"Un fontanero contratado por el equipo de la película provocaba las averías que luego tenían que arreglar los protagonistas –Moha, Valero y Pep-, tres fontaneros reales metidos a actores en este tercer largometraje de Neus Ballús, Seis días corrientes. Crónica de una semana de trabajo, en la que Mohamed tiene que convencer de que puede sustituir a Pep que se jubila, y que ganó la Espiga de Plata y el Premio del Público en la Seminci, y el de Mejor Actor en Locarno (Mohamed Mellali y Valero Escolar).
Narrada desde la cotidianidad, con aire de cine documental y con un sentido del humor inteligente y muy refrescante, la nueva película de la cineasta es una historia de hombres nacida en el núcleo de un mundo de mujeres. (...)
Seis días corrientes, además, es un relato de la clase
trabajadora, de la manera en que enfrenta la convivencia con los
inmigrantes, de "cómo gestionar las diferencias"... contado desde el
punto de vista de una mujer, cineasta heredera de la cultura de esa
clase obrera y con una intención de realidad que incorpora, como en la
vida, la comedia y el drama. Con momentos divertidísimos, Neus Ballús
hace un retrato de los trabajadores españoles cargado de humanidad,
verdad y esperanza.
¿Por qué son fontaneros los protagonistas de su historia?
El compañero de mi madre es fontanero y desde adolescente llevo escuchando historias que me contaba. Unas historias surrealistas, otras más dramáticas, cómicas… Me puse a investigar y a buscar fontaneros reales para la película. Vengo del cine documental y me interesa el cine con arraigo con la realidad.
No es habitual ver en el cine español historias de trabajadores…
Los hijos de
trabajadores, como yo, no llegan a las Universidades de Cine y no se les
permite hacer cine. El acceso al cine es muy limitado y reducido. Me
encantaría que el hijo de Moha hiciera sus películas sobre lo que él ha
vivido. Estudia cine la burguesía mayoritariamente, solo hay que ver los
precios de las escuelas de Cine. Yo soy la primera mujer en mi familia
con estudios universitarios y la primera en poder contarlo.
Hay en la película muestra una fobia que crece estos días de trabajadores contra trabajadores, ¿le preocupa?
Al investigar esta comunidad de trabajadores me di cuenta de que nos parecer a todos homogénea y resulta que no lo es. Quería hablar de la dificultad de gestionar diferencias incluso en grupos minúsculos. Hay tres marroquíes es una casa y no se ponen de acuerdo, luego está el enfrentamiento entre fontaneros y paletas… Lo normal en la vida es no estar de acuerdo.
La xenofobia también está presente en la historia, pero usted la abre a la esperanza, ¿es optimista respecto al trato a los inmigrantes extranjeros?
Esto existe, pero en la película surgió de forma natural. Haciéndola me di cuenta de que la clase trabajadora nos lleva mucha ventaja en la gestión con la gente que viene de fuera. La convivencia es histórica. Hay en los trabajadores algo muy humano, incluso personas que se manifiestan en contra de la inmigración, luego son las primeras en defender a los inmigrantes. Lo demuestran con los actos, que son mejores que las palabras. En los círculos progresistas sucede justo lo contrario.
¿Quiere decir que en la clase obrera hay menos hipocresía?
Creo que en la
clase obrera hay mucha humanidad. En la clase obrera se convive y los
prejuicios se caen a pedazos, termina emergiendo la humanidad.
En 'Seis días corrientes' presenta la idea del orgullo por el trabajo bien hecho, ¿cree que es algo que se ha perdido?
Se está perdiendo. Hay algo en la urgencia, en la rapidez del mundo actual que está reñido con la calidad. Y también pasa en el cine y en la producción audiovisual, no podemos hacer las cosas con tantas prisas.
¿Por qué decidió que la voz en off fuera la del personaje marroquí?
Era una cosa casi de justicia con el personaje. Cuando hay en el cine personajes que no son de aquí, acabamos viendo retratos incompletos, parece menos inteligentes y menos profundos de lo que son. Era injusto que porque la película fuera en catalán y castellano quedara esa imagen injusta de él. Y, finalmente, al ser el recién llegado tiene sentido que sea el narrador. ¿Cómo nos ven los que acaban de llegar? Es interesante porque él no está contaminado de nuestro punto de vista.
¿Hay algo en la película de querer transmitir que debemos aprender a escucharnos?
Es curioso que me
preguntes eso porque al preguntar a Valero, dice que con la película ha
aprendido a escuchar. En la preparación de la película, con Valero
tuvimos que centrarnos en que se callara. Ahora él dice eso y que ha
aprendido a no juzgar de entrada a nadie.
Apostó por contar esta historia con hombres…
Ha sido duro como
feminista saber que iba a hacer una película que no pasaba el Test de
Bechdel. Pero también ha sido bonito encontrar papeles femeninos que
equilibraran a los masculinos. Por otro lado, creo que necesitamos el
punto de vista de las mujeres cineastas para retratar a los hombres.
Mostrar a personajes masculinos a los que desmontas de su masculinidad
también tiene su utilidad. (...)" (Entrevista a neus Ballús, Begoña Piña, Público, 02/12/21)
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