21.4.20

Las 10 etapas de la crisis del coronavirus

"La crisis sanitaria está muy lejos de resolverse. El sistema capitalista y las políticas neoliberales tuvieron un papel fundamental en todas las fases. Será muy útil realizar un primer balance de cada etapa de estos últimos meses. (...)

 Primera etapa

Al origen de este virus, está la transformación desenfrenada de relaciones entre la especie humana y la Naturaleza que reforzó a ultranza la explotación de la misma y la explotación de los seres humanos por la clase capitalista. La crisis sanitaria tiene relación con la crisis ecológica. La transmisión de un virus proveniente de animales salvajes hacia la especie humana se debe volver a poner en este contexto. Las enfermedades provocadas durante los últimos 20 años por varios virus de este tipo habían ya alertado de la gravedad de la situación.  (...)

 Segunda etapa

El virus se ha extendido de un continente a otro debido a la circulación desmesurada de personas y de bienes alrededor del planeta, que va en paralelo con un desarrollo totalmente exagerado del transporte aéreo en el marco de la mundialización capitalista. Las compañías aéreas, justo hasta la víspera del confinamiento en varios países y del cierre de las fronteras en muchos Estados, se habían lanzado a una tremenda competencia para ganar partes de mercado y abrir nuevas rutas.
 Tercera etapa

Tomar conciencia de que los sistemas de salud pública estuvieron maltratados durante los cuarenta años de ofensivas neoliberales, y ya no son capaces de responder como sería necesario a la expansión del virus.

 Cuarta etapa

Tomar conciencia de que, si el virus puede atacar a cualquier individuo, la pertenencia del mismo a las clases populares lo vuelve mucho más vulnerable que si perteneciera a la clase capitalista. Los seres humanos se ven afectados en forma diferente según su pertenencia a una clase social, según su sexo y orientación sexual, según el país de residencia, según edad, según casta (en Asia del Sur) y según otros factores. Las diferentes formas de opresión y de explotación se agravarán en una serie de casos.

 Quinta etapa

La crisis sanitaria agrava de manera muy importante y brutal la crisis económica que ya había comenzado bastante antes (www.cadtm.org/No-el-coronavirus-no-es-responsable-de-las-caidas-en-las-bolsas). Esta crisis es la más grave de todas las que tuvieron lugar durante los últimos setenta años. Cientos de millones de personas pierden súbitamente su sustento y caen en el desempleo.

A pesar de la caída de los valores bursátiles y el paro de una gran parte del aparato productivo a escala internacional, el 1 % más rico continúa beneficiándose de la situación http://www.cadtm.org/Para-afrontar-esta-crisis-multidimensional-hay-que-expropiar-a-los-banqueros-y

 Sexta etapa

La crisis económica internacional provoca una caída brutal de los precios de las materias primas. Esto afecta directamente a los países que continúan siendo dependientes de sus exportaciones para procurarse los ingresos necesarios destinados a la financiación/reembolso de sus deudas. La actividad económica baja súbita y fuertemente. Los países del Sur son víctimas de las decisiones de las grandes empresas y de los fondos de inversión del Norte: retiran sus capitales para repatriarlos hacia la casa matriz.

Consecuentemente, ya comenzó una nueva crisis de la deuda de los países del Sur global y en particular de los países exportadores de materias primas. Los movimientos sociales del Sur hacen un llamamiento a la suspensión y a la anulación de las deudas públicas: http://www.cadtm.org/Llamamiento-de-los-pueblos-originarios-afrodescendientes-y-las-organizaciones y http://www.cadtm.org/Anulacion-de-la-deuda-publica-de-los-paises-africanos-para-que-puedan-hacer

 Séptima etapa

Hasta que se demuestre lo contrario, las clases dominantes y los gobiernos de los países afectados por la caída de los precios de las materias primas desean evitar la suspensión del pago de la deuda pública. Solicitan la anulación de la deuda pero no proceden a una suspensión unilateral del pago, mientras que las circunstancias dramáticas justifican perfectamente el impago de la deuda con el fin de encontrar recursos económicos inmediatos para hacer frente a la crisis sanitaria y a la crisis económica. Los anuncios de anulación de deuda del presidente francés Emmanuel Macron, del FMI; del Banco Mundial, del G7, del G20 y del Club de París son realmente fraudes. Hasta ahora, no hubo ninguna auténtica anulación de deudas, ya que los acreedores quieren mantener la subordinación de los países deudores.

 
 Octava etapa

Los gobiernos, los bancos centrales de las grandes potencias, el FMI y el Banco Mundial lanzaron un plan masivo de creación de nuevas deudas públicas con el objetivo de rescatar el sistema que está por zozobrar. Bajo el pretexto de ir en ayuda de la economía y del empleo, los bancos centrales y los gobiernos aportan cantidades enormes de financiación a las grandes empresas privadas (en conjunto, a todos los sectores: finanzas, industria, comercio…) y a sus grandes accionistas. Esas financiaciones generan, de forma inmediata, nuevas deudas públicas. http://www.cadtm.org/Nunca-mas-pagaremos-sus-crisis

 Novena etapa

Los planes de rescate puestos en marcha por los grandes bancos centrales y los gobiernos canalizan hacia los grandes bancos privados los nuevos medios financieros que acaban de crear. Pero los grandes bancos privados no están interesados en utilizar masivamente esta fuente financiera para relanzar la actividad económica o para combatir la crisis sanitaria y ecológica. En realidad, los planes de rescate sirven, en lo inmediato, para proteger los intereses de los grandes accionistas de las grandes empresas, sin embargo, no impedirán que algunas burbujas especulativas estallen (especialmente en el sector de los títulos de las deudas privadas y en particular aquellas de las empresas privadas) y se crearán otras.

