14.5.20

El mecanismo de expolio de la Unión Europea es sencillo: los bancos privados reciben el dinero del BCE a bajísimo interés y luego se lo prestan a tasas más altas a los Estados, haciendo negocio con las respectivas deudas públicas. Si España fuera España S.A con ficha bancaria, podríamos acceder a la ventanilla del BCE en las mismas condiciones que lo hacen el Banco Santander o BBVA... hubiéramos acudido a la financiación del BCE a la banca, y nos habríamos ahorrado 33.000 millones al años, la diferencia entre pagar por la deuda el 2,16% y no el 4.01%

"(...) Ojalá España, en vez de ser un Estado miembro de la Unión Europea y formar parte de la Eurozona, fuera un banco.

Sí, no estoy diciendo una locura.

España es accionista del BCE. Tiene una participación ligeramente inferior al 10% de su capital. Pero el artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece que, ni nuestro país ni el resto, pueden acudir al banco central de su propiedad para financiarse.

A partir de ahí, el mecanismo de expolio es sencillo: las entidades financieras privadas reciben el dinero del BCE a bajísimo interés y luego se lo prestan a los Estados haciendo negocio por el camino con las respectivas deudas públicas.

Si España no fuera España y fuera España S.A con ficha bancaria, podríamos acceder a la ventanilla del Banco Central Europeo en las mismas condiciones que lo hacen el Banco Santander, BBVA, Sabadell o el resto de entidades financieras.

He realizado el cálculo de lo que nos podríamos ahorrar si el Estado español fuera tratado en condiciones de igualdad, ni mejor ni peor, que los bancos privados. Y es un pastizal. (...)
 nos habríamos ahorrado 33.000 millones de euros que es, ni más ni menos que el 1,57% del PIB acumulado y supone el 26% de la deuda pública total que tenían las Administraciones Públicas a final de 2019. Ese sería el resultado de haber tenido un coste medio de nuestra deuda del 2,16% en vez del que hemos tenido del 4,01%.
 
Más de 33.000 millones de euros se escapan cada año de las arcas públicas sin que los defensores de la "estabilidad presupuestaria" pongan el grito en el cielo. Lógico porque ese dinero público "no se ha perdido". Se ha trasvasado al sector privado y ha enriquecido a los grandes accionistas de las entidades bancarias y a quienes operan en los mercados especulando con la deuda pública. Es un claro ejemplo de lo que consideramos que es una deuda ilegítima.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud, si ese dinero se destinase a sanidad en vez de a engordar las cuentas de resultados de grandes bancos y fondos de inversión, el presupuesto se podría incrementar directamente un 45% cada ejercicio.

El expolio ha sido especialmente intenso desde el estallido de la crisis ya que en estos doce últimos años se acumula el 95% del sobrecoste que ha supuesto un 2,25% del PIB anual para las arcas públicas. Y eso es especialmente doloroso porque, al mismo tiempo que se discuten por parte de algunas personas, medidas como la del ingreso mínimo vital que, según nuestras estimaciones, supondría un coste máximo anual de 9.000 millones anuales, se entrega al sector bancario una cifra casi 4 veces superior cada año sin que se les mueva un músculo de la cara.

Por eso es ineludible una reforma del BCE que sepulte las políticas que llevan más de una década asfixiando a los pueblos y acabe con el papel de intermediarios en la financiación de las políticas públicas que se ha otorgado a la banca privada. (...)"              

(Carlos Sánchez Mato , Profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid. Público, 14/05/20)

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