"No podemos pensar que una persona con síntomas se vaya a una farmacia y se haga la prueba", declaró este lunes el director del Centro de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Además, según el Consejo General de Enfermería, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, les ha manifestado en una carta "que rotundamente no se pueden hacer estos test en las farmacias, salvo en aquellas que pudieran tener departamentos de análisis clínicos". (...)
Puenteando la negativa del Gobierno, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha acudido directamente a la Unión Europea. Ayuso ha remitido una carta a la dirigente de la Comisión, Ursula Von der Leyen, pidiéndole que "valide esta nueva forma de testeo". También tiene el apoyo de su vicepresidente, Ignacio Aguado, que este martes ha expresado su voluntad por que "todos los madrileños" se hagan un test de antígenos antes de Navidad y que este corra a cargo del ejecutivo de la región, algo que, según fuentes de la CAM, su jefa considera inviable.
Entretanto, algunos epidemiólogos y expertos en Salud Pública se han sumado al gremio enfermero en sus críticas a la medida. Por otro lado, los farmacéuticos se muestran más que dispuestos a comenzar a hacer estas pruebas en sus establecimientos y defienden su potencial para ayudar en la descongestión de la Atención Primaria y de los hospitales. Estos son algunos de los pros y contras que los diversos profesionales sanitarios encuentran al testeo masivo en las boticas.
Los problemas
Mezcla el 'circuito sucio' y el 'circuito limpio'
Fernando García, epidemiólogo y miembro de la Asociación Madrileña de Salud Pública, recela de algunas cuestiones de planificación que Madrid no ha puesto sobre la mesa, como, por ejemplo, la diferenciación entre circuitos de "limpio y sucio" en las farmacias para separar a los sospechosos de coronavirus del resto de clientes. "Significaría crear un foco de infección sin necesidad", piensa María José García, secretaria general del Sindicato de Enfermería de Madrid, SATSE. "Estaríamos mezclando a gente enferma o con inmunodeficiencia con el virus", razona la enfermera.
Además, en su opinión, "las farmacias son instalaciones pequeñas, cuya única forma de ventilación es la puerta de entrada" y tampoco cuentan siempre con el sistema de desecho de residuos que tienen los centros de salud o los hospitales: "No son un entorno seguro". Ante esto, el Colegio de Farmacéuticos de Madrid explica en conversación con este diario que, de recibir finalmente luz verde, ellos mismos gestionarán los desechos con una empresa especializada para que el virus no se expanda por las basuras.
Expone la seguridad del paciente
El punto que más fricción provoca entre los sanitarios consultados es si los farmacéuticos son aptos o no para realizar este tipo de pruebas. María José, de SATSE, es tajante al respecto: "Son profesionales sanitarios en cuanto a la dispensación de medicamentos, no para las intervenciones directas en los pacientes, sobre lo que no tienen competencias", explica. En su opinión, lo más importante es no poner en riesgo al paciente y prevenir los accidentes adversos que se puedan dar durante la realización de la prueba.
Por otro lado, defiende que la recogida de muestras requiere una cualificación y una técnica elevada para no producir falsos negativos. Por alusiones, el gremio farmacéutico no ha tardado en oponerse a esta corriente. "El farmacéutico está preparado tanto por los conocimientos y habilidades adquiridas en la carrera como para realizar las técnicas y para interpretar el resultado", expresan en la FEFE, la patronal de farmacias. Además, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) dispone desde el mes de mayo pasado de un curso de formación ad hoc para actualizar los conocimientos de los farmacéuticos comunitarios en inmunología y en la realización de test rápidos y en la COVID-19.
Los profesionales farmacéuticos también aluden a las pruebas de detección de glucosa, colesterol, triglicéridos, VIH o embarazo que ya se llevan a cabo en sus establecimientos. "No estamos hablando de un elemento tan virulento como el SARS-Cov-2, el azúcar no se contagia", contraponen desde SATSE.
Dificulta el rastreo y la comunicación con Salud Pública
El epidemiólogo Fernando García, crítico con la propuesta, considera que no hay razón para evitar el circuito habitual: "Ya hay un sistema creado en los centros de salud para la atención de pacientes con COVID-19. ¿No sería mejor destinar todos los recursos a potenciar la atención primaria, que sigue estando al límite, contratar todos los rastreadores que hacen falta y dar apoyo social para los aislamientos y las cuarentenas?", se pregunta.
"Todo lo que se necesita –prosigue– lo tienen los ambulatorios: personal formado, pericia, instrumentos, espacio, circuitos, la conexión con salud pública, el aseguramiento por el SERMAS...¿Vamos a hacer que las farmacias se conviertan en centros de salud mal preparados y equipados?". Una cuestión que también plantea Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS): "Puede ser un caos. Es muy complicado si no tienen recursos para afrontar todo lo que significa la tarea diagnóstica, como la entrevista y el estudio de contactos".
Incumple la legalidad vigente
Una de las razones por las que Isabel Díaz Ayuso ha recurrido a Europa es porque lo que propone incumple la normativa sanitaria vigente. "Al menos 12 leyes", especifica María José García, de SATSE. "Además, haría falta aplicar la Ley de Protección de Datos para que las farmacias se conviertan en una fuente de información para los servicios de vigilancia epidemiológica", prosigue Idelfonso Hernández, ya que estas "no tienen ni deben tener" acceso al historial médico del paciente.
"Existen aspectos de la coordinación que lógicamente deberán ser detallados por las autoridades sanitarias, pero SEFAC también pone a disposición de las farmacias su software de registro de test de detección rápida que permitiría remitir en tiempo real a través de una red segura los resultados obtenidos a salud pública", explica la Sociedad de famacias familiares. "Todo ello con el consentimiento previo del paciente, ya que jugamos con algo serio como la Ley de Protección de Datos", expresa Luis González Díez, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid.
Recae en la estrategia del cribado masivo
Independientemente del lugar en el que se realicen, Fernando García, de Salud Pública madrileña, muestra sus cautelas respecto al uso masivo de los test de antígenos y considera en todo caso que hacerse "a demanda en las farmacias" puede tener "consecuencias negativas". Estas pruebas "están especialmente indicadas para personas con síntomas y contactos estrechos", que es donde más posibilidades hay de encontrar la infección.
María José García cree que "nos encontramos con muchos inconvenientes con los cribados masivos". El primero es que el paciente tipo de estos test masivos suele ser asintomático y "no se recluye voluntariamente en su casa". La enfermera también teme que, con tantos negativos, "se termine generando una sensación de falsa seguridad".
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