15.10.20

El plan de recuperación, que podía haber sido una fuerza enorme de unión, lo que ha hecho es dividir a Europa en norte, sur y este.

 "Esteban Hernández (Madrid, 1965) es uno de los analistas políticos de referencia en España por méritos propios. (...)

La pandemia ha constatado que la desindustrialización en la era de la globalización ha conllevado una debilidad estructural traducida en una falta de capacidad de respuesta. ¿Cree que tras este momento histórico existirá un replanteamiento por parte de los Estados europeos que les lleve a una reindustrialización?

Sí y no. Por un lado, hay una parte de países europeos interesados en reindustrializar, pero todo ese reflujo, especialmente si hay relocalizaciones provenientes de China, irá a parar al este de Europa, que ya es la parte auxiliar de la industria alemana, como es el caso polaco. Son salarios más bajos y ya tienen mano de obra formada. 

Por otro lado, para apostar por la industria y planificar un futuro diferente en el marco europeo faltan muchas cosas, una de ellas es voluntad y otra unión. Europa no está unida, cada cual está mirando por sus intereses. Esto la pandemia no lo ha arreglado, sino que lo ha empeorado.

En este aspecto, en particular a España, le toca jugar el papel de país turístico de servicios. Además, tenemos poco dinero para poder impulsar reformas en la dirección de tener un entorno más productivo, pese a que hay posibilidades, personas y talento. No somos un país con unas potencialidades enormes pero tenemos algunas, pero nada va en la dirección de reindustrializar España. Parte de Europa sí, pero son las partes que ya estaban industrializadas. Insisto, para realmente tener un plan europeo tendría que tenerse mucha más unidad y voluntad, especialmente, por parte de los dos actores principales, Alemania y Francia.

¿Es el plan de recuperación de la Unión Europea una respuesta a la altura de las circunstancias?

Es una respuesta débil, un poco trilera en los números, en la que al final llega menos dinero del que se promete, lo cual es muy típico de la Unión Europea. Es también una respuesta insuficiente para España. Lo que sí está ocurriendo en Europa es que se está recomponiendo el orden a través de un nuevo reparto de poder e influencias. Ahí Alemania está intentando y consiguiendo reconstruir el nuevo escenario de una manera más acorde a sus necesidades. 

Todos los regímenes, sean de un Estado o un conjunto de ellos, necesitan cohesión y alineación en sus propósitos para tener un futuro. La pandemia ha hecho que esa alianza europea sea mucho menor en lo cultural, pero también en lo nacional, ya que ha habido cierta hostilidad. El plan de recuperación, que podía haber sido una fuerza enorme de unión, lo que ha hecho es dividir a Europa en norte, sur y este. Ha ocurrido en la negociación del Plan y va a seguir ocurriendo.

 Existe la sensación desde el norte de que ellos son mucho más necesarios para el sur, de lo que el propio sur necesita al norte. Esto es un problema enorme, no solamente porque no sea cierto, sino por el hecho de que tener esa percepción ya dificulta el establecimiento de lazos más firmes. (...)"

 (Entrevista a Esteban Hernández, Eduardo Bayón, Debate21, 11/10/20)

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