3.3.21

La desilusión del Ingreso Mínimo Vital: "Parecía que iba a servir para algo, pero ha sido un bluf"

 "Estaba llamado a ser uno de los grandes factores para amortiguar la debacle económica que están sufriendo miles de familias por la pandemia. Pocas veces, en estos años de griterío político, en nuestro país se había alcanzado un consenso como el que se obtuvo el día de su aprobación hace más de medio año.

 El ingreso mínimo vital no está funcionando como esperaban ni esos hogares necesitados, ni las asociaciones especializadas que definen su puesta en práctica como una maraña burocrática, que o bien tarda mucho en responder, o no llega todavía a miles de familias con necesidades extremas o cuando se les aprueba no les da para sobrevivir.

 Después de muchos meses de trámites y trabas, hace unos días, Olga recibía la que parecía una gran noticia, le confirmaban el ingreso mínimo vital, pero con una cuantía que la dejó con la boca abierta. 

"Recibí una carta certificada diciendo que nos han aprobado y que tenemos que recibir mensualmente 21,95 euros. Imagínate vivir dos personas, que pagamos alquiler, agua, luz etc. Con esos 21,95 no podemos vivir y ni siquiera a día de hoy nos han ingresado eso en el banco" se queja Olga, desde su casa, desesperada con la situación que está viviendo.

En esa carta, a la que hemos tenido acceso, el Instituto Nacional de la Seguridad Social le comunicaba a Olga que le aprobaban la prestación por el Ingreso Mínimo Vital, pero lo que nunca imaginó esta madre desempleada es que la cuantía fuera de menos de 22 euros al mes.

 Y no es un caso único como denuncian las organizaciones que ayudan a muchas de estas familias a tramitar sus solicitudes. Roberto Borda, que acumula a sus espaldas muchos años en la lucha social contra la pobreza, es contundente: “La ilusión de que el Ingreso Mínimo Vital iba a servir para algo, o la tarjeta de familias del ayuntamiento de Madrid iba a servir para algo, al final, ha sido un ‘bluf’. 

La gente ahora mismo está desilusionada porque, al final, la gente quiere ser tratada como personas, y los que tienen que ser responsables de las prestaciones y que la gente salga de la situación de pobreza parece que no pone rostro a las personas que están ahí " lamenta.  (...)

No es un caso aislado y aunque el Ministerio asegura que ya están empezando a calcular las prestaciones con los datos fiscales más actualizados lo cierto es que a todas las familias con las que hemos hablado se les ha calculado la prestación en base a lo que percibían antes de la pandemia, en 2019. Un "sin sentido" según Olga, que ya ha recurrido con la ayuda de la Asociación Apoyo, porque en 2020 no ingresó ni un solo euro, como la mayoría de las familias que han pedido esta prestación y esa es la realidad que debería considerar el gobierno.

 “Por favor, hemos enviado una carta de reclamación pidiendo que nos calculen la ayuda en base a 2020 cuando no tuvimos ningún ingreso. Estamos sobreviviendo en base a la ayuda de mi hija, que nos está prestando para pagar el alquiler y para sobrevivir" detalla. Hasta diciembre de 2019 recibía la renta mínima de la comunidad de Madrid. En su casa vive con su pareja, ambas de poco más de 50 años y en paro. (...)

  El Ministerio toma como referencia no lo que dejaron de recibir durante el año de la pandemia sino sobre el anterior y ahí deja fuera a un montón de familias según explican los propios solicitantes. Mientras, Olga sigue sin encontrar trabajo, padece depresión, ansiedad y tiene poca fe en recibir una ayuda digna.

A Olga la está ayudando Roberto Borda, de la Asociación Apoyo, en el barrio madrileño de Moratalaz. Este veterano luchador contra la desigualdad describe con crudeza que las prestaciones se han precarizado y que no cubren las necesidades básicas. “Si vas precarizando las prestaciones parece que haces algo, pero, hay Ingresos Mínimos Vitales que están dando 22 euros para una familia al mes, es una broma de muy mal gusto, es no tratar a la gente como personas. 

