En primer lugar, vamos a enumerar los pasos que deberían seguirse:
1.La
administración abre un período de petición on-line para que toda
persona pueda solicitar la RB. Para ello es necesario facilitar una
cuenta corriente para cada persona adulta. Si no se dispone de la misma
se utiliza Bankia, ya que se trata de un banco público. La RB es
inembargable excepto por fraude fiscal posterior a su implementación.
2.
La administración hace las comprobaciones electrónicas relativas a las
características del hogar al que pertenece el solicitante (cuántas
personas adultas y cuantos menores conviven en el mismo) y a todo
solicitante se le transfiere sin condiciones. De forma casi inmediata.
3.
El pago se prolonga indefinidamente o, como mínimo, hasta tres meses
después de que se haya declarado el final de la situación de emergencia.
De ahí que podamos llamarla también “renta de cuarentena”.
4.
En el ejercicio 2021 todas las personas perceptoras deberán presentar
su declaración del IRPF. De hecho, la hará como ya lo hace en la
actualidad la Agencia Estatal de la administración Tributaria (AEAT), a
través del borrador que envía a cada contribuyente.
5.
Las personas perceptoras de RB y de otros ingresos pagarán en función
del total de ingresos, descontando la transferencia de RB percibida.
6. Las personas que únicamente hayan percibido la transferencia de RB anualizada no pagarán nada por esta declaración del IRPF.
7.
Se reducen los pagos en efectivo a un máximo de 500 euros por
transacción. Y se estudia que todas las transacciones lleven una
identificación fiscal de comprador y vendedor con información
electrónica (con una app en móvil para pequeños negocios).
Las
cantidades transferidas obedecen al siguiente criterio: se calcula el
importe por hogar a razón de 530 euros para el primer miembro y el 50%
para el resto de los miembros. Que es un criterio parecido al utilizado
por la OCDE para establecer las diferencias de pobreza que existen según
las distintas composiciones del hogar, pero reforzando el apoyo a las
familias con menores.
La cantidad total obtenida de los adultos se
divide entre cada miembro adulto y la cantidad total de los menores se
asigna a partes iguales entre los correspondientes tutores de los
menores. Hay quien puede pensar que 530 euros es una cantidad pequeña,
que 1.060 euros para tres personas en un hogar es bajo. Y es cierto.
Pero no creemos que la discusión importante sea ahora si 400, 500, 600 o
700 euros. Lo importante es la rapidez de su aplicación, y para ello la
universalidad e incondicionalidad son esenciales. De la misma forma que
se repite hasta la saciedad que la intervención rápida ante el
coronavirus es mejor que buscar la perfección, también una renta básica
inmediata es mejor que garantizar el enfermizo purismo de algunos
preocupados porque "sólo la reciban los necesitados" o que "no la
reciban los ricos".6
Más
patético, cuando no sencillamente ridículo, es la objeción en las
actuales circunstancias de algunos opinadores de izquierdas según los
cuales la renta básica es demasiado cara. ¿Lo dicen sabiendo de que
hablan? ¿Lo ponen en relación a lo que están haciendo los gobiernos de
la UE y la propia UE en beneficio de las grandes corporaciones?7
A
partir de la información que proporciona la Encuesta de Condiciones de
Vida en su última edición de 2018 el coste de la transferencia es de un
máximo 17.153 millones de euros mensuales.
Si suponemos que se percibe durante 6 meses, a contar
desde el mes de marzo hasta el mes de agosto de 2020, el coste total
máximo será aproximadamente de 103.000 millones de euros.
El coste será
inferior en proporción a las familias que lo soliciten. Es de esperar
que las familias que mantengan el puesto de trabajo u otros ingresos
(como la mayoría de funcionarios o pensionistas no la soliciten). Basta
señalar que en el año 2018 el 41% de los ingresos del trabajo y
actividades económicas (el 38% del total de los rendimientos gravables por IRPF)
procedían de pagadores públicos que no serán afectados (en principio).
Una cifra de 30, 40 o 50 mil millones sería incluso financiable con
déficit (que sería bruto, porque la mayoría sino todo se recuperaría vía
ingresos fiscales generados por el consumo inducido y por los
multiplicadores fiscales elevados que va a tener el gasto público
inyectado en la vena de la población). Además, habrá que tener en cuenta
los ahorros inducidos en salud, prevención de la delincuencia y otros
costes indirectos.
Y adicionalmente deberá
implementarse la moratoria de pago de alquileres igual que la que existe
para hipotecas, porque la RB que se propone solo cubre las necesidades
básicas excluidos los gastos de alquiler o hipoteca. Dejamos pendiente
las medidas de futuro para garantizar el derecho constitucional a la
vivienda.
En unos meses, se hará una estimación
del coste fiscal total y de su financiación vía modificación del IRPF
2020 y de otros impuestos (Sociedades, Patrimonio, IVA, etc.) y se
decidirá su extensión en el tiempo o su implementación indefinida como
renta básica universal e incondicional (no de cuarentena) integrada en
las nóminas y pensiones añadiendo ayudas al pago de la vivienda.
Escribía
un ministro del actual gobierno muy recientemente en la prensa: “No es
el fin del mundo. Pero es el fin de un mundo. Del mundo en el que
habíamos vivido hasta ahora.” Puede ser peor, sí. Y en lugar de
concentrar los esfuerzos en montar una burocracia inquisitiva que
persiga a los pobres perezosos, o a las personas vulnerables, nos
dedicaremos a reconstruir una sociedad más justa, solidaria y
sostenible, sin dejar esta vez nadie atrás. Todo será distinto,
aprovechemos que sea para mejor."
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