"Alguien dijo que, debido a las injerencias de EEUU en los asuntos del
resto de las naciones, todos los habitantes del globo deberíamos tener
derecho a votar en las elecciones presidenciales de este país. (...)
- El 25 de mayo la policía blanca asesina a otro ciudadano afroestadounidense, George Floyd, ignorando que el contexto del crimen provocaría un levantamiento popular:
a) los miembros de la clase trabajadora de esta comunidad, junto con la hispana, han sido la mayoría de las cerca de 111.000 fallecidos por el Covid19, víctima de la ausencia de una sanidad pública y de un presidente que el 22 de enero afirmó que "lo tenemos totalmente bajo control ... todo va a estar bien", para poco después recetar a decenas de miles de contagiados la inyección de desinfectantes para curarse;
b) que el país sufre su peor crisis económica desde la Gran Depresión del 29, y de nuevo la parte más vulnerable de los 40.746.000 trabajadores que han perdido su empleo (a fecha de 2 de junio) la componen estos ciudadanos. En mayo, la tasa de desempleo era del 14,7%, la más alta desde la década de 1940;
c) El país está a cinco meses de las elecciones presidenciales. - En protesta, decenas de miles de estadounidenses ocuparon las calles de unas 580 ciudades y pueblos, y también en Puerto Rico y Guam, exigiendo justicia. Pero, Donald Trump (DT), en vez de rebajar la tensión social les declaró la guerra, estableció toque de queda, techándoles de "agitadores extranjeros", "terroristas" y criminales, mientras elogiaba a los neonazis como "gente muy buena". (...) La única manera que los negros de EEUU han conseguido visibilizar el problema "racial" del país y también lograr algún derecho ha sido por medio de la "revuelta social". mucha gente no puede entender que ahora los asesinos de Floyd sean encarcelados. En las series televisivos del país, el mundo se divide entre una víctima, un delincuente y un policía guapo y seductor que siempre está en el lado correcto, cuando en realidad la mayoría de los hombres armados uniformados de este país proceden del lumpenproletariado.
- Trump ordena toque de queda en las grandes ciudades y amenaza con el despliegue del ejército: "resolveré el problema rápidamente": los helicópteros militares y los drones Predator sobrevaron las ciudades, y 1.600 soldados de las unidades de la Guardia Nacional se desplegaron en el área de Washington desde las bases de Fort Bragg y Fort Drum.
- El presidente pide a los gobernadores reprimir el movimiento sino "se empeorará cada vez más" advirtió, mostrando su pánico a que otros sectores descontentos, como trabajadores y mujeres, se unieran a las protestas. El secretario de Defensa, Mark Esper llamó al país "un espacio de batalla" que dominar, como si esto fuese Afganistán y los indignados negros, los terroristas talibanes.
- De repente, EEUU se parecerá a cualquier país del "sur" gobernado por un caudillo corrupto y déspota que aplasta el levantamiento de su pueblo, bajo el pretexto del terrorismo o servir a los intereses extranjeros. Al igual que éstos, también pidió más restricciones en las plataformas de las redes sociales: "cerraría el Twitter si pudiera", dijo.
- Aquellos que no creen en la inevitable lucha de los pueblos por sus derechos, vieron manos extrañas detrás de esta rebelión popular: a) Rusia, b) George Soros, el globalista que se opone a Trump por sus políticas aislacionistas, c) los demócratas que han organizado esta "revoluciones de color", al estilo de lo que EEUU promovió en Georgia y Ucrania para desbancara a Trump, y d) las fuerzas fascistas que han tenido su propio "incendio de Reichstag", un atentado de falsa bandera, para fortalecer su poder dentro del establishment.
- Miles de manifestantes se agruparon frente a la Casa Blanca para hacerse oír. Pero, sucede algo surrealista: Aquel presidente, que en Twitter se presentaba contundente y fuerte, que amenazaba a nadie menos que al Rey de Arabia Saudí a derrocarle en diez días, y a los mejicanos que les haría pagar el muro que iba a construir, ahora se escondía en un bunker resguardado por un "hermoso muro" de escudos humanos fuertemente armados, que les protegían de sus propios ciudadanos desarmados. La Casa Blanca podría confundirse con las embajadas de EEUU en las "Zonas verdes" de Bagdad o Kabul.
- Un importante sector de los altos militares se posicionó en contra del presidente: el Jefe de la Guardia Nacional, General Joseph Lengyel, reprochó la respuesta del gobierno a las protestas pacíficas; el almirante Mike Mullen acusó a DT de politizar al personal de las fuerzas armadas; el general Dempsey, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, recodó que "EEUU no es un campo de batalla, y nuestros conciudadanos no son el enemigo"; (...) Las declaraciones abiertas de los militares contra Trump son absolutamente novedosas: significa la intervención directa de los uniformados en la política. Ya que al presidente se le puede destituir en breve, no hay necesidad de un golpe de estado, al menos que se haya planeado un cambio radical en la política de EEUU, independiente de DT.
- Al no conseguir el respaldo de los gobernadores ni los militares, DT lo busco entre los fieles cristianos: desesperado, arrastró a su esposa Melania para posar juntos como "familia", delante de la Iglesia San Juan explotando la iconografía religiosa. Luego levantó la Biblia: su mirada rogaba a su base evangélica a que llenase las calles gritando su nombre. Era calcado a algún dirigente islamista de Oriente Próximo que con el Corán en la mano pedía a sus leales ir a la caza de los comunistas e los incrédulos. Nadie acudió a salvarle, y le cayeron un chaparrón de críticas. La obispa de Washington, Mariann Budde le acusó de difundir "un mensaje antitético a las enseñanzas de Jesús". ¡Solo le faltaba la foto delante de la sede de la Asociación Nacional del Rifle! Cierto, los fascismos a menudo han llegado con un libro sagrado envuelto en una bandera, apelando a la fe y las emociones más elementales de las personas.
