11.9.20

Existe una emergencia absoluta. No hay tiempo. No conocemos un paisaje tan desolador, con una contracción de la economía de dos dígitos. Es incomprensible la división y los vetos cruzados que extienden la desafección a velocidad de vértigo... es miserable la estrategia del 'gorrón' de Casado

 "(...) En poco más de una década hemos pasado de la expectativa de pertenecer a la Champions League de las naciones más ricas a poseer los peores números entre el grupo de países desarrollados en cuanto a los afectados de la covid-19.

Ante esta coyuntura se pueden desplegar en la argumentación al menos tres tipos de circunstancias. La primera, política: estamos bastante desasistidos. No existe una alternativa creíble y poderosa a lo que tenemos (un Gobierno de coalición en minoría), ya que el Partido Popular de Pablo Casado está apoyando su estrategia en el dilema del gorrón: algunos actores racionales tienden a abstenerse de la acción pública colectiva en la medida en que piensan que otros no tendrán más remedio que hacer la parte que les toca (y se quemarán en el intento) para conseguir algún objetivo mutuo y finalmente beneficioso.

La segunda, vinculada con la anterior, es la dilución de las responsabilidades: si todos son responsables (el Gobierno, las comunidades autónomas, los ciudadanos), nadie es responsable. Parecen haberse olvidado de experiencias como las del entonces canciller alemán, Gerhard Schröder, que en 1998, estando desahuciado en unas elecciones, las ganó ampliamente gracias a su liderazgo en unas inundaciones: el líder socialdemócrata se puso al frente de las graves decisiones que hubo que tomar ante las fortísimas riadas en Sajonia, que causaron varios muertos, daños materiales multimillonarios. Y dio la vuelta a las encuestas.

La tercera circunstancia es la necesidad imperiosa de unos Presupuestos Generales del Estado excepcionales. En esta ocasión, la Unión Europea ya ha cumplido a través de los préstamos y transferencias del Fondo de Reconstrucción, de la financiación otorgada para paliar los daños en el mercado de trabajo (por ejemplo, la prolongación de los expedientes de regulación temporal de empleo) y de las compras masivas de deuda por parte del Banco Central Europeo, que han logrado controlar la prima de riesgo. (...)

 Existe una emergencia absoluta. No hay tiempo. No conocemos un paisaje tan desolador, con una contracción de la economía de dos dígitos.  (...)  Es incomprensible la división y los vetos cruzados que extienden la desafección a velocidad de vértigo."                   (Joaquín Estefania, El País, 05/09/20)

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