha dado información muy fluida a la OMS y ha hecho una labor de ayuda extraordinaria brindando a los demás un tiempo que no todos han sabido aprovechar para prepararse. Esta es una crisis en la que por primera vez nadie espera que las soluciones vengan de Estados Unidos, y parece que algunas incluso van a venir de China.
¿Por qué cree que se no se espera que
las soluciones vengan de EE.UU? ¿Muestra una decadencia del país como
potencia única o es por otras razones?
La crisis ha puesto en evidencia una situación que ya teníamos, que es
una tendencia a cierto relevo de potencias. No en el sentido de que
China vaya a ser la próxima superpotencia hegemónica, no está claro que
China quiera ser eso, pero sí en el sentido de que el vector que ya
conocíamos de que la potencia estadounidense se iba relativizando
mientras la china se iba aumentando. Esta pandemia nos ha ofrecido una
fotografía de eso. Y todo aquello que barruntábamos, de repente, lo
vemos. (...)
En Europa se ha instalado cierta idea
fatalista de que, si vamos a competir con China, hace falta que demos
un giro tecnocrático. ¿Es así?
Antes hablábamos de Chernobyl. En estos momentos Europa
está en la UCI, clarísimamente. También ha ofrecido una fotografía en
esta crisis de todas las miserias e insuficiencias que la Unión Europea
demostró durante la crisis del 2008. El egoísmo de Alemania, la
incapacidad de hacer una política solidaria dentro de un esquema
diseñado como una autopista de la globalización neoliberal. Eso es muy
difícil de transformar porque los tratados que regulan los principios
neoliberales de la UE son inamovibles y están blindados contra el
cambio, lo que agudiza la crisis interna.
Una crisis que parece recurrente entre el norte y el sur europeo.
En el caso de Alemania las posiciones han sido
espectaculares, en una de las últimas reuniones, la del 26 de marzo,
ante una presión considerable en pro de medidas solidarias, Merkel
realizó una maniobra indecente. En manos de los cinco presidentes de las
instituiciones de la UE (Consejo, Parlamento, Comisión, BCE y
Eurogrupo) la posición de países como Francia, España e Italia en favor
de los llamados coronabonos parecía ineludible, así que hizo que la
decisión se tomara en el Eurogrupo donde los adversarios de esa
política tenían más peso, con Holanda y Alemania en primer lugar.
Este
truco de Merkel lo explicaba el indecente Der Spiegel el dia
27. Este tipo de recursos ahora cada vez huelen más y son los que llevan
a la UE a la UCI. La Comisión Europea, entre 2011 y 2018, exigió en 63
ocasiones a los países miembros que recortaran sus gastos en sanidad o
privatizaran ambitos enteros de su sistema público de sanidad. La
contabilidad es de Martin Schirdewan, coopresidente del grupo de la
Izquierda unitaria europea. Esto es muy difícil de olvidar…
Así como en la crisis pasada no
parecía tan factible, en la actual crisis se habla en voz alta de la
posibilidad de una ruptura de la UE. ¿Cree que es posible?
Creo que estamos hablando de cosas que en cierta manera
ya han sucedido. Siempre pongo el ejemplo de la Sociedad de Naciones
(1919), la antecesora de la ONU. Fue un acontecimiento histórico, por
primera vez las naciones del mundo intentaban ponerse en común,
conscientes de que debían tratar problemas generales.
La práctica
demostró que no pintaba nada, fue impotente ante las catástrofes del
periodo de entreguerras y no digamos en la génesis de la Segunda Guerra
Mundial, así que se acabó disolviendo en 1946 sin que nadie lo notara.
Pero luego se creó la ONU. ¿Por qué? Porque la necesidad de una
coordinación entre estados para un gobernanza mundial existía,
permanecía y se incrementaba trasla experiencia de la guerra mundial.
Pues yo creo que con la UE pasará lo mismo, no sirve para nada, está
complicando las cosas con el corsé del euro y de sus irreformables
tratados germánicos de cemento armado, nos ha quitado soberanía y
democracia, es imposible de cambiar con el actual esquema pero, al mismo
tiempo, la necesidad de una integración entre las naciones de Europa es
por todos reconocida y fundamental.
¿Las democracias liberales están peor
preparadas para afrontar una crisis como la del coronavirus o no tiene
nada que ver con sistema político?
La pregunta es: ¿Para vencer al coronavirus tenemos que
ser un régimen autoritario de partido único o mandar a centenares de
miles de uigures a campos de reeducación? Pues creo que es una
idea disparatada. Porque de momento, insisto en el “de momento”, quien
lo ha hecho bien no es solo China sino Asia Oriental en general. Y ahí
tenemos regímenes políticos muy diferentes: Japón, Taiwan, Corea del
Sur…
Y en China ha habido medidas de tipo autoritario (cuando el
autoritarismo era necesario) pero también otras que simplemente tienen
que ver con el buen gobierno y con anteponer la sanidad pública y los
intereses de la población a la economía. Eso ha ocurrido bajo diferentes
métodos. Ahora, sí que es necesaria cierta disciplina cívica y cierto
regreso a una gobernanza estatal efectiva, cosas que en occidente se han
perdido en beneficio de la gobernanza empresarial. (...)
Hay quien sostiene que la crisis del
coronavirus puede generar un giro hacia posiciones más solidarias o de
defensa de los servicios públicos. ¿Lo ve de forma tan optimista?
Yo lo que veo claro es que las cosas van a cambiar. Pero,
¿En qué línea? Esta es la cuestión. ¿Hay oportunidades para un cambio
negativo o positivo? ¿Puede acabar esto en una guerra? Por qué no.
¿Puede acabar en una revuelta social o en un despertar social contra el
neoliberalismo? Pues también, puede ser.
Ahora bien, también es posible
una utopía de estas orwellianas, con más control social, a partir de los
precedentes liberticidas creados por la emergencia. Recordemos la nueva
y desastrosa ola imperalista abierta por el 11-S neoyorkino: la “guerra
contra el terror”, es decir millones de muertos, Guantánamo y la NSA en
nuestro teléfono móvil y nuestro ordenador. Mucho depende de la
capacidad y exigencia de las sociedades para cambiar las cosas.
Yo creo
que el futuro está bastante abierto y tenemos que reconocer que
simplemente no sabemos qué va a pasar. Hay condiciones para el desastre y
también para un cambio socioeconómico que encare los retos del siglo
(clima, recursos de destrucción masiva y desigualdad), pero no habrá
“vuelta a la normalidad” porque ha sido esta normalidad la que ha creado el problema." (Entrevista a Rafael Poch, en eldiario.es, ampliada, blog, 13/04/20)
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