- Un golpe militar, no contra Trump, sino por él mismo. El debate sobre si DT es fascista y, respaldado por el núcleo duro de su partido, pretende dar un golpe de estado contra la democracia estadounidense es el tema del día en la prensa de EEUU. Su intención de anular los derechos democráticos de la Constitución y establecer una dictadura -diciendo que "Soy su presidente de la ley y el orden"-, o invocar la Ley de Insurrección de 1807 que autoriza el empleo de las fuerzas terrestres y navales en caso de una insurrección, glorificar la violencia, la presencia de unidades paramilitares antidisturbios sin placa identificativa delante de la Casa Blanca, su particular "campo de concentración de inmigrantes" en la frontera del sur, su misoginia, racismo, chovinismo, son parte del argumentario de los defensores de esta tesis, que recuerdan que los regímenes totalitarios en cada país han tenido sus singularidades. DT se sitúa políticamente en alt-right (La Derecha Alternativa, en inglés), la extremaderecha blanca nacional-populista, corriente crítica con la derecha neoconservadora (NeoCon) por estar "contaminada" del liberalismo. Un Trump demagogo, plutócrata, hombre simple disfrazado de Madman, puede tener pretensiones golpistas pero que pueda hacerlo, es otro tema. El propio secretario de Defensa, Mark Esper y el General Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, aunque defienden la represión, se han opuesto a la intervención del ejército.
- El Partido Demócrata, la otra columna del régimen oligárquico de EEUU, ha sentido el mismo pánico por el movimiento popular que su rival. Y los cambios que pide es para salvar al sistema: mientras por los casos "Rusia Gate" o por "Ucrania Gate" exigió la destitución de DT, no la ha hecho ahora que hasta los medios conservadores advierten del peligro de Trump para la democracia del país. El alcalde de Nueva York Bill de Blasio respaldó las acciones de la policía y Hilary Clinton, -la veterana belicista, que por su perfil siniestra, muchos estadounidenses se vieron obligados a votar a Trump para esquivarla-, instó sólo a los ciudadanos a "votar". (...)
- Otro tema interesante del debate es si Trump puede aplazar las elecciones de noviembre, debido a que la crisis social se irá agravando. Las leyes de EEUU son muy complejas al respecto y la última palabra la tiene el Congreso. De todas formas, la Constitución en su vigésima enmienda establece que el mandato del presidente y el vicepresidente se expiran al mediodía del día 20 de enero.
- ¿Será Trump reelegido, a pesar de la crisis política, sanitaria y
económica? La imagen del "poderoso y contundente" presidente se ha
desmoronado: es un débil tirano, que ha decepcionado a su base social
viendo sus limitaciones en lanzar al ejercito a las calles (hasta su
ministro de defensa se negó a obedecerle), aplastar a los manifestantes,
levantar el muro de Méjico, acabar con Irán y Venezuela, entre otras hermosas
promesas incumplidos. Pero, tampoco ha ganado al campo contrario: Trump
ha cruzado la línea roja de reprimir a los ciudadanos estadounidenses, y
ahora reza para que, hasta el 3 de noviembre, estas tragedias hayan
sido olvidados, sino es capaz de crear una cortina de humo, como una
guerra en cualquier parte del mundo, para conseguirlo. La crisis interna
de EEUU está unida a sus fracasos en la política exterior (Con Corea
del Norte, Irán, Venezuela, Iraq, Afganistán, Rusia o China), y una
economía al servicio de la guerra. En busca de una "victoria" para
apuntar en su currículum, DT, en el medio de las protestas, mandó un
tuit a Irán, pidiéndole que firme un "acuerdo importante" sobre su programa nuclear, y "que no espere a las alecciones. ¡Ahora puedes conseguir un mejor trato!"
dijo. Teherán, aunque con ganas de firmarlo, no se fía de él: ¡Puede
romper el nuevo acuerdo una vez que sea reelegido!, pensó. Sólo en
diciembre pasado, el Congreso aprobó un presupuesto inicial de 40.000
millones de dólares para la Guerra de las Galaxias de Trump. Por lo que, es imposible que consiga paliar el desempleo masivo y la escandalosa pobreza, ni ahora ni nunca. La guinda sería un rebrote justo en la víspera de las elecciones: esta sería una sorpresa de octubre.
EEUU vivirá un largo y caluroso verano de hambre, enfermedad, desempleo que gestarán nuevos levantamientos. Debido a la debilidad de las fuerzas de izquierda, la clase trabajadora no ha iniciado una huelga política a nivel del Estado en apoyo a la demanda de los manifestantes, y el actual movimiento no alcanzará sus objetivos si se limita a exigir la justicia racial y no se une a los trabajadores por la justicia social. Según las últimas encuestas, Biden, el viejo neoliberal blanco y el mal menor, se adelanta a DT. - El Partido Comunista de EEUU propone un amplio frente de trabajadores, personas de color (la expresión es suya), mujeres, jóvenes, personas LGBTQ, inmigrantes, ecologistas, etc. para derrotar a la extrema derecha ya que ninguna fuerza social puede ganar esta batalla por sí sola.
La República Bananera de EEUU se desmorona, pero las cosas siempre pueden ir a peor." (Nazanín Armanian, Público, 12/06/20)
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