"(...) habrá que prepararse para nuevas situaciones más o menos parecidas (...)
Las evidentes deficiencias
La pandemia ha
puesto en evidencia algunos problemas que nuestro sistema sanitario
arrastraba hacía tiempo. El primero una baja financiación que viene de
antiguo y que ha disminuido por los recortes, el gasto sanitario público
se situaba en torno a 0,5-1 punto por debajo del promedio sobre el PIB
de la UE y ha disminuido desde 2009 entre 0,7 y 1 punto en nuestro país.
Luego un número muy bajo de camas hospitalarias por 1000 habitantes que
disminuyeron en más de 12.000 entre 2010 y 2018, poco personal del
sistema sanitario, especialmente de enfermería, una atención primaria
debilitada, escasez de material de reserva y una importante
privatización, a lo que hay que sumar unas residencias con poco personal
y de baja cualificación y en manos mayoritariamente del sector privado,
de fondos de capital riesgo, con un mínimo control, lo que ha sido
propiciado por los gobiernos del PP. (...)
La pandemia del covid19 nos ha venido a sacar del error, a mostrar que
no vivimos en la “edad de oro”, sino que hemos construido un modelo
biomédico, en estrecha relación con la globalización neoliberal, que
promueve la investigación y las tecnologías sanitarias como fuentes de
negocio y que entiende la atención sanitaria como “medicina
comercializada”, incluso en el marco de equidad que representan los
sistemas sanitarios públicos. (...)
La pandemia ha demostrado la importancia de tener un sistema sanitario
público de calidad con acceso universal, ¿Qué habría sucedido si se
mantuviera la exclusión de cientos de miles de personas implantada por
Rajoy & Mato en el RDL 16/2012? ¿Cómo hubieran evolucionado las
cosas con un importante sector de la población sin acceso a la atención
sanitaria? ¿Como si las previsiones de los gobiernos del PP de una
financiación para la Sanidad Pública del 5,13% del PIB se hubieran
cumplido? ¿Como si las privatizaciones previstas por el PP en Madrid,
Valencia, etc, se hubieran convertido en realidad?
Por supuesto no puede
saberse con exactitud, pero es evidente que todo habría ido mucho peor,
no debe ser casualidad que las dos CCAA con mayores problemas por el
Covid19 sean las 2 más privatizadas y las que menos presupuesto per
cápita tienen, las que han recortado y deteriorado más salvajemente sus
sistemas sanitarios públicos. (...)
Lo que necesitamos hacer
Por eso tenemos que
plantearnos las medidas a adoptar y hacerlo con urgencia antes de que la
experiencia se diluya en la conciencia colectiva. Estas medidas
deberían de pasar por:
1. Financiación suficiente de la
Sanidad Pública. Hay que incrementar de manera importante la
financiación sanitaria, pero hay que asegurarse de un aumento
significativo en € por habitante y año para situarnos en el promedio de
la UE (en 2018 en España fueron 1.617€ frente a por ej 3.879 de
Alemania, 3.278 de Francia o 2.275 del promedio de la UE), porque
relacionarlo al PIB, como hace el compromiso entre PSOE y UP de superar
el 7% sobre el PIB, puede suponer incluso una disminución de las
cantidades totales, con la prevista disminución del PIB, debido a la
crisis económica provocada por la pandemia. (...)
2. Mejorar la coordinación interautonómica. La pandemia ha
puesto de relieve las debilidades de la coordinación entre las CCAA y el
Ministerio de Sanidad a la hora de proponer y hacer operativas
políticas sanitarias comunes. (...)
3. Potenciar la Salud Pública. Si algo ha puesto en evidencia la
pandemia es la debilidad de nuestros sistemas de salud pública, poco
desarrollados desde siempre, pero penalizados especialmente con los
recortes. Hay que reforzar el dispositivo de la Salud Pública y
desarrollar la Ley de Salud Pública, aprobada en 2011 y puesta en
hibernación por los gobiernos del PP. (...)
El sistema de información de las diferentes CCAA debería estar controlado y gestionado por la Sanidad Pública.
4. Impulsar
y desmedicalizar la Atención Primaria. Durante la epidemia la Atención
Primaria, allí donde ha seguido funcionando, ha jugado en papel
fundamental a la hora de atender la demanda de enfermedad, diagnosticar
nuevos casos, controlarlos en los domicilios o informar a las familias
sobre medidas para evitar contagios. Desde los Centros de Salud se ha
atendido a pacientes en residencias de mayores, y mantenido las
consultas telefónicas y presenciales para diagnosticar, informar y
tranquilizar a la población.
