"Donald Trump se está superando a sí mismo en esta crisis sanitaria
provocada por la pandemia. La sugerencia de que se ensaye la posibilidad
de aniquilar el coronavirus inyectando lejía en los pulmones ha
rebasado ya cualquier límite. (...)
El término mamarracho utilizado en el titular procede del árabe muharrig
(bufón) y, según la Real Academia, es una palabra que se utiliza de
manera coloquial para describir a una “persona estrafalaria o ridícula”.
El diccionario precisa que se puede usar como insulto, pero en este
caso la utilizo de forma respetuosa en términos estrictamente
descriptivos (...)
En la rueda de prensa que se celebró el jueves en
la Casa Blanca, William Bryan, un cargo del Departamento de Seguridad
Interior, detalló la susceptibilidad del virus a la lejía y el alcohol
isopropílico en un contexto de higiene de objetos. De repente, Donald
Trump se abalanzó sobre el micro: “un minuto”. Y se interrogó: ¿No hay
una manera en que podamos hacer algo así, mediante una inyección en el
interior o casi una limpieza? Porque, ya ven, se mete en los pulmones,
en tremendas cantidades en los pulmones. Así que sería interesante
comprobarlo”.
No satisfecho con sugerir que se investigara si
una inyección de lejía mata los virus que invaden los pulmones y al hilo
de la exposición de Bryan, que había expuesto también los efectos del
calor y los rayos ultravioleta sobre el virus, Trump propuso igualmente
que se investigara “meter luz en el cuerpo, a través de la piel o de
alguna otra manera” y le preguntó a la doctora Deborah Birx, la
coordinadora de la respuesta de la Casa Blanca a la pandemia: “¿Has oído
que se use luz y calor para curar?”. Visiblemente incómoda rspondió:
“No como tratamiento”. Y cuando empezaba a esbozar una explicación fue
cortada por el presidente.
Aunque cualquier niño de seis u ocho años sabe que
no se puede beber la lejía porque el que lo hace se muere (y con él,
eso sí, todos los virus que lleve dentro), innumerables médicos no
tuvieron más remedio que aparecer en los medios de comunicación para
alertar a los ciudadanos de lo peligroso que es ingerir desinfectantes,
al igual que los fabricantes de esos productos, obligados por las
autoriddes a alertar en los envases de su peligrosidad. El viernes Trump
dijo que todo eso que había dicho el día anterior era una “broma” que
había gastado a los periodistas. (...)
Para contextualizar la situación, un dato: según las cifras oficiales,
EEUU tuvo 58.159 bajas mortales en la guerra de Vietnam, un número que
será superado mañana o pasado por las víctimas del coronavirus." (Sebastián Serrano, Alternativas Económicas, 26/04/20)
No hay comentarios:
Publicar un comentario