Se está precarizando las herramientas que deberían servir para salir de la pobreza. Y luego podrán decir que han atendido a 850.000 familias, parece que lo importante es que un día el ministro Escrivá diga que el IMV ha llegado a 850.000 familias, eso no sirve para nada" denuncia Borda.

La explicación a esta cifra tan baja del IMV de Olga, y de otros muchos, está en el cálculo de los ingresos que según Borda "lo que hace el IMV es contar los ingresos del año anterior, pero es que en 2021 siguen contabilizando los de 2019 porque la Seguridad Social no actualiza las prestaciones o ingresos que ella misma da.

En el caso de Olga, uno trabajaba y la otra tenía una prestación por desempleo en 2019, pero en 2021 suman más de 15 meses seguidos sin ingresos, sin nada, le conceden el ingreso mínimo vital teniendo en cuenta lo que ingresaban en 2019, haciendo sus cálculos dicen que les tocan esos 22 euros porque siguen pensando que ingresan algo. Lo que no entiendo es que si la seguridad social no tiene la información actualizada haga esto" se queja

"Si te contara todos los detalles de mi caso llorarías. Hace mucho que me quitaron la Renta Mínima de Inserción de la Comunidad de Madrid, eché el ingreso mínimo vital y nada, mi marido tiene EPOC, sus medicamentos son muy caros y los tengo que pagar", cuenta Lourdes pegada a Roberto. Madre de 5 hijos y abuela, tiene 61 años y es otra de las muchas a las que le han denegado el ingreso mínimo vital. “Estamos pasando mucha hambre y mucha necesidad. Yo también voy a que me den alimentos y somos siete en casa, incluida una niña pequeña. Yo cobro una pensión de 401 euros, es lo único que entra en casa para mantener a siete" dice esta vendedora de ajos en mercadillos, ahora paralizada por las restricciones sanitarias.   (...)

Lourdes asegura que es insoportable vivir así durante tanto tiempo y explica que tiene "depresión, ansiedad, tomo pastillas, estoy muy mal". En la charla con sus vecinas en el local de la Asociación Apoyo, en pleno corazón de Moratalaz, aflora el desánimo: “No hay vida, se ha ido todo", comenta Lourdes con sus vecinas. Los problemas de salud mental se han agudizado en todas estas familias sin apenas recursos.

 “Hay algunas que se quieren tirar por la ventana de la misma ansiedad, de la misma impotencia. Yo misma se lo ha dicho a mi marido, no me mato por no dejar a mi marido ni a mis nietos, pero es que esto es terrible. Es que vamos a peor, con tantos millones de parados como no ayude el Gobierno con el ingreso mínimo vital la gente necesitada se va a morir de hambre. Es que hay muchos niños que no comen, que no cenan, y es que no se preocupan por ellos", denuncia.

Esta abuela asegura que lo que ve en su entorno da miedo y que teme que la situación siga empeorando. "Los políticos tienen que ayudar a tantos padres necesitados que están pensando en quitarse la vida, pero por favor, que ayuden a los niños, que ayuden a que puedan comer. Trabajo no van a dar pero que ayuden con el ingreso mínimo vital", insiste en reclamar. Uno de sus hijos, de 33 años, a su vez con 4 hijos, acude a otra cola de alimentos en otro barrio de Madrid, en La Ventilla. Repite en varias ocasiones que si los políticos estuvieran un solo día en una cola del hambre la cosa cambiaría.

Olga y Lourdes tienen vecinas con casos igual de tremendos que o no reciben el ingreso mínimo vital o cuando ya se lo han concedido nos le da ni para vivir. En casa de Teresa viven 6 personas. En octubre nos contaba aquí en Hoy por Hoy que había pedido el Ingreso Mínimo Vital y hoy sigue sin respuesta. Su único ingreso poco más de 300 euros proviene de la renta mínima de la comunidad de Madrid. (...)"                    (SER, Nicolás Castellano, 02/03/21)

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