 Décima etapa

Las clases dominantes tienen bien en cuenta el enorme aumento de las deudas públicas para imponer una nueva ofensiva contra los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, contra los bienes comunes, contra los servicios públicos… Piensan en utilizar de nuevo la estrategia del shock.

Desde ahora, muchos gobiernos consiguen que se les conceda plenos poderes sobre algunas materias, que van mucho más allá de la crisis sanitaria, y sus jefes de seguridad sueñan con extender en el tiempo las medidas de control social.  (...)

Una gran parte de la población, que ya expresaba muy claramente su simpatía por las luchas del personal de la salud, antes de la epidemia del coronavirus, ahora, totalmente conscientes de la importancia de la acción que el personal de sanidad lleva a cabo para todos y todas, saben que nunca fueron realmente escuchados por los gobiernos.
Actualmente, será extremadamente difícil que estos gobernantes defiendan la idea que no es necesario invertir masivamente en la salud pública. La gente está comprendiendo que su supervivencia está en juego. Comprenderán que, si se pasa el pico de la pandemia sin efectos hiperdramáticos (ya son catastróficos), se puede esperar que vuelva este tipo de enfermedad. (...)

No hay que olvidar que hace tres meses, la urgencia era climática. Pero se nos fue de la cabeza debido al bombardeo total sobre el coronavirus, y también se deja de hablar de otros problemas a los que el planeta está confrontado. No queremos volver a la situación precedente porque fue esa misma situación la que produjo las condiciones de la extensión de la pandemia: los desplazamientos demenciales en avión, que hicieron que, a partir de un solo foco en una parte de China, el coronavirus se extendió por todo el planeta. Todo para el automóvil que produjo la escasez y la degradación de los transportes públicos. El agrobusiness que produce comida basura. La infrainversión en la salud pública. Se impone un cambio fundamental.

 Más que demandar nacionalizaciones, exijamos socializaciones

Las nacionalizaciones, tales como lo sueñan algunos miembros del gobierno y de la patronal, que ven que sus empresas van mal, constituiría en recomprar a precio de oro sus acciones. Es decir, el Estado recompra a los grandes accionistas, incluso por encima de su valor actual, acciones que se desplomaron en la Bolsa. Y, encima, pone la factura de la indemnización de los accionistas a cargo del Tesoro público, o sea, a cargo del pueblo que lo alimenta con los impuestos y las tasas.  

Desde nuestro punto de vista, queremos hablar de expropiación sin indemnización de los grandes accionistas, aunque sin privar a los pequeños accionistas el reembolso de sus acciones. Esos pequeños accionistas representan un porcentaje muy minoritario en las empresas, porque no hay capitalismo popular ni en Europa, ni en las Américas, ni en Asia, ni en África. La inmensa mayoría de la población no posee acciones. Las acciones de las grandes empresas pertenecen a grandes familias y a grandes fondos de inversión privados, A esos no los indemnizaremos, sino que se les expropiará simple y llanamente. (...)

Suspender inmediatamente el pago de la deuda pública y anular/repudiar la parte ilegítima
La urgencia no es rescatar a los grandes accionistas de los bancos y de las grandes empresas privadas; la urgencia es dar una respuesta a las necesidades de financiación del sector de la salud y a las necesidades de protección a todas las personas que ahora no tienen una vivienda, ni acceso al agua potable, a la electricidad, a la alimentación o a unos ingresos que les permitieran procurarse esos bienes.

Para responder a esas necesidades y liberar los fondos necesarios, el CADTM exige una moratoria en el pago de la deuda pública, pero también una moratoria para las deudas privadas del sector popular, Además se tendría que poner en marcha un impuesto de crisis sobre las grandes empresas y sobre el 10 % de los patrimonios más ricos, así como sobre los ingresos del decil más rico.

La suspensión inmediata del pago de las deudas públicas debe ir unida a una auditoría con participación ciudadana con el fin de identificar la parte ilegítima y anularla.

La moratoria de las deudas privadas de los sectores populares concierne tanto al Sur como al Norte. En el Sur, tendremos la suspensión de las deudas ligadas a los microcréditos o al consumo así como a otras deudas. En el Norte pasa lo mismo, la suspensión del pago de las deudas privadas debe corresponder a todo tipo de deudas: hipotecarias, estudiantiles, por gastos de salud, de consumo, etc. Algunas de estas deudas deben ser pura y simplemente anuladas, y eso a costa de los prestamistas (principalmente los bancos) y de ninguna manera, a expensas del Tesoro público. (...)"         (Eric ToussaintCADTM, 20/04/20)

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