"(...) La operación Zapatero 2 pretende que el Gobierno acabe haciendo lo que
no quiere hacer, creando las condiciones objetivas y subjetivas para
ello. (...)
Los datos son conocidos. La etapa de Zapatero puede ser dividida en dos.
La primera, la de los derechos, la de la apuesta por la España plural y
el Encuentro de Civilizaciones. La segunda —él la cuenta a su manera en
sus memorias— la que acepta el chantaje de los poderes europeos ante el
altar del sacrificio de Grecia, chivo expiatorio de una época y de una
política.
Desde el primer momento, hubo un forcejeo muy duro dentro y fuera del
Gobierno y pronto la Unión Europea comenzó a mandar ultimátums.
Recordemos aquello de que había que refundar el capitalismo, limitar el
poder del capital financiero, regular más y mejor la circulación de
capitales, prohibir los paraísos fiscales, asegurar que las
multinacionales pagaran sus impuestos y la imperiosa necesidad de un
sistema fiscal más justo. ¿Qué quedó? Nada.
Vino la segunda parte, fue más clara y peor. Vivimos el chantaje de los mercados y el dictado inapelable del Príncipe moderno,
es decir, del Banco Central Europeo, un dictador nada benévolo.
Zapatero lo vivió dramáticamente y terminó por aceptarlo. Había otras
opciones, pero el poder es el poder y los mercados lo son.
Se llegó
hasta el final; es decir, modificar la sacrosanta Constitución Española
por la vía rápida y con nocturnidad. Según cuenta José Bono, Rubalcaba
lloró amargamente ante semejante desatino. El PP, esta vez sí, salió al
rescate y apoyó la reforma. Zapatero llegó más lejos: anunció que no se
volvía a presentar a las elecciones, se inmoló ante los poderes
económicos.
Hoy estamos en un escenario parecido. De un lado, una
atmósfera de solidaridad, cooperación y ayuda mutua en el marco de un
discurso donde, recurrentemente, se habla del bien común, del valor de
las personas, de no dejar a nadie atrás y de una salida justa y
democrática de la crisis para no repetir los gravísimos errores de la
anterior crisis.
De otro lado, una inmensa polarización política, una
guerra sin cuartel en las redes, donde las fake news se mezclan
con todo tipo de descalificaciones e insultos, se le niega la
legitimidad al Gobierno y se criminaliza hasta límites golpistas a UP y a
Pablo Iglesias.
La derecha está haciendo su labor. Ha aprendido y lo hace muy rápido. (...)
La ofensiva es multidimensional. Tengo la sensación de que, desde dentro
del Gobierno, se está filtrando muy selectivamente las divisiones
existentes y apuntando claramente a UP.
Los medios y las derechas lo
saben y, por eso, golpean, una y otra vez, sobre los ministros
comunistas de un Gobierno que, hoy por hoy, no está por medidas
antisociales y, mucho menos, preparándose para golpear a las clases
populares. (...)
La clave: crear escenarios adecuados y anticiparse, anticiparse siempre. (...)" (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 13/04/20)
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