Este nivel asistencial ha demostrado su
capacidad para acercar los servicios asistenciales a la población y
gracias al conocimiento de los antecedentes personales, familiares y de
su historial clínico, garantizando una atención cercana y segura las
personas y familias que forman la comunidad. Pero para que pueda
funcionar adecuadamente se precisa reforzar su papel en el sistema
sanitario, aumentado su presupuesto (hasta el 25% del total sanitario) ,
el personal, sobre todo el de enfermería (potenciando la enfermería
comunitaria) y otras categorías profesionales como la de psicología,
fisioterapia, trabajo social para desmedicalizar las consultas y
satisfacer las demandas de la población, que el actual modelo
transforma en enfermedades y tratamientos medicamentosos , estableciendo
criterios mínimos por TSI, mejorando sus medios y potenciando la
atención domiciliaria, la prevención y la promoción. (...)
La Atención Primaria debería hacerse responsable de la asistencia a
las personas mayores en las residencias, lo que exige que los Centros
de Salud donde haya residencias deberían incrementar sus equipos
especialmente en enfermería, psicología, fisioterapia y trabajo social
5. Incrementar
las camas hospitalarias de la red de gestión pública. Tenemos un
déficit muy importante de camas hospitalarias que se ha convertido en
crítico durante la pandemia. Son necesarias entre 50 y 70.000 camas
hospitalarias más en todo el país, la mayoría de ellas de larga y media
estancia. (...)
6. Acabar con las privatizaciones y recuperar lo privatizado.
Como ya se ha dicho la respuesta a la pandemia ha venido desde la
Sanidad Publica porque el sector privado está interesado en la búsqueda
de beneficios y no en garantizar la salud de la población. Las
privatizaciones han sido una pesada losa sobre el sistema sanitario y
han mermado de manera significativa su capacidad de respuesta. Es ahora
el momento de detener la deriva privatizadora, que de manera más o menos
silenciosa, ha continuado avanzando en estos años. (...)
7. Aumentar los trabajadores del sistema público de salud. Los
recortes propiciaron una disminución importante de los trabajadores del
sistema sanitario que ya eran comparativamente bajos respecto a otros
países de la UE y la OCDE. (...)
8. Realizar un plan de abordaje de las listas de espera. Las listas de
espera, ya muy elevadas en el sistema sanitario, se han incrementado
notablemente debido a la focalización de todo el sistema en la atención
al covid19. (...)
9. Crear un fondo de reserva de material sanitario. Las
carencias de material sanitario que han agravado la pandemia han sido
provocadas por la ausencia de reservas estratégicas del mismo (agravadas
por el adelgazamiento economicista de las existentes en algunas CCAA
como Madrid) y por la ausencia de fabricantes en el país. (...)
10. Control del gasto farmacéutico y potenciar la fabricación
pública de medicamentos. El aumento del presupuesto sanitario será
inútil, si como ha sucedido durante los gobiernos del PP, se traslada
directamente a la industria farmacéutica (más del 18% de aumento en 5
años; 5,4% de aumento en 2019, 9,3% en farmacia hospitalaria). (...)
11. Favorecer la investigación sanitaria pública. La investigación
ha sido abandonada en nuestro país de una manera irresponsable. Aunque
no se puede hacer una relación directa entre la investigación y los
resultados inmediatos, es obvio que, sin investigación, sin ciencia, no
hay avances en el futuro, y además se está a expensas de la utilización
de las patentes de otros. (...)
12. Fomentar una red pública de residencias de mayores. El
desastre de las residencias ha sido uno de los amplificadores de la
pandemia, que están asociados a su privatización en manos de fondos de
inversión, entidades religiosas que recortan personal, reducen la
calidad de las instalaciones, hacinan pacientes e incumplen los
protocolos que garantizan la seguridad de los residentes.
Debería
realizarse con carácter urgente una auditoria de todas ellas e
intervenir las que supongan un riesgo para la salud. Es necesario crear
una red de residencias de titularidad y gestión pública de tamaño
adecuado que eviten grandes concentraciones, con unos recursos
suficientes, en infraestructuras y en personal, y cuidados acordes con
las necesidades de las personas que viven en ellas y potenciar los
recursos previstos por la Ley de la Dependencia para que las personas
mayoras puedan mantenerse en sus domicilios con el apoyo de cuidadores y
recursos públicos
Se trata de propuestas a desarrollar de manera
urgente para potenciar la Sanidad Pública y garantizar su recuperación.
Además, sería conveniente analizar la respuesta sanitaria durante la
pandemia, una vez haya remitido esta, para poder evaluar la respuesta
del sistema sanitario, y los errores y aciertos que se produjeron en su
abordaje. (...)"
No hay comentarios:
Publicar un comentario