"El vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno, Pablo Iglesias (Madrid, 1978), recibe a cuartopoder
en su despacho en el Ministerio, en el Paseo del Prado, antes de acudir
este viernes al comité técnico de gestión del coronavirus en Moncloa. (...)
Iglesias, en esta entrevista, otorga un papel fundamental a la Unión Europea
y sus estados miembros en un momento histórico en el que está en juego
el futuro de la propia Unión. Apuesta por una salida coordinada y
solidaria. También por poner en el centro del nuevo modelo económico que
surja tras esta crisis a lo público, que el Estado tenga capacidad de
actuación política frente a los mercados especulativos. (...)
- Hay una lección fundamental que debemos sacar de esta crisis.
Necesitamos reforzar la sanidad y, en particular, las condiciones de
trabajo de los profesionales sanitarios, desde el personal de limpieza
hasta médicas y enfermeros. Se ha dicho durante mucho tiempo que España
tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, es verdad, pero
no se puede olvidar la enorme degradación y precarización a las que han
sido sometidos los que están en este momento jugándose la vida y la
salud para protegernos a todos. (...)
- Estamos frente al mismo problema. Nuestro país debe tener
autosuficiencia para fabricar los test y los dispositivos necesarios sin
tener que depender de unos mercados que, en estos momentos, todo el
mundo ve cómo funcionan. Tengo información de investigaciones en este
sentido en nuestro país, de colaboración público-privada entre pequeñas
empresas y universidades, que plantean técnicas innovadoras para que
podamos tener nuestros propios test. Esto, de nuevo, revela una lección
fundamental para el futuro. (...)
- Intuyo entonces que saldremos de esta crisis con algún plan gubernamental para la reindustrialización de España.
Hay amplísimos consensos respecto a lo que significa la macroeconomía
en una situación como esta y cómo afrontar una crisis que nos retrotrae
a momentos terribles de la historia del siglo XX, como la crisis del
1929 y la respuesta en forma de New Deal y políticas
keynesianas que se llevaron a cabo, o como los procesos de
reconstrucción tras la II Guerra Mundial.
En este sentido, ¿en qué se
debe basar un acuerdo de reconstrucción?
En primer lugar, hay un
mínimo común denominador que son los dispositivos de protección social
de nuestra Constitución, todos deberíamos estar de acuerdo en esto
independientemente de nuestras ideas: defensa del interés general y
defensa de los dispositivos que protegen lo común, los derechos
sociales, para dar pasos adelante como país.
En segundo lugar,
Unión Europea. Lo que está diciendo España, Italia, Francia, Portugal:
la Unión Europea será solidaria o no será. La Unión Europea, para ser
una referencia geopolítica de la defensa de la democracia, derechos
humanos y de los derechos sociales, como base material de la democracia,
tiene que asumir que la solidaridad es la condición de posibilidad de
su propia existencia. El egoísmo y las posiciones de estados como
Holanda, que ha actuado como un paraíso fiscal en los últimos tiempos,
tal y como le decía el primer ministro de Portugal, eso no es compatible
con los valores europeos.
En tercer lugar, una apuesta por la
reconstrucción económica que asuma que nuestro país, como cuarta
economía de la zona euro, no puede depender exclusivamente de los
sectores económicos que han sido hegemónicos en España durante las
últimas décadas, como el sector inmobiliario o el turismo. El turismo
siempre va a existir en España, es fundamental y lo vamos a proteger,
pero nuestro país tiene que diversificar su producción.
Tiene que
producirse una transición ecológica en los términos que ya habíamos
apuntado, pero en este momento es evidente que la debemos acelerar como
proyecto de país. Hay que apostar por las renovables, hay que apostar
por un siglo XXI en el que nuestro país supere las debilidades
estructurales consecuencia de una división del trabajo europeo que
colocó a nuestra patria en una posición subalterna.
Sobre la base
de esos ejes podemos construir, como país diverso y enormemente
complejo, un futuro en el que estemos comprometidos con defender lo
público y lo común, lo que se revela en estos momentos de emergencia
como la esencia de un país como el nuestro.
- Ha hablado de la relevancia del Estado, de lo público, en
estos momentos. ¿Debe tener el Estado más protagonismo para asumir la
dirección económica tras esta crisis?
