"Un día antes de que se declarara el estado de alarma, las
grandes superficies hicieron acopio de toneladas de verduras para
almacenarlas en cámara, disparando los precios en las subastas de las
plazas de abasto. Es el pequeño comerciante, sin capacidad de
almacenamiento, quien tiene que comprar y vender más caro.
Un vecino, economista de profesión, alertó a El Salto
de que había notado un importante aumento en los precios de una
verdulería de Bilbao tras decretarse el confinamiento. Un intermediario
de la plaza de abastos más grande del Estado, Mercamadrid, constata este
vertiginoso incremento, posiblemente desencadenado por las grandes
superficies, y explica qué consecuencias tiene para el consumidor.
En quince días,el
precio del calabacín en Mercamadrid ha aumentado un 273%, desde el día
antes del anuncio del estado de alarma, el 12 de marzo, al viernes de
esta semana, 27 de marzo, tomando como referencia los precios de subasta
de una gran empresa de Almería que se dedica a la venta de verduras,
precios que están en consonancia con otras empresas del sector.
La
explicación más corta es que las subastas están más altas porque hay
menos género, lo que se deriva en precios más altos. Pero para llegar
hasta esta explicación, conviene observar qué pasó cuando se decretó el
estado de alarma. “En previsión de lo que iba a ocurrir, las grandes
superficies triplicaron y cuatriplicaron sus pedidos, agotando las
existencias. Compraron toneladas para almacenar. El calabacín y el
pimiento son productos perecederos que en cámara aguantan 40 días.
Las
grandes superficies tienen capacidad para hacerlo, mientras que el
pequeño comercio debe comprar al día”, indica el intermediario, que
prefiere guardar su anonimato. “Las grandes superficies han actuado
generando un monopolio y ahora es el comercio pequeño el que vende
producto fresco a precio de hoy, más caro, mientras que los
supermercados venden producto de hace dos semanas a precio barato, pre
covid-19”, asegura.
Los precios comparados son de los días
12, 14, 16, 18, 21 y 27 de marzo. El viernes 13 se anunció el estado de
alarma, que entró en vigor el sábado 14. Para evitar desviaciones, solo
se han comparado los precios de subasta de una gran empresa, cuya curva
coincide con otras. El precio escogido para las tablas es el precio
mínimo de la subasta. (...)
“Cuando
esta crisis termine, la gente volverá a comprar en los supermercados
pensando que su tendero les ha timado, pero es que es imposible competir
con las grandes superficies”, sostiene el intermediario, que realiza
compras para pequeños comercios, restaurantes y comedores escolares.
“Las gestiones entre empresas de venta de perecederos y grandes
superficies son privadas, y posiblemente a precios más bajos que los de
subasta”, advierte. (...)" (Gessamí Forner, El Salto, 01/04/20)
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