3.4.20

Propuestas de Varoufakis para superar la crisis del coronavirus: La apropiación ciudadana de las aplicaciones de vigilancia à la China... La creación, en Europa, de la Organización Europea de Inversiones...

"(...)  ¿Cuál es la propuesta de Varoufakis? 

De acuerdo con su perspectiva, nos encontramos en un momento bisagra. Si tantas veces el progresismo identificó livianamente un tenue sismo en el capitalismo global como “la última crisis capitalista”, esta vez es el deber del pensamiento progresista/anticapitalista afrontar esta coyuntura actual con la seriedad que requiere un momento cúlmine. No se trata del inexorable fin del capitalismo. 

Ni mucho menos debemos identificar las políticas intervencionistas de los gobiernos más identificados con las medidas de austeridad y retraimiento estatal (como Boris Johnson o Donald Trump) como “el fin del neoliberalismo”. Por el contrario, a mi entender, esta situación única puede o bien asestar un golpe del que difícilmente se recuperaría el neoliberalismo, o bien puede resultar en la apropiación de las banderas del progresismo en clave neoliberal, como es la salud pública, el acceso a la vivienda, etc.

En otras palabras, un escenario posible sería una suerte de “revolución pasiva”, un concepto mediante el que Antonio Gramsci explicó cómo las élites capitalistas se apropian y llevan adelante políticas en principio transformadoras, con el objetivo de recomponer el formato de la sociedad.

Varoufakis señala, atinadamente en mi opinión, la necesidad de pensar medidas inmediatas que nos depositen en el poscapitalismo.  No podemos confundir estas propuestas con la desaparición de las relaciones sociales capitalistas, pero sí como una doctrina del shock a la inversa – como señaló Sociedad Futura en su último editorial a propósito del coronavirus en Argentina-. Entre ellas, Varoufakis menciona:
  • La apropiación ciudadana de las aplicaciones de vigilancia à la China. En el gigante asiático, una de las herramientas fundamentales para detener la propagación del COVID-19 fue el desarrollo de una aplicación de vigilancia de movimientos de los ciudadanos, junto a un articulado sistema de reconocimiento facial en las cámaras de seguridad de la vía pública. 
    El resultado fue un complejo pero efectivo control de los movimientos de los residentes para evitar el ingreso en zonas de contagio, facilitar la detección de individuos infectados que circulaban en las calles chinas, entre otras posibilidades. 
    El peligro de este tipo de herramientas es obvio: llegado a caer en las manos equivocadas (ya sea una corporación o el Partido Comunista Chino), provocará una herida de muerte a las principales libertades civiles. No obstante, hay que tener cuidado con olvidar que el manejo de datos privados existe actualmente en Occidente, con la salvedad de que es gestionado por gigantes informáticos del sector privado como Google y Facebook.
    Varoufakis resalta la necesidad de generar estas herramientas bajo el estricto control ciudadano, haciendo lo posible por evitar que los datos privados de miles de millones de individuos se utilicen para manipulaciones comerciales, electorales o para la persecución.
  • El desarrollo de una Renta Básica Universal para todos los ciudadanos, en su caso, europeos. Afortunadamente, es una medida que se encuentra en discusión en muchos países de Europa, América del Norte y Latinoamérica.
     Varoufakis identificó que en la Unión Europea sería necesaria una inversión de 750 mil millones de euros, una suma en principio grandilocuente, pero que fue fácilmente destinada por el Banco Central Europeo (BCE- presidido por una conocida en Argentina, Christine Lagarde) para inyectar liquidez en los bancos europeos. Se trataría, simplemente, de una relocalización de gastos.
    Una medida como la Renta Básica Universal (RBU) es urgente a nivel mundial, por lo menos durante el plazo que dure la pandemia. En términos filosóficos puede fundamentarse variadamente, llegando a consensos y disputas varias. Pero su necesidad inmediata para alivianar deudas y reflotar el consumo (con caídas calamitosas en todos los países afectados por el COVID-19) es indiscutible. 

    Existe el peligro, como mencionábamos, de la apropiación de la bandera de la RBU por la derecha. De hecho, el ex ministro de finanzas de Mariano Rajoy (presidente responsable de las principales medidas de austeridad en España para gestionar la crisis de deuda), Luis de Guindos, en su rol de vicepresidente del BCE, defendió la idea de una renta de emergencia para todos los ciudadanos.
    La diferencia fundamental radicaría en la financiación y la función de dicha renta básica. Para Varoufakis, como para el grueso del progresismo y la izquierda a nivel mundial, debería ser financiada por los sectores corporativos mediante un sistema de impuestos progresivo [2] y su principal función sería complementar las existentes prestaciones públicas universales (como la salud y la educación) para aumentar los niveles de libertad y seguridad económica de la población. 

    Los sectores conservadores, neoliberales y demás, preferirían una renta financiada por el reemplazo de dichas prestaciones públicas de la época del Estado de Bienestar y con el objetivo de debilitar la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores en general frente a los sectores concentrados de la economía.
  • La creación, en Europa, de la Organización Europea de Inversiones, un ente destinado a la gestión de fondos recolectados por el ya existente Banco Europeo de Inversiones. Varoufakis subraya que es urgente la necesidad de destinar de forma anual 500 mil millones de euros anuales en concepto de bonos garantizados por el BCE para desarrollar la transición verde.
     Además otros 500 mil millones anuales para el mantenimiento y desarrollo de los servicios públicos como salud, educación y transporte; y por último, aquellos 750 mil millones de euros mencionados para la financiación e implementación de la RBU.
    Es evidente que esta es una propuesta netamente radicada en el horizonte de posibilidades europeo. No por ello debemos dejar de traducir esta mirada como una puerta hacia la reflexión sobre las mejores posibilidades de garantizar y defender los servicios públicos en Argentina y en la región, dada su particular situación histórico-económica.
  • Finalmente, el economista griego alerta sobre la capacidad de discutir el rol del empleo. Como con todo, el presente colapso no significa el fin del empleo como núcleo organizativo del capitalismo. Pero, como con todo también, se nos despeja el camino para pensar nuevas formas de organizar nuestras vidas que lo desplacen como principal mecanismo de dominación. 
    La coyuntura actual nos permite pensar colectivamente nuevas políticas que, junto a la renta básica, nos otorguen el título de propiedad de nuestras vidas. Una posible reducción de la jornada laboral, como en muchas partes del mundo se implementa, es una chance. 
    También podemos reflexionar sobre la urgencia de erradicar por completo algunos oficios (call centers, deliverys-esclavos de aplicaciones, etc). La progresiva acumulación de tecnología puede ayudarnos a repensar al trabajo remunerado sin necesidad de perder puestos de trabajo.
En síntesis, como ya argumenté más arriba, la presente crisis puede desembocar en una catástrofe o en un nuevo horizonte de posibilidades para hacer frente a los sectores más concentrados del poder económico y político. (...)"               (Juan Delgado, Sin Permiso, 27/03/20)

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