- Es una evidencia histórica que es absolutamente transversal. Cuando
se produce una situación como esta, la ratio deuda-PIB cambia. Hay dos
formas de asumir esto, con un protagonismo mayor del Estado y políticas
fiscales expansivas o asumiendo que la crisis va a tener forma de ‘L’ y
se va a perjudicar la situación de todo el mundo.
Por poner un
ejemplo: el Ingreso Mínimo Vital que hemos conseguido sacar adelante y
nos hemos comprometido a que en mayo va a estar. Esto es una medida de
justicia social, también de eficiencia económica. ¿Qué va a hacer la
gente con ese dinero? Gastárselo. En España, la gente que esté en una
situación vulnerable no puede ahorrar. Por lo tanto, esa inversión
pública permite mantener un mínimo nivel de demanda para que las
empresas, tanto las grandes, como las pymes y los autónomos, puedan
seguir facturando.
(...) lo único que se puede hacer, lo sensato, son políticas de expansión
fiscal que aseguren unos mínimos de niveles de demanda como condición de
posibilidad de una recuperación económica.
No es que De Guindos se haya hecho de izquierdas cuando apoya el Ingreso
Mínimo Vital, no es que viejos jerarcas del FMI hayan redescubierto a
Karl Marx cuando dicen que hay que hacer políticas fiscales expansivas o
que sería sensato que el BCE emitiera bonos de deuda específicos, es
que entienden cómo funciona la macroeconomía.
En ese sentido, estamos
dando señales muy claras en el Gobierno de por dónde hay que caminar.
Insisto, no como una opción ideológica, sino de país, que entiende que
Europa, para poder seguir existiendo, debe asumir la solidaridad y el
papel fundamental que le toca a los estados en este momento. (...)
- Estos grandes acuerdos en defensa de lo público y la puesta en
marcha de lo que han llamado el “escudo social” implica un aumento del
gasto. ¿Cómo se paga todo esto? ¿Una “tasa covid”? ¿Un impuesto a las
grandes fortunas?
(...) La condición de posibilidad de la recuperación económica es que se
pueda mantener la actividad y para proteger tanto a empresarios,
trabajadores y sectores subalternos que necesitan llenar la nevera, las
recetas son evidentes y hay un consenso entre diferentes economistas de
distintas escuelas.
Por lo tanto, ahora hay que gastar lo que sea
necesario para salvar vidas, para mantener el consumo y evitar el cierre
de empresas, para afrontar como país con garantías la recuperación
económica que es lo único que nos va a permitir tener un futuro. Esto ya
es un consenso transversal.
Los que siguen encasillados en
posiciones sectarias poco a poco van a ir entendiendo, basta estudiar
historia para ello, la diferencia entre lo que significa hacer política y
lo que significa responsabilidad de Estado en un contexto histórico
como este, simplemente viendo experiencias que se han dado en el siglo
XX y ver lo que han planteado países y gobiernos que poco o nada tenían
que ver con la izquierda. El New Deal, que se ha vuelto a poner
de moda como objeto de estudio en los últimos tiempos, es una expresión
más que clara de lo que hay que hacer en una situación de crisis de
estas dimensiones.
- Una crisis como esta, ¿es una
oportunidad para la ultraderecha? ¿Hasta qué punto puede serlo para la
izquierda para ampliar derechos?
- Tratar de aprovechar
con finalidades ideológicas una situación como la actual es poco serio,
pero no hay que ser ingenuos. Es verdad que la ultraderecha, que el
fascismo, en los años 20 y 30, en el contexto de la crisis que sucede a
la I Guerra Mundial y el posterior al crack del 29, aprovechó unas
circunstancias estructurales muy concretas para destruir la democracia.
Ese peligro está ahí y todo el mundo lo ve.
La normalización de la
mentira, del bulo, del insulto, del odio, como instrumentos políticos
cotidianos de la ultraderecha política y mediática es algo que toda la
ciudadanía ve y que está provocando escándalo en sectores que hasta
ahora eran enormemente tolerantes con estos fenómenos políticos que
amenazan la democracia, los valores constitucionales y nuestra patria. (...)"
(Entrevista a Pablo Iglesias, vicepresidente del gobierno, Sato Díaz, Cuarto Poder, 18/04/20)
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